¿Cómo podemos sanarnos si ni siquiera sabemos de qué estamos enfermos? – Relatoría 26.Feb.2020

¿Cómo podemos sanarnos si ni siquiera sabemos de qué estamos enfermos? – Relatoría 26.Feb.2020

Iniciamos la conversación escuchando el testimonio de Maria Elena, la joven oaxaqueña que fue atacada con ácido en septiembre del 2019. Retomamos también la pregunta por la justicia. Muchas veces se sigue apelando a la justicia de un poder externo, de primer momento Maria Elena responde que un arrestos sería una forma de justicia, pero también nos dice que su hermana comienza a ser una activista buscando defenderla. Vemos que en otros casos, como con los 43 estudiantes desaparecidos, los familiares se activan, sobre todo, para que eso no vuelva a ocurrir.

Escuchar y sentir el testimonio de una mujer sobreviviente es impactante, pero nos hace aterrizar y darnos cuenta que no es un número ni un dato y que en medio de tanta violencia se van vidas y sueños y cosas que para nosotros son normales. Cada mujer violentada es un mensaje para todas las demás, para que nos callemos o calmemos o no exijamos dignidad y el mensaje nos llega, pero no para hundirnos sino para fortalecernos.

Una de las cuestiones importantes de este momento y de compartirlo en un espacio mixtos es también abrir la posibilidad de romper los pactos patriarcales, como el saber que también los hombres pueden sentir y llorar y compartir los sentires. En espacios de mujeres hablábamos de lo que nos había provocado escuchar el testimonio. Compartirlo en espacios mixtos es dar un espacio para conmovernos entre hombre y mujeres y compartirnos los sentires.

Uno de los compañeros compartió que desde la neurociencia se dice que los seres humanos tenemos rasgos de violencia por naturaleza. Hay un cerebro al que le llaman el primitivo o reptil y en esa parte tenemos dos formas de vida, el de lucha o de vida, o luchamos a huimos por instinto de supervivencia. Pareciera que la violencia está en nosotros porque está en nuestro más primitivo cerebro, porque llegamos a cometer esos actos de violencia para sobrevivir. La violencia crece ¿de dónde viene que crezca? la violencia crece con los medios de comunicación, se difunde la violencia y se habla de lo mismo. Cada vez los videos de crueldad hacia las mujeres se comparten más en la redes, incluso recreaciones.

Por otra parte compartimos que ser sobreviviente genera un impulso por la vida, por ello, uno de los temas importantes es la sanación. Aunque la sanación empieza en una manera individual se fortalece de una manera colectiva, en México buscamos sanar no sólo heridas personales sino también heridas sociales. Es necesario buscar todos los medios, retomar el contacto con la naturaleza, hacer rituales con un sentido de sanación, porque parece que lo que está pasando ya no es de humanos…

¿No lo es?

Nos cuestionamos porque pareciera que la única especie que hace estas atrocidades son los seres humanos, fuimos nosotros. Tenemos que hacernos cargo nosotros, todos, es una cuestión difícil saberse parte de un mundo que hace esto, en todo reproducimos violencia, en nuestra recreación, en los aprendizajes, en el comer, habitar, es quizás lo característico de lo humano. Voltear a la madre tierra quizás es lo único que tenemos.

No es productivo decir si son solo los humanos, podemos encontrar entre los animales horrores tan grabes o peores que éstos, no es importante saber si es algo que sólo los humanos somos capaces que hacer, es importante que veamos que estos seres somos, que esta sociedad somos.

Todavía tendemos a ver estos niveles pavorosos de degradación humana y pensamos que son quienes están allá afuera, pensando que son una especie de personas infectadas y no nos atrevemos a ver que somos también nosotros y no sólo aquellos. ¿Cómo podemos sanarnos si ni siquiera sabemos de qué estamos enfermos? Vemos esa degradación afuera y no vemos que también estamos mal. Lo primero sería ver que somos nosotros quienes creamos una sociedad en la que estas atrocidades son posibles. Una de las fuentes de esperanza es el hecho de que las mujeres en el mundo entero se han parado a decir que esto de ninguna manera es normal, ya no se acepta que sea normal lo que ha estado pasando por cinco mil años.

En la relación de poder y dominación, existe una fuerte dependencia, expresada de distintas formas, por ejemplo, en el caso de muchas mujeres la dependencia económica es factor fuerte para romper la relación de dominación con los hombres. La dependencia nos hacen caer también en relaciones de obediencia, por ello sería importante hablar del mandato a la desobediencia. Hablamos también de tomar en cuenta que aunque acabáramos con todos los machos no acabaríamos con el machismo, esto nos llevaría a preguntarnos ¿qué queremos decir cuando hablamos de la justicia?

Durante la conversación hablamos también de los principios y valores, ¿no es pare del problema estar pensando en principios y valores? o ¿podríamos hablar de construir acuerdos en colectivo? desde la pareja hasta la comunidad. ¿Qué implicarían los valores y principios para la vida cotidiana?

Imagen: Rene-Magritte-The-double-secret

Author Image
Unitierra

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *