CREAR EL AMANECER: LA POSIBILIDAD DE HACER LAS COSAS DE OTRA MANERA

Caminos de la Autonomía Bajo la Tormenta
Universidad de la Tierra en Oaxaca – 20 de enero 2021

Continuamos tejiendo la palabra con la pregunta ¿cómo evitar enfrentarnos? Hablamos de hacer un llamado a la empatía y contribuir al diálogo. Recordamos que en 2019 la gente estaba revelándose, estaban hartos de ser individualistas, había movimientos muy sólidos que optaban por la solidaridad, una de las corrientes más vigorosas era la localista, hacer las cosas nosotros, ponernos a actuar nosotros, era un movimiento que realmente puso a temblar al sistema dominante… pero llegó el covid, casi como un instrumento al servicio del sistema. Fue una forma de fortalecer al sistema dominante cuando había una insurrección.

De pronto, dijimos también, este argumento podría rozar con el discurso negacionista respecto al virus, sin embargo, no se trata de negar o no el virus ni su importancia, sino saber qué hacer frente al virus, tiene que ver con la buena vida, tiene qué ver con cómo vivimos, cómo cuidarnos frente al virus consiste en comer bien, fortalecer nuestras capacidades de resistencia, nuestras capacidades de interacción con los virus, hacer una serie de cosas que dependen de las condiciones básicas de la vida, si hubiera una medida eficaz masiva y autoritaria que tuviera sentido, sería prohibir el azúcar. Incluso las medicinas tienen azúcar, no importa si son analgésicos, todo lo que se vende en el mercado tiene azúcar.  

Hay un montó de cosas que podrían hacer con una política diferente, la importancia del virus radica en que permitió fortalecer al sistema dominante en su forma más autoritaria, fortalecer el individualismo, convertir al individualismo en individualismo consumista, la gente que se queda en casa se vuelve un consumidor 100%

No se trata de negar el virus, sino enfrentar seriamente la política que se ha dado: quédate en casa, enciérrate, ocúpate nada más de tu cuerpo, llevar el individualismo al extremo, este individualismo llega a romper los lazos solidarios, porque la gente esta preocupada únicamente en cuidar su propio cuerpo, cuando vivir bien es vivir con otros.

De alguna manera, podríamos conectar la conversación con el tema de las vacunas, el movimiento antivacunas no es de hoy, lleva fácilmente 50 años. En la conversa se dijo que hay unas cuantas vacunas eficaces y confiables, la de la polio es una de ellas, pero hay enormes dudas sobre la mayoría de las vacunas y especialmente la combinación de algunas de ellas. En Estados Unidos, el año pasado, 50 millones de familias abandonaron la tradición de vacunas para sus hijos. En las últimas semanas murieron 23 personas en Inglaterra, que se atribuyen directamente a la vacunación Pfizer. Hay estudios que ponen en cuestión el uso de la vacuna, sin embargo, nos preguntamos también hasta qué punto estas consideraciones se convierte únicamente en una decisión personal y cómo afectaría a la inmunidad de rebaño.

Pensamos que más allá del individualismo, se trata de invitarnos a probar cómo podríamos hacer muchas cosas más importantes que el cubrebocas y el confinamiento, que incluyan la consideración del virus, pero que le dan más importancia a vivir a gusto. Por otra parte, se dijo también que de pronto está difícil eso de vivir bonito o vivir a gusto, porque hay momentos en que nos sentimos bien, pero pasan dos días y pasan cosas en la vida cotidiana que nos afectan, cosas que le suceden a otras compañeras, compañeros: desalojos, despojos.

Lo que tiene sentido para algunas de nosotras es luchar por conseguir eso que queremos, vivir bien o vivir bonito. Una de las compañeras nos compartió también que estos espacios han sido de aprendizajes, pero que es importante la paciencia respecto los procesos personales. Cada una y cada uno de nosotros lleva un proceso de vida, llevar a la praxis lo que estamos aprendiendo, lleva muchísimo trabajo. Hablamos también de las utopías posibles, aunque dijimos que la utopía no sería la mejor forma de nombrar lo que queremos. Tenemos aún el tema de descolonizar las palabras, reinventarlas.

Durante la conversación un compañero compartió que, al menos desde la ciudad, todos somos parte del sistema, entonces no podemos ni debemos acabar con ningún sistema, pero lo que sí necesitamos hacer es transformar el sistema. No podemos acabar con el sistema porque sería acabar con nosotros mismos. Siguió en la mesa la pregunta sobre cómo disminuir lo más posible las polarizaciones.

Se dice entonces que somos parte del sistema que nos oprime y que destruye todo a su paso, una de las maneras más claras de ser cómplices es que estamos consumiendo lo que este sistema nos impone a consumir, seguimos consumiendo eso y una de las cosas que decimos que consiste en destruir el sistema es dejar de consumir lo que el sistema ofrece.

En este momento, millones y millones de personas, no una secta disidente, millones de personas están desconectándose del sistema que les impusieron y así desmantelándola. Las comunidades más exitosas de Oaxaca en este asunto del covid son las comunidades que se encierran, que cierran el paso a los productos chatarra y empiezan a replantearse cómo producen su comida de otra manera y cómo sanan de otra manera y cómo recuperan tradiciones.

Podemos imaginar que los horrores vienen encima y precisamente por eso crear el amanecer, crear la posibilidad de hacer las cosas de otra manera. Eso implica que desmantelamos el sistema y dejamos de ser cómplices de él.

Para la siguiente conversa, quedamos en compartir las historias que conocemos de personas que están haciendo las cosas de maneras diferentes.

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