¿Cómo mantener los rituales de convivialidad y comunidad? – Relatoría 27.mayo.2020

Continuamos debatiendo sobre la pandemia provocada por el Covid-19, nos preguntamos ¿cómo construir nuestros propios canales de comunicación?, ¿cuáles son nuestros constructos en el presente frente a las propuestas de arriba?, ¿cómo recordamos el arte del habitar y del arte del vivir? El buen-comer como parte fundamental para tener nuestro sistema inmunológico fuerte y por ende estar sanos.

No podemos apostarles a los sistemas de salud del Estado, lo que se está evidenciando con la pandemia es una crisis de atención y de carencias materiales. Uno de los artículos que se siguieron en el recopilatorio toca el tema del sistema de salud y su complementariedad con los saberes tradicionales, que nos han sanado por siempre y que por los embates de la “salud occidental” se niegan y se desconocen.

¿Cómo complementarse mutuamente? Cómo hacer que una práctica “científica” tenga la capacidad de aceptar y convivir con conocimientos construidos desde las estrategias de vida. La salud propia y de las poblaciones tiene qué ver con la forma en que nos alimentamos, se pone de ejemplo la concepción de salud zapoteca, y es esa en donde convergen la alimentación natural con los sentires de la piel en tanto son sentires del “alma”.

Sin duda hay lugares en donde la medicina tradicional y la occidental encuentran otras formas de sanar y las formas de curarnos, distinguir en que momento podemos tomar el medicamento occidental cuando es útil, cuando se necesita una operación, una cirugía… la medicina preventiva que se practica en muchas comunidades indígenas nos anticipa y da oportunidad de crear los espacios y medios para poder generar y construir una salud de todes.

¿Cómo nos hemos llenado de una alimentación que nos produce enfermedad? que nos han provocado diabetes y obesidad. Se nos condiciona al consumo de comida rápida. Muchas de las muertes en comunidades tienen que ver con la alimentación, si una gripa se nos complica, regularmente tiene qué ver con nuestras defensas inmunológicas bajas, y ¿cuándo pasa esto? pues cuando nuestros cuerpos tienen años de mala alimentación.

La pandemia-corona virus nos pone frente a estas interrogantes, que tienen que ver con nuestras formas de vida que devienen de la construcción de políticas públicas de salud, de trabajo que han sido planteadas desde realidades que no tienen que ver con las particularidades de la gran diversidad que existe en estas geografías.

Tener más recursos económicos no quiere decir que estemos mejor nutridos, esta pandemia nos recuerda también una cuestión de clase, quien va a salir mejor librado y quien no, quienes le están apostando al cuidado individual y al cuidado mutuo, esto es un re-aprendizaje de qué es lo que significa alimentarse bien ¿cómo transitamos a una alimentación verdaderamente sana en donde se fortalezca tu sistema inmune que es el “sistema” que va a marcar la diferencia para afrontar el Covid-19 en este momento?, alimentarse bien a estas alturas de la vida y particularidades de este país, es un tema complejo porque se tienen que cambiar muchas prácticas, tanto si se opta por sembrar los propios alimentos como si se obtienen en los diferentes mercados orgánicos o no. Pero ¿qué significa alimentarse bien? ¿significa solo dejar de comer “chatarra? ¿o comer lo que producimos? hay que pensarlo, míralo de una forma diferente, replantearnos nuestras formas cotidianas de vida.

Se plantea si esta cuestión de la alimentación estaría vinculado sobre el arte de habitar con el arte de vivir, porque el no saber vivir y no saber habitar nos lleva a estar todo el tiempo hacia afuera, muchas personas han padecido el confinamiento no sólo por evitar el contacto social sino porque pareciera que padecen estar en casa, se hace la reflexión desde ahí, desde a construcción de nuestros propios espacios, disfrutarlos, implicaría estar realmente como habitantes y no como pasajeros de este mundo, habitar este mundo implicaría también adquirir una conciencia de la territorialización del lugar en el que habitamos pero también la conciencia del territorio-cuerpo que estoy habitando, tener esa conciencia del territorio cuerpo que habitamos nos llevaría a poder cuidarlo saber que estoy comiendo, cada cuanto tiempo, la alimentación implica temporalidad habitas diversos.

Se recuerda sobre los alimentos transgénicos, se tiene la creencia que en algunos lugares de que los alimentos transgénicos no hacen daño, y la realidad de muchos de alimentos que consumimos habitualmente son preparados con maíz, soya, etc. transgénica y quienes controlan el mercado de los transgénicos son pocas empresas trasnacionales, y que han cambiado nuestras formas de consumir lo que en algún momento pareciera sano, es decir nos están haciendo daño.

Tenemos que recuperar nuestra capacidad de sembrar nuestros alimentos, y ahí radica el arte de vivir, la esperanza de vida de habitar en este mundo, radicara en los que recuperen recuerden estos saberes del cultivar y recrear la alimentación, el arte de vivir y habitar.

¿Que significa el bien-comer? Tenemos que llenar de nuevo de sentido a las palabras, a las cosas que enunciamos, llenarlas de acciones de actos que re-signifiquen las palabras, buscar inercias que complementen construyan acciones al lado de personas en donde la amistad como categoría política también cobre sentido, estos actos se hacen en comunidad, no desde lo individual, involucrarse pasando de la reflexión a la acción, superando nuestros límites individuales para llegar a la colectividad.

Uno de los retos que nos deja la pandemia es el acto de compartir la comida, en algunas localidades existe el miedo de recibir comida de otras rancherías en donde hay contagios de covid-19, debido a la posibilidad del contagio. ¿Cómo mantendremos esos rituales de comunidad y convivialidad que teníamos?, ¿cómo mantener el ritual de compartir el pan? que ahora con el miedo y la mal información rompe con los rituales básicos de nuestras convivencias en el nosotros.

Esta crisis nos ha mostrado varias caras de nuestra sociedad, por un lado, el egoísmo y el individualismo, pero sobre todo la solidaridad real, en la construcción o permanencia del nosotros, del cotidiano más amable y equitativo.

DESCARGA AQUÍ EL RECOPILATORIO CON ARTÍCULOS DE LA SEMANA

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *