Dar pasos hacia delante – 8 de Enero 2020

Iniciamos el conversatorio retomando lo que ocurrió durante el encuentro de mujeres que luchan en el Caracol Morelia. Comentamos que en el primer encuentro las zapatistas compartieron sus historias y ahora lo que nos compartieron es que en su territorio no hubo ni un solo feminicidio. En la inauguración nos dijeron: “Dicen que hay más derechos en la paga para las mujeres. Pero nos siguen asesinando. Dicen que hay mucho avance en las luchas feministas. Pero nos siguen asesinando. Dicen que ahora las mujeres tienen más voz. Pero nos siguen asesinando. ” Es decir, todo en lo que según nosotras hemos avanzado mucho, pero a pesar de ello, nos siguen asesinando. Gran parte del encuentro consistió en preguntarnos qué estábamos haciendo en nuestras geografías. Esta pregunta no fue necesariamente explícita, pero se mantuvo como pregunta abierta para saber cómo nos auto-organizábamos. Al principio esto nos descolocó porque estamos acostumbradas al horario y a la planificación. El primer día se realizaron denuncias para soltar lo que veníamos cargando, el segundo día se dejó para las propuestas y el último día fue cultural y de celebración. Fue significativo ese recorrido. Al final del encuentro fuimos encontrando respuestas entre nosotras. Nos dejaron a la expectativa de que nosotras nos organicemos en nuestros grupos, que tengamos voz para decir lo que queremos y lo que estamos haciendo. Fue impactante que durante tres días no escuchamos ninguna voz de hombre, ni vimos ningún rostro de hombre, entonces nos sentimos seguras todas, o la mayoría, durante esos tres días, las veinticuatro horas.

Durante el Foro en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio en el Caracol Jacinto Canek, se llegó con la noticia del asesinato del Tío Bad. Se dijo que el 2019 ha sido de los años más violentos para las comunidades indígenas, sin embargo, la rabia se está dirigiendo y ahora conduciendo para construir un cotidiano más amable desde las diferentes particularidades.

En cuanto al comunicado de Oaxaca “Es momento de pasar a la Ofensiva”, ¿en qué consiste pasar a la ofensiva? ¿qué vamos a hacer? Pasar a la ofensiva no significa organizar una marcha más, en Oaxaca lo hemos hecho miles de veces. La ofensiva implicaría organización, auto-cuidado, autodefensa y otras implicaciones que van en un caminar más lento, que la gente diga si está dispuesta o no para hablar y defender lo que tiene, pero también la mejor forma de defendernos es dar un paso hacia delante, entonces la pregunta es ¿quienes están dispuestos a dar ese paso hacia delante? ¿y qué es dar un paso hacia delante? Qué significa hoy, en este país que tiene el mayor grado de violencia en el planeta, qué significa hoy dar un paso hacia delante ¿contribuir a detener la guerra? ¿cómo pasar a una acción concreta?

Nos preguntamos también ¿cómo están ligados los conflictos en nuestros contextos? Las zonas de conflicto y las zonas de concesiones mineras se empalman, la avanzada del capital son los sicarios y detrás vienen las empresas. El plan del corredor transísmico, como los demás, es destruir la vida, no es afectar una zona arqueológica, no es afectar una comunidad, no es afectar un camino, es destruir la forma de vida de las personas, de eso se trata el plan, no es un tren, es crear una forma capitalista de vivir para quienes la han resistido, entonces es acabar con sus modos de vida para implantar en su lugar otro, que se considera mejor. Eso es lo que tenemos enfrente.

Esta fase de violencia final, que nos está afectando tanto, como la violencia doméstica, los asesinados, los desaparecidos es simplemente una faceta de lo que podríamos llamar «odio a la vida»; que es una forma que no tiene que ver con el sentimiento de odio, no es odio contra amor, como dos sentimientos, sino que implica una convicción muy profunda y muy antigua, en que los varones llegaron a la conclusión de que lo que hacen los hombres, en general, es mejor de lo que hace la naturaleza y que entonces tiene sentido matar lo vivo para sustituirlo por algo artificial. Por ejemplo, sustituir las semillas nativas por semillas producidas de manera artificial, supuestamente mejores, híbridas o transgénicas. En ese sentido es odio a la vida, no es un sentimiento, es una compulsión destructiva que todos compartimos, ahí está de nuevo el enemigo interno, pensando que lo que hacemos nosotros, gracias a que somos una especie superior, puede superar a la naturaleza y hacerla mucho mejor que la naturaleza misma. Pasar a la ofensiva implicaría preguntarnos cuál es el impulso que nos está ganando, el impulso hacia la vida o el impulso de destrucción. Un impulso de destrucción que es finalmente autodestrucción, la compulsión autodestructiva del sistema que pasó a modo de despojo, ese modo de despojo autodestructivo está acabando con la vida de todas partes. Ese es el mensaje de las compañeras, poder de nuevo la vida en el centro, que todo lo que nos importe sea la vida.

Para seguir provocando la discusión en las siguientes sesiones, se dijo también que pasar a la ofensiva sería una lucha muy seria y muy importante contra el seguro social. El ejemplo sería la fiebre: como expresión de un cuerpo sano, se eleva la temperatura contra las bacterias o virus, si dejamos que eso opere, en tres días, más del 90% de todas las infecciones desaparecen y acabamos fortalecidos, todo lo que hay que hacer es cuidar que no suba demasiado la fiebre, todo lo que necesitamos es un té, un caldo de pollo, un apapacho y esa es la vida y es la vida que destruimos cuando vamos al seguro y nos dan un vaso de antibióticos donde matan al enemigo y a nosotros también. Eso es el odio a la vida, acabar con nuestra capacidad de resistir y debilitarnos. La ofensiva es una lucha por la vida, por cuidar nuestra vida, lo que somos y lo que tenemos, frente a los que la están matando, no es fundamentalista, no es quemar otros los antibióticos ni estar en contra de los rayo equis, sino adoptar otra postura, recuperar nuestras capacidades y utilizar por nuestra decisión cada quien lo que puede usar de los sistemas contemporáneos. ¿Qué hace el seguro social? en lugar de la vida que tenemos todos nosotros, se nos da una cosa artificial que se considera mejor.

Más que decir no a esto y no a lo otro, el sí a la vida, hay que llenarla de significado con propuestas y alternativas de las comunidades. ¿Qué hacemos nosotros desde la ciudad?

Nos preguntamos también ¿hacia quién se dirige la ofensiva? Porque desde ahí surge la estrategia, al identificar al enemigo. Cuando el sector privado y gobierno piensan en estos términos identifican quién es la contraparte, pero nadie ha definido hacia quién va la ofensiva quién es el enemigo, el gobierno es un apéndice de algo más grande. Cuando hacemos el análisis vamos a encontrar que el enemigo está al lado de ti.

Todo el tiempo, cuando vemos nuestros problemas estamos acusando a los políticos y corporaciones, pero todos nosotros somos cómplices de ese sistema, estamos alimentando cotidianamente a ese sistema, vivimos para ese sistema, pro ese sistema y lo defendemos ferozmente con nuestro comportamiento cotidiano, una parte de la definición del enemigo es ver que lo tenemos adentro y que lo que nos han estado diciendo las mujeres es que los hombres y muchas mujeres han internalizado la violencia, ejercen la violencia cotidianamente sobre los demás ejercen la jerarquía y practican una agresión sistemática, entonces todos somos cómplices de la violencia y de lo que sostiene al sistema, que es nuestra manera de vivir, entonces una de las cosas que implica pasar a la ofensiva es pasar a la ofensiva con nosotros, destruir nuestra parte interna y lo que dice Foucault con toda claridad, el Fascista que todos llevamos dentro, que es el amor al poder, el amor a lo que nos oprime y nos jode y el mecanismo por el cual nos hace a todos estar dispuestos a obedecer, que vivimos obedeciendo, el problema no es la desobediencia civil que se pregona, sino la obediencia civil, el problema es que vivimos en la obediencia vivimos obedeciendo lo que nos dice alguien que debemos hacer, entonces una parte de pasar a la ofensiva es dejar de obedecer lo que nos dicen que hagamos.

Pasar a la ofensiva no es atacar sino contribuir al cuidado y conservación de la vida.

Foto: Wendy Juarez

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