#Alerta Situación de los Pueblos Indígenas en Venezuela es de Alto Riesgo

Hermanas y hermanos del Continente, de Venezuela y el Mundo:

En medio de la pandemia que acosa al mundo con muerte y desolación, queremos llamar la atención sobre la situación en Venezuela, donde por lo menos tres rostros tiene la muerte para los pueblos indígenas.

1) En la Guajira, la explotación de carbón a ambos lados de la frontera colombo-venezolana, ha liquidado los ciclos de lluvia al punto de que ya se contabilizan más de tres años sin que  caiga una sola gota de lluvia; así, la escasez de agua, la imposibilidad de mantener la economía de auto-sostenimiento, amén de las presiones constantes de parte de fuerzas externas (narcotráfico, disputas entre los gobiernos de ambos estados, cierre de la frontera, subordinación de la supervivencia a la economía de frontera, etc.), han ido consolidando un proceso de muerte de la población wayuu que ya registra durante los últimos 5 años un total de más de 4000 niños muertos por desnutrición. No sabemos lo que pudiera pasar si la actual pandemia llega a territorio wayuu, sólo esperamos que los conocimientos practicados por nuestrxs mayores que actualmente realizan algunas comunidades, logren espantar ese mal espíritu, pues para nada se cuenta con el apoyo de ninguno de los dos Estados que, más bien, han tomado parte de nuestro territorio para sus ejercicios de guerra.

2) La situación denunciada por el pueblo Wohtüjá (Piaroa), quienes vienen siendo acosados y constantemente amenazados por grupos armados en su territorio, irregulares de Colombia (ELN y disidentes de las FARC), y bandas criminales de pranes, ya traficando drogas o explotando oro y dañando sus tierras. Piden al gobierno saque a esas fuerzas de su territorio pero, por el contrario, esas fuerzas de muerte parecen actuar con su beneplácito. Los pemones, por su parte, se han levantado nuevamente en guerra contra el Estado venezolano que apoya la explotación de oro bajo el control de irregulares y delincuentes en sus tierras en el Arco Minero del Orinoco.

3) Por último, la prensa brasilera acaba de informar la muerte del primer Yanomami producto del virus Covid-19, lo que puede ser el anuncio de un contagio mucho mayor, y la consecuente muerte de muchos de los ancianos y ancianas de esas comunidades. Ni el gobierno de Brasil ni el de Venezuela, hablan al respecto, pues, ambos están ocupados en una guerra y en una gobernanza que son un constante atentado no solo a nuestras vidas, sino a la vida de todas y todos los seres humanos y otras comunidades de seres con los que convivimos.

Así, la muerte para los pueblos indígenas tiene el rostro del hambre, el de la guerra y el de la enfermedad nacida y propagada por un sistema que, como dice el hermano Jaime Luna, es una civilización de muerte que simula luchar por la vida. Se trata de que tanto la crisis política y su posible confrontación bélica, como la pandemia resultan funcionales al despojo y el etnocidio. En este sentido, no sólo alertamos sobre esta terrible realidad de los pueblos indígenas en Venezuela y sus fronteras con Colombia y Brasil, sino que solicitamos el apoyo internacional a través de la conformación de una Comisión de Apoyo y Asistencia a los pueblos indígenas de Venezuela, conformada por reconocidas personas, conocedoras de las culturas de estos pueblos y territorios, que puedan constatar las denuncias que hacen los pueblos y hacer llegar la ayuda requerida. La iglesia católica y sus organizaciones a la luz de las conclusiones derivadas del reciente Sínodo por la Amazonía nos parecen aliados fundamentales de esta causa urgente. Nuestras organizaciones propias y gobiernos ancestrales siempre tendrán la disposición de acompañar a quien venga con respeto a la vida y a nuestras culturas. El pueblo Yanomami ha vivido desde su sentipensar para reestablecer los equilibrios rotos en el mundo por las otras gentes y hoy puede ser víctima de esos desequilibrios.

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