La conversación de este día estuvo enmarcada por el tema coyuntural del 2 de Octubre de 1968. Decimos que que el 2 de Octubre no se olvida, sin embargo sí se olvida; primero porque hay cosas difíciles de recordar y segundo porque aunque en el discurso se dice que hay memoria histórica en realidad no la hay. A 50 años del movimiento, quizás llegó el momento de desmitificarlo y ver lo que significó. Fue un movimiento de clases medias universitarias con reivindicaciones muy puntuales, no era un cambio pensando en la sociedad, sino en ellos mismos; ampliación de las condiciones de oportunidades y ampliación del campus universitario.

Se ha vuelto imposible criticar el movimiento del 68’. Se plantea la lucha del 68’ como la lucha contra el régimen de Díaz Ordaz, ese régimen ya desapareció y no necesariamente por el 68’. Estamos en una situación diferente y entonces la glorificación del 68 puede ser contraproducente si nos quita la atención de donde debemos tenerla. Una de las cosas que se celebra es el camino de la democracia gracias al 68’, pero ¿qué clase de democracia tenemos? ¿qué cosa estaríamos celebrando? ¿Que en todos los países del mundo –que se llaman democráticos– unas cuantas personas deciden por todos los demás y que las normas del funcionamiento de la sociedad están en manos de las corporaciones y del gobierno a su servicio? ¿eso es lo que ganó el 68’?

El 68’ estaba formado por un ímpetu patriarcal, arriba y abajo, era el patriarcado de Díaz Ordaz, del uso de la fuerza y el patriarcado de los que hacían los movimientos. Predominaban entonces los hombres en los movimientos, pero no cualquier tipo de hombres, eran hombres sumamente patriarcales. Pareciera que el 68’ es un mito fundacional al que le adjudicamos varias cosas: el inicio de las guerrillas o la democracia, entre otras cosas, pero no fundó nada de eso, las guerrillas ya estaban antes del 68’.

Al menos en Oaxaca, actualmente los universitarios no están tomando en cuenta el 2 de octubre. Estamos reformulando la idea de resistencia y de lucha, podemos ver ejemplos en las últimas actividades que se han organizado: el 28S a favor de la despenalización del aborto o actividades que hubo antes. Sí hay mujeres y hombres que salen a las manifestaciones, pero no es esa la parte cumbre e importante de la acción organizativa, sino hay otras formas en las que nos estamos organizando y en el caso de las movilizaciones de mujeres, el punto cumbre no es la marcha. Estamos reformulando las formas de lucha y resistencia, ahora son más diversas y muy distintas.

En Oaxaca se dice que la banda que va el 2 de octubre es la banda que el resto del año no hace nada, banda que sólo sale a echar desmadre. Esto no quiere decir que estemos restando importancia al evento, es importante en el sentido en que mucha banda empezó a manifestarse a través de las marchas el 2 de octubre cuando eran estudiantes en las preparatorias, era o es casi como un ritual, sin embargo, es necesario ser críticos por varias razones: una de ellas es porque mucha gente que salió de ahí y de esa generación es la que ahora celebra el triunfo de la democracia, sin tomar en cuenta que hubo también otros movimientos que estuvieron trabajando desde antes, aunque no fueron tan espectaculares, otra es porque hay organizaciones que se aprovechan de estas coyunturas para reclutar jóvenes y construir mitos al rededor de ellas. Cuando se rescatan las fechas históricas desde el poder es sólo para hacer capital político o económico. Un ejemplo lo estamos viendo con el caso de Ayotzinapa, que también apunta a ser una fecha que jamás se olvide. Esta fecha también quiere meterse en el calendario oficial de la lucha, sin embargo, tristemente se ha convertido en una bandera utilizable, con la que se lucra con la desaparición, con la muerte y con el dolor de la gente.

Es importante por esto, ampliar el horizonte, más allá de quedarnos con los mitos, porque los mitos pueden vaciarse de contenido.

Pusimos también sobre la mesa el tema ecologista y la cuestión de Greta Thunberg. Greta es una chica extraordinaria, capaz de decirle cosas Trump y a toda la asamblea de Naciones Unidas, sin embargo –al igual que el movimiento del 68’– es un efecto tortícolis; que implica mirar hacia arriba todo el tiempo. Su primer huelga era para pedir que el parlamento Sueco decidiera que su país se afiliara a los Acuerdos de Kioto, que no sirven para nada y que no resuelve ningún problema. Lo que hace es pedir a los de arriba que cambien. Sin quitar mérito a las cosas maravillosas que hace, debemos dejar de mirar hacia arriba. En este caso, también hay un sesgo racista y colonial; ponemos atención en la catástrofe ambiental hasta que viene a decírnoslo alguien que es blanca, rubia, del norte, cuando toda esta preocupación ya nos la decía Bertha Cáceres, Samir Flores, Marichuy. El mirar hacia arriba no nos deja ver con claridad. No vemos aquí, seguimos en el juego de mirar hacia arriba, como una especie de mal nuestro. Tal vez también quienes van a los viernes por el futuro son quienes que no hacen nada el resto de la semana o el resto del año, se movilizan masivamente, pero no hay una actitud que sea congruente en la vida cotidiana. Tendríamos que tomar en cuenta también que Greta se dirige principalmente a los países del norte o países nórdicos como el suyo. Ella habla desde su condición y es válido que se mueva desde ahí. Pero ¿por qué a nosotros nos cuesta tanto trabajo mirar las realidades aquí? nada más entre México y Colombia ¿cuantos activista medioambientales han sido asesinados?

Hay muchos movimientos en la agenda oficial que invisibilizan otros, hoy mucha gente está enfocada en el 2 de octubre pero hay otros que están construyendo una realidad o una cotidianidad más amable. En cuanto a los movimientos sociales oaxaqueños, vemos que el gobierno usa a las personas y ellas mismas se dejan usar por el gobierno. Incluso una Oaxaqueña le otorgó bastón de mando a AMLO, esta fue triste la pantomima. El indígena que habla la lengua, entiende qué es lo que esto significa, siente la visión del hombre con la naturaleza, tiene una visión directa, pero el indígena que no habla la lengua, no puede, mucho menos una persona extraña fuera del contexto, no lo va a entender. Para López Obrado eso fue maravillo, porque interpreta que el indígena le dijo “toma, aquí está lo nuestro”. El bastón de mando, no es bastón de mandar, es un bastón de juramento, hay una gran diferencia. En nuestros pueblos, el bastón es de respeto, de honorabilidad, de transparencias, de rendición de cuentas, es sagrado ¿cómo van a manejar esa vara de juramento ante alguien que no entiende y no va a entender lo que es? Ya lo decía el Maestro Juan Julian Caballero: Hay indígenas disfrazados o indígenas que se aprovechan de nuestra propia gente para mantenerse del Estado. Como indígenas hay traidores, que van por una u otra cosa porque ahí hay dinero. El invento del bastón de mando para ser usado por el poder es un invento de los tiempos de Echeverría, cuando inventa los consejos supremos, ahí es cuando empieza a usarse y este uso del bastón de mando literalmente cambia el símbolo, efectivamente ahí se trata de mandar, traicionando el sentido del bastón de mando.

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