En esta sesión, continuamos hablando del patriarcado y las formas de relación entre mujeres y hombres. Nos damos cuenta que el alcoholismo es una realidad en México y es un problema grabe en todos los pueblos. Mencionamos el ejemplo de los y las zapatistas, en 1983, cuando iniciaba el movimiento, no podía incorporarse en esa rebelión clandestina a un borracho. Si querías ser zapatista tenías que empezar por eso, por dejar el alcohol, porque no podían confiar en una persona que se emborrachaba y se ponía a hablar. En el encuentro de mujeres zapatistas, ellas compartieron que poco antes del 94’ no se involucraba a las mujeres en el movimiento zapatista porque los hombres decían que ellas eran unas chismosas, pero finalmente, a quien se le soltó la lengua fue a un borracho, en 1993. Claramente se inicia como un movimiento masculino, muy machista. No fue fácil para las zapatistas que se aprobara la Ley revolucionaria de mujeres, inclusive muchos zapatistas dijeron que igual no era tan importante, porque estaba en español y nadie la iba a entender. Fueron las zapatistas quienes quisieron traducirla a varias lenguas para que todo el mundo supiera de qué se trataba. Diez años después de la rebelión los zapatistas siguen diciendo que no han logrado resolver el problema de machismo. Incluso en la asamblea del CNI fue difícil que se aceptara a Mary Chuy como vocera. Desde el principio hubo oposición del CNI y zapatistas, el problema sigue ahí, los propios zapatistas reconocen que el problema no ha sido resuelto.
La ley revolucionaria de mujeres es una ley que tiene 10 puntos y en la que se siente cierta influencia de feminismo urbano, después de 10 años, las zapatistas han dicho que están trabajando en una nueva Ley, que se sigue discutiendo y que por lo pronto tiene 33 puntos, y que corresponde a una experiencia de 25 años.

Una de las características que define al patriarcado es la propiedad, porque en el patriarcado; en este sistema global, la mujer es la propiedad por excelencia. El corazón y base del patriarcado es la capacidad de mandar, la posibilidad de que haya poder de unos sobre otros, no poder como potencia de hacer algo sino poder de unos sobre otros. Ya en el mundo prehispánico había una serie de experiencia concretas en donde no había mando, en muchas sociedades y áreas zapotecas, nadie tenia mando de unos sobre otros, había gente que desempeñaba determinadas funciones y así se les respetaba. No se concibe una sociedad moderna sin un principio de mando, los zapatistas han hablado mucho de la diferencia entre poder y autoridad. La autoridad puede ser la autoridad que tiene un sabio campesino, la autoridad es la que tiene una persona que sirvió a su comunidad y que se le respeta y tiene prestigio, pero es una autoridad sin poder, que se les respeta pero que no implica mando.
En cuanto a este tema, hay un libro que recordamos durante el conversatorio: “La sociedad contra el Estado” de Pierre Clastres, él es quizás de los primeros que dicen que todas las observaciones sobre sociedades no occidentales, las hacemos precisamente desde los ojos occidentales y lo demuestra a través de la antropología política. Alguien que también habla de la discusión de autoridad vs. poder, es Ricardo Flores Magón, desde su experiencia de haber nacido y crecido en la Sierra Mazateca a finales del siglo antepasado.

Nos cuesta trabajo entender otro tipo de sociedades, en este caso sociedades sin poder, porque estamos construidos en base a los mitos y a las historias que occidente nos ha contado a través de la escuela. Pensar una sociedad post-patriarcal implicaría imaginar una sociedad más allá de la oposición al patriarcado y fuera del sentido de la oposición binaria, sino una sociedad muy otra; en el sentido en que los modos de relaciones no tiene nada qué ver con esa sociedad. Sería sacar el lugar del poder del centro de todas las relaciones.

En conversatorios pasados hemos hablado de Claudia Von Werlhof y del “arche”. “Arche” era algo que les obsesionaba mucho a los griegos; hablan del principio, pero no es el principio de que en el principio fue la madre o que nacemos de una madre, sino del principio que gobierna, nos gobierna el principio de que el padre manda. Cambian el significado de la la palabra principio, en lugar de ser origen, es un principio de gobierno, es una regla de mando, una norma de mando. ¿Qué significa prescindir de toda jerarquía? ¿qué significa ser una sociedad sin mando?

En la discusión de crianza mutua, se dice que el primer principio de una sociedad y un grupo que va más allá de la sociedad actual, es el principio de ninguna jerarquía; un funcionamiento totalmente horizontal. El segundo principio es el cuidado de la vida; si se trata de cuidar la vida, la mujer está en el centro, porque la mujer es la que históricamente y en todas las sociedades se ha encargado de cuidar la vida, pero no significa que la mujer mande porque ese punto ya se quitó. Se trata de una sociedad que se organiza en torno a cuidar la vida. Actualmente se ha quitado el principio de cuidar la vida para las mujeres, ahora quien cuida la vida es el médico, el doctor, el profesionista macho.

Podríamos hablar del patriarcado capitalista y no capitalismo patriarcal, porque eso implicaría que hay capitalismo no patriarcal. ¿Es posible cambiar una parte del régimen que está ahora mientras que la otra sigue igual? O ¿la única manera de cambiar este régimen en el que estamos es cambiarlo todo? Ya ha sido una discusión vieja en el conversatorio y se ha dicho que la única manera de escapar de este régimen es cambiarlo por completo. La única forma de salir del capitalismo es salir del patriarcado y del Estado Nación. El Estado Nación y la democracia son las formas políticas del capitalismo, pero el capitalismo es una forma extrema del patriarcado.

La característica central del patriarcado es que es un sistema de poder, de ejercer poder unos sobre otros, no poder como potencia de hacer cosas, sino poder de unas personas sobre otras. La otra característica, que es casi tan importante como ésta, es la que Caludia Von Werlhof ha identificado como el odio como sistema. El problema con la palabra odio es que suena a un sentimiento, un sentimiento contrario al amor, sin embargo, lo que está planteando Caludia es un odio como sistema, implica que en el patriarcado hay la obsesión de que se odia la vida porque se considera que puede haber una transformación alquímica de la vida para algo mejor, que la creación artificial humana produce algo mejor que la vida. Es decir, si la vida produjo naturalmente unas semillas, podemos producir transgénicos y esto, se supone, es mejor que las semillas naturales. Monsanto y otras companias están matando la vida asumiendo que lo que fabrican es mejor de lo que había antes, este es un ejemplo del principio de odio a la vida.

Lo que diríamos del patriarcado es que es una imposición a la naturaleza, pensando que así se va a producir algo mejor. Eso es lo que han intentado hacer los hombres, crear algo que suponen que es mejor, eliminando la vida. Descartes inició con la idea de que el hombre puede dominar la naturaleza y que ese es su papel en el mundo, durante siglos ese fue el papel designado para Dios y ahora se trata de dárselo a los hombres.

Un aspecto importantes sería hacernos capaces de tener nuevas práctica y nuevas formas de relacionarnos y de poder nombrar esas prácticas. ¿Cómo nombramos a la naturaleza? por ejemplo, si hablamos del viento como algo que se mueve y da vida, entonces trataríamos al viento y la naturaleza de forma diferente.
El clima se convirtió en arma de guerra y la geo-ingeniería militar está usando el clima como arma de guerra, la tierra y el clima forman parte de una manipulación humana, esto sería, desde lo que hemos estado discutiendo, una expresión patriarcal. Otra expresión sería el monocultivo, que consiste en matar todo lo que no es maíz, matar el frijol, los quelites, las calabazas y con ello también matar la vida y a las personas, por ejemplo, con el uso de glifosato.

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