Amistad como categoría política – Relatoría 22.enero.2020

Amistad como categoría política – Relatoría 22.enero.2020

Con la palabras de las compañeras zapatistas que nos invitan a una sacudida, a despertar, a defendernos, a organizarnos, comenzamos nuestro conversatorio. Continuamos con la pregunta sobre como hacerle con la inacción, con la sensación de estar dormidos, ¿cómo nos volvemos a sacudir?

¿Que nos inmoviliza? es el miedo, el miedo interno lo que nos impide organizarnos, que nos limita el actuar en colectivo. Pensamos que la sociedad nos educa para no tener miedo a la muerte o no tenerla presente, de plano ni hablamos de la muerte para que no llegue. Parecido pasa con lxs compxs, que dicen que no van a talleres de autodefensa, por que dicen que si lo toman es como convocar la violencia, como esa visión de que pensar negativo atrae cosas negativas. Si no sabemos morir, pues tampoco sabemos vivir. Ocultamos siempre algo de la vida, que es la muerte, la evitamos, pensamos que nos hace falta un arte del buen morir y del buen vivir. Estos miedos son inyectados desde que somos pequeños.

Casi no podemos hablar sin una carga de violencia. ¿Por que no podemos quitarnos esa carga de violencia al hablar? La sociedad se ha hecho muy violenta hoy, se ve muy claramente en lo mediático. Hay aspectos de otros leguajes que parecen ser suaves, pero que sirven para esconder las enormes violencias que tienen las culturas. Nos preguntamos ¿Que es eso de la violencia que llevamos dentro y el patriarca que encarnamos?

Volver a un horizonte matriarcal no significa voltear la tortilla y tener una presidenta que nos dirija, eso es igual de patriarcal y no es lo que queremos.

En los pueblos se da y se ofrece la vida por que hay una memoria sobre el territorio. Una compañera nos compartió una anécdota, que en Mixtepec, hace algunos años, cuentan que los federales por no saber el camino, se habian entregado a la muerte, la población al verse invadidos, no les importó dar su vida, y defenderse, Para ellos no era ir y entregarse a la muerte como los soldados. Vemos que el dar la vida y morir como una forma de buscar un futuro mejor para los demás de la comunidad.

Dar la vida lo entendemos a veces solo en el sentido literal de sacrificio en la lucha, pero también puede verse desde una óptica diferente, que es luchar toda una vida y llegar a viejos, dando la vida siempre. Esto implica entrega a cierta causas, desiciones, renuncia y sacrificio, optando por otro modo de vivir, vivir luchando no significa hacer una vida llena de lujos, una seguridad de vida, una casa, mucho dinero en el banco.

Una compañera indígena de Colombia, nos comparte que desde su visión, desde su lucha y su resistencia, hablan de una historia muy larga, que comienza en el momento muy sentido del encuentro de las dos culturas, la nuestra y la europea, ahí empieza eso del dominio a costa de la sangre nuestra. Por defender el territorio nuestros ancestros hicieron acuerdo con los dominadores, pero seguimos viendo esas amenazas contra la vida, contra la dignidad humana, no dejan esos mismos poderes de explotarnos. Y siempre están en contra de la vida. En cambio nosotros, los pueblos originarios estamos en una conexión de vida, esa es nuestra fortaleza, somos hijos de la madre tierra, tenemos una relación diferente con otros seres, con las plantas y los rios, los animales, la montaña es nuestra compañera, son nuestros hermanos de la cotidianidad. Son un peldaño básico para vivir, lo vemos como vital. La forma de ver la vida de los pueblos, se nombra como naturalista, pero tiene que ver mas con la realidad. No hay problema con dar la vida por esa naturaleza, por esa realidad, por que es la vida directa que vivimos, es que nosotros nacimos arraigados, ombligados a un lugar. Estos lugares a donde estamos enraizados son nuestras guías, concejeras, y maneras de orientarnos en el mundo. Por eso nuestras resistencias por defender el territorio son mas fuertes, por que el territorio es nuestro espacio vital. Por eso nos defendemos con dignidad, buscando la vida y el territorio. Por eso compartimos la palabra para que la sociedad pueda ver otra opción de vida, por que la opción que ha elegido la modernidad es el camino del exterminio. Que destruye la vida con su paso de muerte. Y pareciera que solo los humanos son dueños del planeta.

El pensamiento colectivo de las comunidades se manifiesta en ciertos momentos, cuando hay un incendio, para defender el bosque, el territorio de todos, los animales, el pueblo entero defiende la vida, hoy esa defensa se manifiesta en estar en contra de la mina, de la acaparación del agua. En las comunidades hoy vemos como se pierde la relación del hombre con la naturaleza, que ha estado presente en varios siglos, pero en los últimos 20 años se viene perdiendo, por esas ideas de fuera como el desarrollo o el progreso. Ya caímos en eso de ser dependientes de las migajas del estado, y vemos como el egoísmo y la individualidad nos afecta. Esas ideas son contrarias a la armonía y el respeto que se practica en las comunidades, es otra espiritualidad en relación con el agua, con los ríos, con los cerros sagrados, son conceptos propios de nuestra comunidad, esos cerros sagrados se defienden, por que son la vida. La modernidad ha roto esos principios.

Hay una relación que cuando se habla de la vida, o dar la vida, surge el tema de la naturaleza, se manifiesta espontaneamente, junto con naturaleza también la colectividad, que es algo que está latiendo y palpitando en las comunidades. Vemos en la sociedad una falta de sentimiento, nos hicimos egoístas, y perdimos la conexión entre nosotras y nosotros. ¿Cuando la perdimos?

Surge la pregunta de ¿cómo hacerle para generar el sentimiento de comunidad en las ciudades? La construcción individual tiene unos 300 años, eso de ser formateados como individuos es reciente. Los niños–individuos formateados a la manera americana por el Dr. Spoke, siguen estos principios, desde recién nacidos son separados de sus padres, los bebes jamás tocan la cama de los padres, el bebe debe tener su propio cuarto individual, los bebes deben llorar solos en sus cuartos durante media hora al día, esos bebes nacen ya formateados como individuos, desde el día que nacen, programados y construidos como individuos, individuos que tienen que ocuparse por el individuo que son, hablan de un Yo que tiene un significado individual, metido muy hasta adentro de sus seres. En cambio si pensamos a los niños de cualquier comunidad, desde bebés están pegados al cuerpo de la madre, hasta por una un año completo, por esa tecnología maravillosa llamada reboso, el bebe nace como un nosotros, su Yo es un nosotros, el bebe está participando en la comunidad, en las actividades de la mama, no es un individuo, está con nosotros, viviendo aquí con nosotros. Viviendo y experimentando la relación con el mundo con nosotros. Así entendemos mejor que significa que en el Tojolabal no tienen palabras para yo y tu, todo el tiempo hablan en nosotros. Al hablar siempre nosotreamos. La palabra hablo, encarna el que habla y el que escucha. Somos redes de relaciones, no somos separados de los demás, eso del ser individual es muy reciente y fragil, en cambio el nosotros, es antiquisimo, así nació la humanidad, es lo que nos hace humanos, vemos hoy que el individualismo ha llegado a su extremo de desolación, hoy los individuos están desesperados del individualismo, andan viendo como escapan, con drogas o con alcohol, de mil maneras por que ya no aguantan la prisión del individuo.

Por eso decimos que es momento de inspirarnos de las comunidades, es algo que aún podemos ver en el pueblo, en la fiesta. Ahí renace todo de nuevo. La fiesta en el pueblo es un acto comunal, es una comunidad que se expresa viva en la celebración. Esa es nuestra esperanza, de que es el momento que renazca la comunidad, hay que fortalecer el ánimo comunitario, y encontrar el camino en las ciudades. Por que la mayoria de la gente vive hoy en las ciudades, tenemos que luchar claramente por encontrar un renacimiento de la comunidad dentro de la ciudad.

Podemos creer que somos individuos, pero en realidad no podemos dejar de ser seres humanos viviendo en colectivo. Se trata de re-encontrarnos, por que en el fondo somos redes de relaciones. El espacio de la amistad vemos que es de una naturaleza política, con esto podemos reconstruir algo por el bien común. ¿Que es la amistad profunda? En la vida tenemos realmente pocos amigos, y con esos pocos se hace un nosotros, la amistad profunda es la forma de como puede renacer la comunidad en la ciudad donde viven los seres construidos como individuos, en la ciudad puede renacer la comunidad a partir de las amistades, no de la ideología, no del interés económico, sino de dos tres cuatro, amigos, quienes a su vez tienen dos tres cuatro amigos, son un embrión comunitario, un nudo de redes. Las amistades es una forma de ir construyendo eso del nosotros y la comunidad dentro de las ciudades. La amistad es la puerta para pensar la comunidad, una clave para romper las ataduras del individuo.

Imagen: Vector de Fondo creado por freepik – www.freepik.es

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Unitierra

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