Desaprender el racismo – Relatoría 3.junio.2020

En la conversación de la semana pasada, mirando el tiempo que vivimos, lo convulso de los días, entre la incertidumbre sobre nuestra salud, y la rebeldía que en otras geografías se asoma en forma de rebeliones antirracistas y antiautoritarias, también la alegre rebeldía de la lucha por la tierra y el territorio. Reflexionamos sobre el racismo, el clasismo, y como se cruza hasta el hecho de cuestionar la naturaleza de proyectos como el Tren Maya y el corredor interoceánico, o como se llame ahora, estas políticas encarnan un profundo desprecio hacia el nosotrxs, hacia el abajo.

Este mundo es racista y opresor, que se dedica al despojo; en el gringo, no solo se levantan por el crimen atroz del asesinato de George Floyd, es por todo lo demás, es vivir el horror cotidiano, el control racista, clasista, patriarcal y opresivo. Una idea es que no nacimos racistas o antirracistas. Y entonces, ¿Que debemos reaprender? ¿Que debemos desaprender o deconstruir? ¿Como podemos empezar a desaprender el racismo?

Hay una imposición jerárquica de quien reconoce al otro, quien comprende, quien otorga justicia, es una imposición jerárquica, ni siquiera es una relación. El racismo está vinculado a mirar al otro, el espejo de la otredad, no solo se racializa el color, también se cruza con el patriarcado y el clasismo. Es muy peligrosa la combinación de racismo y el patriarcado, una mujer indígena en este país lleva una doble discriminación, ser mujer e indígena. Las mujeres están pagando el precio por atreverse a levantar la cabeza, con altas cifras de feminicidios. Por ejemplo, el caso de Marichuy, una mujer indígena, a quien no se le perimitió participar de las elecciones, por las restricciones que representó el proceso electoral donde era necesario contar con tecnologías muy costosas, inaccesibles para muchxs.

Existe en México un sentido de satisfacción porque no somos racistas como los gringos, pero la forma de racismo mexicano es aún más perversa y profunda de como se ve en el gringo. El racismo tiene que ver con mirarnos a nosotros mismos, mirarnos en el espejo del otro y otra, mirar nuestras prácticas diarias, ahí se refleja lo que hemos olvidado, nuestro pasado, nuestra identidad. Más que mestizos, lo que somos es un montón de gente que se ha desindigenizado, gente que olvidó su lengua y su cultura, su forma de vida cotidiana. A veces tenemos un discurso, en donde, hacemos una aclaración negada y al mismo tiempo se hace una afirmación, Yo no soy racista, pero… Yo no soy machista, pero … es una afirmación con la que negamos pero que nos reafirma algo que escondemos. Tiene que ver como nuestra mirada interior hace ese reflejo hacia afuera. Nosotrxs también somos racistas, discriminamos a los migrantes, los miramos como ajenxs, salvadoreños, hondureños, centroamericanos; como cambiaría nuestra mirada si nos miráramos como mesoamericanos, si nos asumiéramos nahuas, zapotecos, ¿Cambiaría la mirada propia? cambiaría la mirada hacia los otrxs. Hay una jerarquía discriminatoria, pensamos que estamos en una escala superior, va más allá del color de piel.

El racismo ha sido negado y disfrazado a través del mestizaje, nos hace preguntarnos, ¿de dónde venimos? Cómo construimos nuestra identidad, qué practicas configuran nuestras vidas, en qué momento se cortó el lazo con la forma de vida de nuestras ancestras y ancestros, olvidamos nuestro origen, olvidamos y negamos nuestro color de piel, dejamos de mirarnos y empezamos a mirar una construcción que venía de afuera, y eso configura nuevas formas de vida, y así llegamos a este punto actual. Lo intercultural es una palabra para políticas públicas, y no una acción congruente del sistema. Acá en Oaxaca, se hablaba de las escuelas bilingües, en realidad eran espacios donde se le permitía asistir a niños que hablaban alguna lengua indígena y se les obligaba a hablar español y se les castigaba por hablar su lengua originaria.

El Tren maya implica una serie de actos racistas, se usó para engañar a los pueblos a un dirigente indígena oaxaqueño que ahora está a cargo del instituto indígena del estado. Los argumentos del tren maya son de un gran racismo.

Es una imposición donde no se está escuchando la voz indígena que ha dicho No al Tren, es discriminatorio al no tomar en cuenta su palabra, y no tomar en cuenta la oposición de los pueblos. Que piensa el poder cuando inaugura y da el banderazo de las obras del tren Maya, es una ofensa para el pueblo Maya que lleve su nombre este proyecto de despojo, lo celebran los dueños del dinero. La palabra indígena no aparece en el proyecto de nación AMLO, lo compara a una condición más de la pobreza, mantiene la idea cardenista de desindianizar a los indios, hacerlos mexicanos, integrarlos a México. Lo que hay que hacer con los indios es educarlos. Alfabetizarlos. Seguimos teniendo un sistema educativo racista, en la escuela pocas veces se cuenta la historia propia de los lugares que habitamos, en cambio se hace énfasis en la historia universal. Una forma de invisibilizar es el folklor, se toma en cuenta al indígena cuando se trata de la Guelaguetza, cuando se plagian los textiles, o la cultura, pero no cuando se trata de darle voz, de reconocer oposición a proyectos de despojo y muerte.

Estamos ante un sistema bastante injusto, esto viene de la modernidad capitalista y patriarcal. Que decide que si y que no. Que ciencias, que salud, que artes hegemónicas, que dice que solo hay una manera correcta de sanar y aprender, y que lo demás es inferior, supersticiones, cosas de gente ignorante.

Hay universidades que solo darán clases serán en línea, es la desaparición y liquidación de la universidad, era un espacio para juntarnxs, las universidades nacieron como asociaciones de estudiantes, su alma son los alumnos, es mejor estar juntos para aprender. Cuando se impone la educación a través de las pantallas, los indígenas no tendrán acceso a esas tecnologías.

Estamos en un momento muy difícil, promisorio para otrxs, para algunos es el despertar al horror de sociedad que habíamos creado, ahora todo esto es evidente, lo que tenemos enfrente es una guerra. Los gobiernos están dispuestos a usar todos los elementos autoritarios, ya se organizaron para no oirnos, se han organizado y dedicado al despojo, el gobierno está dispuesto a mantener la violencia para asegurar el despojo, no están abiertos al dialogo.

¿Como recuperamos el arte de vivir, de habitar, de sufrir, todas las artes para vivir? Para practicar el arte de vivir, debemos entrar por muchos frentes, una compañera compartió su experiencia, eligieron la crianza y los aprendizajes como la trinchera desde la cual operar, la crianza y el aprendizaje son actos plenamente políticos, no una situación banal, la crianza es una trinchera transformadora, es lactar, es lechar, estar cerca de los hijos, son la semilla que siembran para crear un mundo nuevo. Recuperar las artes olvidadas, el arte de habitar, el arte de vivir, el arte de sanar, como ir por el camino de la recuperación saberes, de la construcción de otro mundo. El sistema no procura la vida, procura la muerte, una pista es recuperar los saberes, enunciándolos, practicándolos, hablando y recuperando las lenguas indígenas, recuperar las palabras, las expresiones. Estos saberes son una herencia identitaria y cultural que teníamos, que se ha perdido por una identidad única, que apela al nacionalismo, dentro de este nacionalismo se esconden fascismos, negación de la diversidad, de las otredades, otras identidades.

Hay quien piensa que las empresas son necesarias, hay quien protesta desde sus autos que este nuevo sistema político los tienen en el hambre. Piensan que los obreros no son necesario, que en cambio las empresas si, que sin empresas no comemos. Pero estas empresas generan trabajos precarios y mal pagados.

Quienes realmente mueven a México son los obreros, quienes están saliendo a trabajar todos los días. Hay gente que dice que en México no existe el racismo.

Un primer paso es aceptar que venimos de condicionamientos coloniales y patriarcales. Debemos pensar nuestras acciones racistas, poner el tema y discutir nuestras actitudes, nuestra responsabilidad es no quedarnos callados.

¿Preguntamos que nos hace falta reaprender y desaprender? Recordar lo que se quedó en el olvido. ¿Que actitudes tomamos en la vida cotidiana? No quedarnos callados, darnos cuenta, abrir los ojos, tomar conciencia, de que también hemos sido parte de la discriminación y el racismo, debemos hacer conciencia de en qué medida replicamos ese carácter colonial y clasista, quedarse callado es ser cómplice, debemos denunciar el pacto racista, así como el pacto patriarcal, como los chistes misóginos y racistas. Que tanto somos cómplices a partir de nuestro silencio y nuestra indiferencia.  

Eso nos lleva a pensar en tomar la amistad como una categoría política, con quienes estamos construyendo, con quienes fortalecemos esas prácticas, como podemos asumir la categoría de amistad con el enfoque político, de construir otras narrativas, otros discursos, otras miradas, otras acciones y otras prácticas, como podemos ir llevando la idea de no quedarnos callados y no ser cómplices a partir de nuestros silencios.

No es AMLO, los gobiernos, los corporativos, las empresas. Tenemos que salir de eso, hay que crear un espacio alternativo de interacción, donde se pueda hablar primero y después tomar acuerdos, imaginarnos un espacio nuevo, es una práctica concreta, como hablamos hoy, como logramos que las otras voces tengan otros ecos.

Este caminar no es individual, este es un camino acompañado, con otras y otros, es construir a partir del intercambio, de la mirada colectiva y conjunta, y no construir a partir de la individualidad, no aislados, confinados. ¿Como superamos nuestra mirada individual?

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