La Regeneración de Nuestras Comunidades

“…el gran árbol cósmico hunde sus raíces en el inframundo y extiende su follaje en el cielo. Las nieblas cubren su base. Las flores coronan sus ramas. Sus dos troncos…son las dos corrientes de fuerzas opuestas que en su lucha producen el tiempo”.

Una mitad del árbol es “su raíz hundida para formar el mundo de los muertos, del cual surge la fuerza de la regeneración” y “es también uno de los dos troncos torcidos”. La otra mitad del árbol “forma las ramas de luz y fuego en las que se posan las aves. Entre el follaje nacen y se allí se derraman las diferentes flores de los múltiples destinos”.

Alfredo López Austin. Interpretación del árbol florido, en Tamoanchan y Tlalocan, México: FCE, 1994, pp.225-6.

Queremos regenerarnos. Darle nueva vida a nuestras comunidades.

Queremos recordar lo que hemos sido. Rescatar del olvido lo que estábamos dejando morir. No es para volver al pasado, para regresar, sino para encontrar inspiración.

Lo que queremos es tomar nuestro propio camino.

No estamos extraviados, perdidos, sin rumbo. Pero hemos estado tomando muchos caminos que nos confunden.

Algunos parecían muy buenos. Nos prometían llevarnos por ellos a formas de ser y de vivir llenas de atractivos. También nos decían que era el camino de todos y para todos. Que era un camino único, nos gustara o no…

Pero hemos visto que muchos de esos caminos que nos enseñan llevan al abismo. Las promesas no se cumplen. En vez de nuevos paraísos, nos condenan a viejos y nuevos infiernos.

Queremos recuperar nuestro camino.

Al caminarlo, queremos ver bien a nuestro alrededor, para tomar de lo propio y de lo ajeno lo que haga bueno nuestro caminar,

lo que remedie daños,

lo que cure heridas,

lo que alivie malestares,

lo que ilumine oscuridades,

lo que fortalezca debilidades,

lo que traiga gozo y esperanza.

Pero ¿cuál es nuestro camino? ¿cómo distinguirlo en la confusión actual?

Queremos apoyarnos en lo nuestro, lo que nos pertenece, lo que nos hace ser lo que somos…

Pero ¿qué es lo propio? ¿qué es lo que aún tenemos?

¿Cómo reconocer lo nuestro, propio o injertado, de lo ajeno? ¿y cómo saber qué hacemos con lo ajeno? ¿cuáles ideas o cosas podemos usar a nuestro modo y así enriquecerlo? ¿cuáles son las que nos disuelven y dañan, las que debemos apartar de nuestro camino?

* * *

En los materiales que aparecen en seguida se encuentran ejemplos y frases de los participantes en los primeros talleres realizados. Son sus propias voces, sus primeras reacciones.

Al final, incluimos imágenes que los participantes pueden emplear en sus comunidades para compartir en ellas las reflexiones que estamos haciendo en los talleres.

Junio 2003

REGENERACION

Del dolor que sufrimos desde hace 500 años, dolor de ser conquistados, de ser obligados a cambiar, a dejar lo nuestro… tiene que surgir el espíritu de regeneración de nuestras comunidades.

El pueblo olvida su sufrimiento… y olvida lo que es. Recordar es necesario para regenerarnos. No recordar para odiar sino para recuperar la armonía que perdimos con la Conquista y que hemos seguido perdiendo… porque los herederos de los españoles siguen imponiendo cosas ajenas a nuestros pueblos.

Mirar nuestra cultura es hacer una radiografía de nuestro entorno y separar lo que es nuestro, saber cómo estamos, quiénes somos y qué está penetrando.

Si nos callamos, aceptamos. Si no queremos recordar nuestro pasado, lo perdemos.

Tenemos que regenerar la cultura y la naturaleza, los ciclos culturales y naturales de nuestras comunidades

Todavía estamos a tiempo de reconstruir, regenerar lo que somos, cuidar lo nuestro.

Para actuar tenemos que reflexionar, estar convencidos. Una vez que nos reconozcamos y nos valoremos estaremos listos para actuar y no regresar a lo mismo.

La cultura está enterrada en la tierra. No se aprende en los libros sino con la familia.

La cultura es más fuerte que las leyes. Vale más lo que dice la autoridad de la comunidad y hay que respetar las reglas internas.

Los abuelos transmiten la cultura. Son la sabiduría porque han vivido más, tienen experiencia y nos orientan para no lamentar los tropiezos.

Las palabras de los abuelos son el valor de la comunidad.

 
LA TRADICIÓN DEL ARBOL

Nuestro árbol se está secando, se está debilitando. Pero sus raíces todavía se mantienen fuertes y lo están sosteniendo.

El arbol de nuestra cultura es un árbol nativo.

Nuestro tronco se está enfermando.

Tenemos que cuidar nuestro árbol, criarlo como nuestros antepasados. Hay algunos brotes nuevos y otros secos… tenemos que podarlo, regarlo…

A PESAR DE TODO, LO NUESTRO SIGUE VIVO

Cuando hablamos nuestras lenguas

Amuzgo, cakchiquel, chatino, chol, chinanteco, chontal, cuicateco, huave, mam, maya-lacandón, mazateco, mixe, mixteco, moxó, náhuatl, tlapaneco, tojolabal, triqui, tzeltal, tzotzil, zapoteco, zoque…

Cada comunidad se expresa en su lengua y tenemos nuestras propias maneras de decir las cosas.

El español es a veces nuestra lengua o parte de nuestra cultura, cuando nos quitaron la nuestra. Pero a veces se deforma nuestra lengua por causa de la adoptiva o cuando usamos palabras o modismos extranjeros (OK, bye), aunque lo hagamos a nuestro modo.

Tenemos muchos préstamos del español. Si perdemos nuestras palabras, nos perdemos, perdemos nuestra cultura, nuestra identidad, nuestras raíces.

Los nombres de animales y plantas que no existían antes de la llegada de los españoles son en español. Y se han perdido las palabras que nombraban animales y plantas que han desaparecido.

Hay palabras que se inventaron cuando llegaron los españoles. Algunos creían que ellos venían del cielo, por eso al toro se le llamó animal del cielo y al pan de trigo, pan del cielo.

En muchas comunidades se está perdiendo la lengua. Ya sólo los mayores la conservan.

El nombre de nuestra comunidad fue cambiando con las distintas invasiones. Su nombre original en cuicateco era Ñu du noo. Con la primera invasión de los aztecas se llamó Papalotipac (que significa mariposa, porque los cerros forman una mariposa con su cabecita y sus dos alas). Con la invasión española le agregaron un nombre religioso y se llamó Concepción Pápalo.

Cuando comemos y bebemos

Aguacatillo, amarillo chicha, biuces, calabaza, camotes, chichilo, chiles, chirimoya, dulce de durazno, frijol, guaxmole, hoyitos de chicatana iguana, maíz criollo, memelas, mole, pan de yema, pan de cazuela, pozole, quelites, tamales, tortillas, totopos, de coco, de dulce, de frijol, de sal, atole blanco, atole de panela, atole xoco café de maíz, chingue, chocolate, chocolateatole, mezcal, popo, pozol, pozontle, pulque, tejate, tepache…

En las comunidades zapotecas de los valles centrales de Oaxaca se prepara el tejate, con muchos ingredientes de la región, y se toma en jícara.

En las comunidades de Chiapas se come rata de monte, se toma pozol y atole de panela…

Los triquis de Chicahuaxtla ofrecemos una comida o bebida tradicional según la celebración: pozole, en Año Nuevo o Semana Santa; tamales, en Todos Santos y Carnaval; tepache, en Carnaval y Semana Santa…

Los huaves no usamos grasa ni comemos carne.

En Ixtepec, se come iguana y totopos con sal, diferentes a los de otras regiones donde son simples. Cada quien les imprime su especificidad, su sello propio

Los Cuicatecos de las comunidades de Pápalo, Tecomaltianguisco, San Lorenzo y otras, comemos maíz criollo, blanco, amarillo, morado o pinto. Es una joya, un patrimonio nuestro que se adapta a la tierra. La gente sabe elegir las mejores semillas para tierra fría o caliente…

Aprovechamos todo lo que se da en la milpa: camotes silvestres, quelites, pápalo-quelites, calabaza (en dulce). También comemos mangos, chiles canarios, aguacatillo, chirimoya, dulce de duraznos, tomados de los árboles de nuestras comunidades o las vecinas, panela, tamales, rellenos de pollo o carne, con jitomate, envueltos en hoja de plátano o de changay, mole de guajolote, tortillas hechas a mano en horno con leña, frijol refrito, memelitas rellenas de frijoles. Se produce queso y es tradición que los niños se bañen en el suero que queda después de hacer los quesos.

Bebemos tepache de caña, pulque, aguardiente, curados o preparados de frutas.

En San Lucas Ojitlán se toma el popo, bebida chinanteca hecha con masa y cacao.

En Zapotitlán el tamal de mole es especial.

Cuando nos vestimos

Cacle, ceñidores, chuj, blusas bordadas, calzón de manta, enredos, faldas y blusas, gabán, huaraches, huipiles, rebozos, refajos, ropa tradicional de manta, sandalias, sombrero de palma…

En Chicahuaxtla hay un huipil especial. Es diferente según la edad o el estado civil de las mujeres. Se conservan los diseños de mariposas. Ahora se usa el estambre industrial y tintes sintéticos y el colorido es más encendido. Se mantienen los diseños tradicionales y se inventan nuevos…

En Ixtepec el vestido de novia es característico en la región. Está hecho de tela blanca con palmitas y florecitas de papel con bordados especiales, que se hacen a mano y a máquina.

En San Antonino Castillo Velasco se bordan a mano blusas y vestidos con hilos de colores.

En San Mateo del Mar las combinaciones de colores de los huipiles son muy propias. A otros les puede parecer que no, pero para nosotros ¡sí combinan!

Cuicatecos: huipiles y servilletas bordadas. Ya no se hacen tanto porque no se consigue hilo.

Cuando sanamos

De persona a persona, con limpia temascal, —los tzeltales lo hacemos en familia con hierbas, plantas medicinales, remedios naturales, con ritos de curación, con rituales y rezos para levantar el espíritu o la sombra, o para quitar el susto.

Cuando aprendemos

Acompañando, con historias y leyendas, con los mayores, con los que saben, en la comunidad, en la familia, en la práctica, en la vida, en nuestras lenguas, escuchando, observando, trabajando…

La verdadera educación se mama en casa, se enseña con el ejemplo No hay mejor universidad que la vida.

Cuando hacemos nuestras casas

Con adobe, bajareque, bejuco, caña, carrizo, cercos de piedra, estacas, lodo, madera, palma, piedra, teja, tejamaní, varas, zacate…

En Zaachila la construcción tradicional es de adobe con teja, suspendida con madera y muros blanqueados con cal. En la parte inferior hay una base de piedra para proteger de la humedad.

Cuando habitamos nuestras casas, creamos cosas para estar en ellas

Altares, braceros, canastos de bejuco, comal, cuescomate, fogón, hamaca, jomate, mecates —ahora se hacen de plástico, pero no duran como los hechos con fibras naturales, ixtle…, metates, molcajete, molinillo, morral, olla de barro, petate, piscadores, reatas, rodete, tapeite, tapetes, teponaxtle, tenate, trapiche…

En San Lorenzo y Los Reyes Pápalo se hacen ollas y comales de barro rojo, que se encuentra en la región, y todavía se usan en las comunidades vecinas.

En Teotitlán del Valle hacemos tapetes de lana tejidos en telar .

Los mixtecos hacen tenates y petates de palma que se usan en muchas comunidades.

Cuando cultivamos y cosechamos

En la milpa, aprovechando las plantas y hierbas del entorno, con abono orgánico, con coa, conforme al calendario lunar y los ciclos de la naturaleza, haciendo ceremonias para pedir y agradecer, cuidando de las plantas, dando descanso de tierras, rotando los cultivos, preparando la tierra, con el sistema roza-tumba-quema, selección de semillas de acuerdo con el clima, la altura y las condiciones de la tierra, semillas criollas, cultivos asociados e intercalados, terrazas y tecorrales de piedra para cultivar en las laderas…

Cuando trabajamos juntos

En ayuda mutua, comuna-tel, con faena, fatiga, guelaguetza, mano-vuelta, tequio, tlacolol…

Para la organización del trabajo las reglas son diferentes según el caso… La gente las conoce y sabe que tiene que respetarlas…

Chicahuaxtla: El sun xumá se convoca con ocho días de anticipación. El que no va debe pagar una multa.

Zaachila o Ixtepec: Ya no se hace un trabajo en común en bien de la comunidad, porque son poblaciones muy grandes, pero el tequio se reproduce en pequeñas sociedades, organizaciones, cooperativas de producción, etc. con objetivos comunes. Los asociados participan por obligación y por un interés común.

Chiapas: Comuna tel. Se convoca para obras de bien común.

La multa es mayor que el salario mínimo de un día, así que conviene más participar que ir a trabajar… Se puede acumular la falta y reponerla en otra ocasión.

En San Mateo del Mar se fabrican a mano las atarrayas, redes para pescar. Algunas mujeres siguen hilando pero en otros casos se ha perdido parte del proceso de fabricación, ahora los hilos son de nylon y no de fibras naturales.

Cuando intercambiamos, celebramos y convivimos

Antes lo propio de los pueblos de Chiapas era hacer intercambios de las cosas que cada familia cosechaba: papa, frijol, maíz…

… en las fiestas

bodas, música, máscaras, regalos, mayordomías, danza de la pluma, danza de los tecuanes, danza del panadero, jarabe mixe, serrano, de Yalalag…

Las fiestas se organizan con mucha anticipación. Las amistades y familiares participan, cooperan, llevan comida, bebida, ayudan con su trabajo.

Hay comparsas, carnaval, calendas

Música: Para los tzeltales es tradicional el arpa y la flauta de carrizo que se usa en rituales sagrados.

Fuegos artificiales: En San Pablo Huixtepec los fabrican y los usamos en nuestras fiestas y para otros pueblos.

Velas: Son típicas en Ixtepec y en todo el Istmo. Es evidente cuando se está llevando a cabo una vela, pero sus reglas son muy detalladas. Es necesario usar joyería de oro, ropa típica rigurosa, hay comida especial, cerveza…

Tabaco molido con cal: Los tzeltales en Chiapas lo preparamos para uso ritual y curativo.

Candelas, velas o veladoras: Los tzeltales en sus oraciones las usan en números múltiplos de 13, 26, 52, etcétera.

Regalos: Son especiales según la ocasión. En Teotitlán del Valle algunos, como el metate, se conservan pero otros están cambiando.

Máscaras: En el carnaval, danzas y fiestas. Han ido cambiando y se aprovechan para hacer desmanes… Los hombres se disfrazan de mujeres… Antes los disfraces se hacían a mano, se pintaban, ahora se compran máscaras de plástico…

… en la comunidad

asambleas, sistema de cargos, comuna tel, consejo de ancianos, faena, gozona, guelaguetza, juegos, saludo, tequio, intercambio de bandas entre pueblos, mano-vuelta, tianguis, permiso comunitario para trabajar la tierra, trueque…

Los juegos de los niños son característicos en cada lugar. Con ellos se aprende a convivir, intercambiar, compartir, integrar, respetar, seguir reglas, ganar y perder… Son una motivación para la vida.

Saludo: Los zapotecos saludan de una manera tradicional, acercando el rostro a la mano de la otra persona y con palabras especiales, por ejemplo si es una persona mayor …

Tiempo: En la zona mixteca para responder qué tiempo se hace de una comunidad a otra contestamos “te haces dos sombreros y medio”.

Guelaguetza, ayuda mutua o mano vuelta: Una familia o un grupo de personas ayudan a otro. El que recibe la ayuda ofrece comida. La ayuda debe reponerse pero no se da exactamente en la misma forma. Se da en: partos, labores agrícolas como siembra y cosecha, cuando hay un difunto, en fiestas o bodas…

Impartición de Justicia. Solución de Conflictos: Se busca gente de razón, que tenga la sabiduría de distinguir la verdad y encontrar una solución.

Es importante para el bien de la comunidad hacer justicia con el que comete una falta, pues no sólo queda mal él, sino que deja mal a toda su comunidad.

Hay comunidades en Oaxaca en las que el síndico es quien imparte justicia. Fuera de las comunidades las instituciones aplican las mismas reglas a todos…

Asambleas: Se hacen las cosas de común acuerdo. Se escucha la opinión de todos. Decidimos nosotros mismos.

Llamado: Antes se hacía a través de una comisión que iba de casa en casa, con el cuerno o el caracol. Ahora se usan aparatos de sonido con bocinas para que todos acudan. A veces se pasa lista para saber quiénes asistieron

Votación: En algunos lugares se eligen las autoridades entre tres candidatos. Cada persona pasa al pizarrón y pinta una raya con gis abajo del nombre de su candidato. Luego se cuenta para ver quién gana. En otros casos se levanta la mano o se forman filas de personas. Se les pregunta si están seguros de dónde están parados antes de pasar a contarlos. El que gana le da oportunidad al que queda segundo de tomar otro puesto. Los que pierden tienen que aceptar a quien quedó elegido por mayoría.

Cargos: Hay que ir avanzando, pasando por todos los cargos para llegar a ser presidente o agente… Hay variaciones. En algunos lugares ahora se paga a los topiles. Los demás ya no quieren dar servicio gratuito como es la tradición. El sistema de elección ha cambiado.

En una época se decidió que las autoridades de Chicahuaxtla fueran maestros, pero se dieron cuenta que eso no era conveniente, que era mejor mantener la tradición y se volvió a la obligación de pasar por todos los cargos antes de llegar a ser presidente o agente.

Muchos se resisten a ser autoridad para no mostrar que les interesa. Aceptan para servir a su gente.

… en los rituales

altar de muertos, ceremonias para pedir la lluvia, entierro del ombligo, ofrendas, sacrificios, oraciones, rezos

Tabaco molido con cal: Los tzeltales en Chiapas lo preparamos para uso ritual y curativo.

Candelas, velas o veladoras: Los tzeltales en nuestras oraciones las utilizamos en números múltiplos de 13, 26, 52, etcétera.

Altar de Muertos. No dejamos de poner nuestros altares porque creemos que nuestros difuntos vendrán esa noche a convivir con nosotros y no queremos que se vayan tristes.

SEÑALES DE LAS RAICES

Las raíces son el conocimiento. La concepción del mundo, la conciencia… Es lo que sabemos sin tener que preguntar a nadie y sin que nadie lo haya enseñado.

Es difícil identificar nuestras raíces. Ya no las tenemos claras, ya no sabemos el por qué de muchas cosas que seguimos haciendo…

Nuestros antepasados sabían mucho, de los fenómenos naturales, de los fenómenos sociales… pero la Conquista rompió el contacto con la raíz… Pero ahí está y podemos encontrar muchas señales para revelarla.

Estamos atentos a lo que pasa a nuestro alrededor. Si no sabemos interpretar la naturaleza, no sabremos cómo actuar.

La gente grande sabe leer las nubes, observar su sabiduría y tomar decisiones. Se miran los pájaros, las hormigas, el aire y su movimiento, la lluvia … cada cosa es una señal.

Tenemos la intuición de lo que va a pasar…

La vida es un ciclo, igual que el cultivo del maíz que se repite una y otra vez, termina y vuelve a empezar. Cuando sembramos entendemos esto porque lo vivimos. La gente se adapta a las estaciones, sobre todo la de lluvias y la seca y sus actividades se ajustan a la naturaleza. La gente no es caprichosa, voluntariosa: entiende lo que pasa.

No vivimos conforme a un plan de vida, somos flexibles… pero cuando llegan los gringos necesitan saber exactamente lo que va a pasar y se enojan si hay cambios imprevistos… No entienden que hagamos los planes sobre la marcha, como nos va latiendo…

El horario de verano no nos cuadra porque los animales y la gente se levantan con el sol, no importa la hora que sea en el reloj…

Un amigo ya tiene un reloj que le regalaron, pero cuando le preguntan la hora ve primero el sol. Le cree más al sol que a su reloj.

En las comunidades tenemos nuestra propia manera de compartir. Lo propio es la disposición a servir, pero ahora muchos ya no quieren servir.

Los abuelos nos enseñaron a ir por agua al río o al pozo antes de tomar una bebida, para hacernos valorar lo que tenemos… Nos ponían a sobarlos y nos hacían trabajar, ir por hierbas, cuidar a los animales, ir al mercado… Nos estaban enseñando a trabajar, a acostumbrarnos al ejercicio para que sepamos sobrevivir. Eso es lo que nos permite vivir hoy.

La formación familiar tiene que fortalecer el sentido de pertenencia, el respeto, la disposición a servir, la responsabilidad.

La gente de las comunidades sabe que tiene que participar en los momentos importantes para una familia, como una boda o un difunto… Lo que cuenta es la presencia, llegan con lo que pueden, pero llegan, no necesitan invitación. Los que no van se tienen que disculpar. Los migrantes regresan especialmente para acudir a los días importantes. Hay un llamado de adentro. Esto fortalece a las comunidades.

Se respeta a los mayores en el trato y esto se enseña a los niños aunque en algunos lugares se ha perdido… Los jóvenes o los que han salido fuera ya no respetan…

También es importante el respeto a los parientes y esto se refleja en las reglas de matrimonio.

Las autoridades se ganan el respeto de la gente con sus actitudes, su forma de vivir, de decidir, de trabajar, tienen autoridad moral, saben acompañar a su gente, dar la mano…

Hay respeto a la naturaleza, a la tierra, a todo lo público.

Al entrar a la cueva del amor se debe llevar una veladora y se escucha un ruido que se considera mágico, una corriente de agua subterránea.

Creemos que en el ojo de agua vive una culebra de agua, que mantiene la poza. Hay que llevarle ofrendas, si no, se va y nos quedamos sin agua.

Los pozos se adornan con flores en San Antonino, para que no se sequen.

Los de afuera llaman “recursos” a lo que para nosotros son dioses de la naturaleza, como el agua. Ellos ponen medidores, le dan un valor económico a cosas que son nuestras, que no se venden, que no tienen precio. Cuando llegó el agua entubada se perdieron muchas tradiciones porque ya no hay contacto directo con el agua y sus lugares de origen…

En Ixtepec, cuando una comunidad se inundó la gente se refugió en la iglesia y le pidieron a San Jerónimo, el Santo Patrón, que los ayudara, lo bañaron y el agua paró. La gente cree que fue así porque el santo lo quiso.

En Chicahuaxtla se cree que hay dueños de los lugares, que los protegen y si alguien los quiere destruir no lo permiten. No dejan que avancen las máquinas y allí se quedan. Los triquis adoraban al Dios del Rayo, como a otros elementos de la naturaleza. Los rituales se realizan en una cueva, el día 25 de abril. Esto coincide con el día de San Marcos, santo católico que también estuvo dentro de una cueva…

En San Mateo del Mar, san Mateo es el Dios del Rayo…

Los cuicatecos tenían al Dios Rayo (malo) y el Dios Nube (bueno).

En Yavesía se adora al Dios de la lluvia y a la serpiente, se le dan ofrendas y se da gracias a la lluvia y a la tierra por sus frutos.

Hay distintas creencias pero en todos los casos se cree que si alguien se casa con un pariente será castigado…

Cuando una persona está por morir va a la iglesia a despedirse y recupera la vela de su bautismo, que representa la luz del día. Aún los evangélicos que ya no siguen la religión católica piden que como última voluntad se cumpla con esta costumbre. Es más fuerte el llamado de sus raíces que la nueva fe que encontraron…

Se acostumbra decir que nos deben enterrar en el lugar en donde está nuestro ombligo. Eso significa que la gente cuando muere quiere volver a su lugar de origen. Incluso cuando se han ido a Estados Unidos piden que los regresen a enterrarse en sus comunidades.

LO PROPIO Y LO AJENO

La modernidad está invadiendo lo nuestro. Los jóvenes se dejan influir más por lo de afuera… Los migrantes que salen traen otras costumbres.

A veces lo que viene de afuera nos confunde, porque no estamos preparados para enfrentarlo. Se está fraccionando nuestra cultura. Las comunidades más cercanas a las ciudades son más afectadas. Los que han ido a la escuela han perdido más su cultura. El bombardeo de afuera nos golpea la mente, la esperanza…

Una cosa o una idea de afuera puede convertirse en injerto, en algo nuestro, cuando podemos apropiárnoslo y reproducirlo por nosotros mismos. Así hemos hecho con el arado, con la yunta, el arroz, muchos instrumentos de música… En muchos casos así pasa con nuestras creencias religiosas.

También podemos hacer nuestras ideas o cosas que llegan de afuera que no podemos reproducir, pero que podemos usar a nuestra manera, domesticarlas. Así hemos hecho con las bandas de música, la bicicleta, el sombrero, la guitarra, el arpa, la máquina de coser, el telar de pedal… Hasta el sistema municipal, que se implantó para controlarnos, en muchos casos lo hemos convertido en algo nuestro.

La máquina de coser llegó al Istmo en la época de Matías Romero, con Juana C. Romero. La usamos para hacer algunos de nuestros bordados. Los bordados a máquina ya son tradicionales de la región del Istmo. Aunque sigue siendo ajena, una incrustación, ya la domesticamos, la usamos a nuestra manera.

El telar de pedal, en Teotitlán del Valle, nos permite trabajar mejor conservando nuestro estilo.

Hay muchas incrustaciones que no podemos controlar y nos siguen lastimando: los caciques, la comida chatarra, el consumismo, el dinero, la escuela, los paquetes tecnológicos, los partidos políticos, muchos proyectos gubernamentales, los títulos de propiedad, las instituciones, las sectas, las fábricas…

Títulos de propiedad. La gente los maneja con cuidado. Sólo se aceptan en los terrenos, no en los solares donde vive la gente. No se realizan compra-ventas sino que se hacen traspasos y los dueños se convierten en ejidatarios.

Paquetes tecnológicos. El maíz “mejorado”, los fertilizantes, los herbicidas, los transgénicos… lo mismo que los técnicos, los ingenieros agrónomos…, son incrustaciones que no podemos manejar a nuestro modo.

Con todo eso y otras cosas se intenta que el campesino entre al sistema de mercado sin tomar en cuenta la relación con la tierra, las características de cada lugar o el tipo de maíz apropiado para cada uno. Los campesinos se vuelven dependientes del mercado o del Estado.

Esa tecnología contribuye a que no se realicen las prácticas tradicionales, como se hacía antes, y así se va perdiendo el saber de los campesinos.

Antes los campesinos tenían mucha precisión en las actividades que hacían. Ahora ya no le atinan, en parte porque han olvidado y en parte porque han cambiado los ciclos.

La escuela está secando nuestras raíces. Los niños ya no respetan a sus mayores, ya no conocen su cultura. La escuela no sirve a nuestras raíces. Enajena a los niños de su cultura y los discriminan. Fomenta la competencia y el individualismo. Ahí se enseña una historia que no es la propia y nada sobre la comunidad.

No se puede dejar la educación en manos de la escuela. Es una institución destructiva. Con ella se pierde la identidad, la lengua. Los maestros enseñan a hablar, leer y razonar en español. No toman conciencia y menos los niños. También se pierde la formación de los jóvenes.

Los sindicatos de maestros sólo sirven para hacer paros y sus luchas no son parejas ni tienen que ver con las comunidades.

Casi todos los proyectos gubernamentales imponen formas ajenas de organización que dan al traste con lo nuestro.

Los partidos políticos, como su nombre lo dice, “parten” a la gente y a la comunidad. Crean divisiones, se pierde la unidad comunitaria, el sentido de pertenencia. Defienden intereses particulares o el interés en el dinero… y no el interés de toda la comunidad. Están socavando nuestra cultura. Crean vicios. Sólo generan pleitos y no hacen nada que beneficie a la comunidad. Monopolizan el poder y así hacen que se pierda la verdadera autoridad. Se rompen las reglas de la convivencia y la obligación del servicio a la comunidad. Se pierde la madurez. Es una incrustación que no podemos manejar.

Las asambleas comunales se están viciando por la presencia de los partidos. Los jóvenes ya no participan.

Los caciques se imponían a la voluntad del pueblo. La gente tenía miedo de opinar. En las asambleas levantaban la mano por fuerza. En los últimos años el cacique respondía al pri y ponía las autoridades que le convenían. Se dio una lucha fuerte y se ha logrado que las agencias elijan sus autoridades.

La Comisión de Derechos Humanos hace que la gente proteste, se queje de las reglas de las comunidades. La idea de la “libertad” es contradictoria con nuestras raíces y en realidad nos trae prisión y soledad si no la sabemos llevar…

El uso de todo tipo de objetos y empaques o envases plásticos contamina la tierra.

Con todo eso se rompe el esquema tradicional de impartir justicia. Se pasa por encima de los ancianos y ya no se respetan sus opiniones. Los adultos con experiencia saben cómo actuar, pero los jóvenes se “aceleran”.

Los Testigos de Jehová o los Soldados de Cristo afectan la identidad de las comunidades. Cuestionan la participación en tequios o actividades de ayuda mutua por las que no se recibe una remuneración en dinero… Utilizan nuestras lenguas para evangelizar, pero no respetan la cultura.

En algunas comunidades ahora se paga a las autoridades. La gente quiere ser autoridad para recibir un pago, por interés en el dinero y no por servir a su comunidad.

Las faltas se pagan con dinero. Si no se da tequio se da una cuota… Pero no es lo mismo…

Si no sabemos manejar la televisión nos quita tiempo, espacio, vida: rompe la comunicación en la familia. Cuando se abusa de ella se pierden valores… Los niños ya no se sientan a platicar con los abuelos y se olvidan de sus raíces.

Cuando las mujeres se van a trabajar a fábricas o los huipiles y los bordados se hacen totalmente a máquina se pierde lo propio.