“Es momento de construir nuestras propuestas”

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA
Relatoría 14 de octubre de 2020

En este conversatorio tratamos distintos temas, comenzamos hablando sobre la legislación de las vacunas, que pretende ser obligatorias. Hay algunas vacunas que se han acreditado como muy eficaces, que son bien acreditadas y funcionan., como la de la poliomielitis, que fue muy exitosa, sin embargo, también se han denunciado otros problemas, hay una serie de vacunas que se encuentra como una de las principales causas de autismo.

La discusión actual es la vacuna del virus, es una discusión desesperada de los gobiernos, porque saben que las políticas públicas que implementaron fue un error. En México se está planteando que la vacuna sea obligatoria. Hay una serie de casos en los que la vacuna puede tener una consecuencia negativa, sobre todo en el sistema nervioso central. Primero, no garantiza inmunidad, segundo, por la forma precipitada en que han hecho las vacunas, es altamente posible que no tengan calculados los riesgos que causan daños a las personas, en corto, mediano y largo plazo.

Hay ciertas vacunas como la rusa, que no sigue el mecanismo normal, parece muy interesante, pero tiene un sistema completamente distinto al de las demás vacunas. Esto es lo que está poniendo en duda al mismo tiempo que los rusos dicen que garantiza su eficacia, precisamente porque no sigue el camino normal. Una vacuna normal toma el factor que causa la enfermedad y lo da en forma debilitada para entonces darle al cuerpo la capacidad de dar anticuerpos ante ese virus debilitado. En una vacuna normal, el cuerpo logra las dos cosas con toda eficacia, la polio es lo que ha hecho, liquida al enemigo y queda inmunizado. La vacuna rusa no está diseñada con ese sentido.

Un médico nos decía: ustedes como mamás le tienen miedo a las drogas ¿verdad? Pues, deberían temerle más a las farmacéuticas. Es uno de los más grandes negocios en el mundo. Tenemos defendernos del ataque farmacéutico al que estamos expuestos. Es donde se gana más dinero y donde se mata más gente. Es importante hacer un esfuerzo serio para librarnos de la dependencia farmacéutica.

La salud no solamente es vacunarse y tomar pastillas, sino algo más amplio, relacionado con la mente e incluso con el espíritu. Las plantas no van sólo al síntoma sino equilibrar el cuerpo.

Esto lo podemos conectar con la necesidad de buscar otras palabras. Las palabras básicas que usamos todos los días han sido inyectadas en nuestras cabezas y corazones con un propósito de control. Hacer un esfuerzo serio de cómo librarnos de esa enfermedad pavorosa es importante.

La palabra educación y salud en el sentido moderno, son palabras que nos pusieron para controlarnos. Aceptar esas palabras es aceptar automáticamente una dependencia, en lugar de aprender por mí mismo, me convierto en un ser dependiente, en que alguien me va a dar algo que es educación.

Eso mismo se aplica a la salud, supuestamente es el servicio de salud el que le va a dar a la gente la salud. Debemos hacer un esfuerzo serio para deshacernos de esas palabras.

En las civilizaciones distintas a esta, lo que aquí llamamos salud nunca es un asunto individual, si en una comunidad alguien tiene neumonía, en la comunidad se pregunta qué conflicto hay una comunidad que está teniendo esa consecuencia en una persona. Implica no separarnos en los emocional, lo físico, lo psicológico, pero tampoco fragmentarnos como yo separado de los demás. No podemos vernos como individuos separados de los demás.

En este asunto de replantear las palabras, no hemos resuelto el problema, de que usar la “e” para decir todes, en lugar de “a” u “o” no es una solución armoniosa. No hay una conciliación de cómo usar el lenguaje inclusivo, han habido críticas a todas las posibles soluciones. Más que un tema de gramática, es una postura política.

Hay otros caminos que podemos recorrer, la cosa política es importante, pero también los proceso personales y de alfabetización de cada una y cada uno.

Algunos han pensado, que no tenemos que meternos a todos en una misma bolsa. No buscar algo que nos unifique, sino distinguirnos todo el tiempo. Antes los lenguajes pertenecían a los lugares, no se hablaba el mismo lenguaje en la sierra norte, que en la sierra sur, que en el Istmo, es zapoteca, pero cada quien con sus especificidades del lugar. Inclusive puede ser que no se entiendan bien entre sí. Hay palabras que sólo se hablan en un lugar, cada lugar tiene su idioma ¿por qué queremos que todos hablen igual y en el mismo idioma? También es un mecanismo de control unificar a todos. Pensar en la unificación es una cultura occidental.

En cuanto al género y el sexo, María Lugones habla del tercer género, un género indefinido, que está más allá de lo binario y en el que se abren múltiples posibilidades. La raíz de entender el binomio hombre-mujer es occidental y también fue impuesto. Construir una forma de nombrar al resto sería parte de lo neoliberal, no hablar de nuestras especificidades, de lo que somos, de nuestras particularidades. Es una discusión que las, los y les compas y quienes no se sienten en estas categorías son quienes están discutiendo todos los días y lo chido es que no hay acuerdo, porque así se abren un montón de cosas.

En cuanto a la salud no basta rechazar una vacuna, así como en cuestionarnos lo binario, también habrá que pensar cuál es nuestra tercera vía, nuestra propuesta o cómo hacerla. Es momento de construir nuestras propuestas y hacer las cosas de manera distinta.

En la palabra nuestra, como zapotecas, como lengua originaria, no existe la diferencia o la separación, existe una unión, no separamos a las mujeres y los hombres, está todo conjunto. En Oaxaca existen cuatro grandes variantes, y dentro de la sierra existen también cuatro subvariantes. Son elementos que tenemos que contemplar dentro del diálogo y dentro de la forma de concebir al mundo.

No existe un zapoteco universal y abstracto. La gente de Guelatao dejó de hablar zapoteco, pero si uno va por allá, se da cuenta de que tampoco hablan español, sino que metieron al español con espíritu zapoteco. También es el caso de Tepito, hay un lenguaje tepiteño, dicen algunas cosas que sólo ellos entienden, aunque los de afuera les dicen que no saben hablar.

Reflexionamos cómo llamar a las demás y los demás, porque hay cosas que compartimos en colectivo, es un ejercicio también de tolerancia. Convencer y no vencer está difícil, porque a aveces nos toca en historias y emociones.

Es algo de lo que podríamos seguir conversando.

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