• Ordenamientos internacionales que legitiman el despojo.
• Biopiratería por parte de Universidades Davis de California y Winsconsin-Madison, al servicio de la empresa Mars Inc. (dueña de marcas como Snickers, Pedigree, Wiscas, Orbit, M&M y Milky Way).
• Políticas públicas que destruyen la comunidad.
• El maíz comunnal es Guelaguetza del Pueblo, no sólo dinero y ganancias.

PRONUNCIAMIENTO ENCUENTRO ESTATAL DEL MAÍZ 🌽 2019• Ordenamientos internacionales que legitiman el despojo. • Biopiratería por parte de Universidades Davis de California y Winsconsin-Madison, al servicio de la empresa Mars Inc. (dueña de marcas como Snickers, Pedigree, Wiscas, Orbit, M&M y Milky Way). • Políticas públicas que destruyen la comunidad.Nos reunimos con la finalidad de reflexionar sobre las problemáticas del mal llamado maíz mixe, para proponer alternativas frente a las agresiones que sufren las semillas nativas en el campo mexicano. Bajo el umbral de la ciencia y el desarrollo científicos norteamericanos cometieron del 2006 al 2015 una serie de agravios a comunidades indígenas mesomericanas que desembocaron en la solicitud de patentar características genéticas derivadas del maíz sustraído de la comunidad Mixe de Totontepec. Vemos con preocupación que los ordenamientos internacionales a los que México está empujado a ratificar como el Protocolo de Nagoya Sobre Acceso a los Recursos Genéticos y el Convenio de la Unión Internacional para la protección de las Obtenciones Vegetales ("Convenio de la UPOV"), al que lo obliga el nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, son instrumentos que legitiman el despojo bajo un supuesto reparto de beneficios. Por otro lado, la criminalización del intercambio de semillas para favorecer el interés de las empresas transaccionales, menospreciando el hecho de que el maíz es una creación mesoamericana que tardó miles de años y producirse y que ahora quieren apropiarse para lucrar. Calificamos esta acción como un acto de biopiratería y aseveramos que las Universidades Davis de California y Winsconsin-Madison, al servicio de la empresa Mars Inc. (dueña de marcas como Snickers, Pedigree, Wiscas, Orbit, M&M y Milky Way), no realizaron ningún descubrimiento, sólo pretenden apropiarse de nuestros saberes ancestrales. En relación a las políticas públicas para el campo mexicano, vemos con desagrado que se trata de políticas paternalistas que están individualizando la entrega de recursos mínimos a los campesinos, propiciando con esto la desintegración del tejido comunitario, al mismo tiempo que atentan un golpe a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, así mientras que se promete reconocer la libre determinación de los pueblos indígenas, en los hechos se imponen programas que, en aras de la transformación, destruyen a la comunidad. Vemos al programa sembrando vida con la intención de dividir las tierras de uso común para sentar las futuras bases de la privatización.Para nuestros pueblos el ejercicio de la política va más allá de participar en una elección. Al Gobierno Mexicano le exigimos dejar de simular que apoya al campo y dejar en manos de los indígenas y campesinos las decisiones para que produzcan sus propios alimentos. El maíz comunal es una práctica, es una forma de compartir, es una forma de vida, en Oaxaca es Guelaguetza del Pueblo, no sólo dinero y ganancias.

Posted by Unitierra de Oaxaca on Sunday, September 29, 2019

Nos reunimos con la finalidad de reflexionar sobre las problemáticas del mal llamado maíz mixe, para proponer alternativas frente a las agresiones que sufren las semillas nativas en el campo mexicano. Bajo el umbral de la ciencia y el desarrollo científicos norteamericanos cometieron del 2006 al 2015 una serie de agravios a comunidades indígenas mesomericanas que desembocaron en la solicitud de patentar características genéticas derivadas del maíz sustraído de la comunidad Mixe de Totontepec.

Vemos con preocupación que los ordenamientos internacionales a los que México está empujado a ratificar como el Protocolo de Nagoya Sobre Acceso a los Recursos Genéticos y el Convenio de la Unión Internacional para la protección de las Obtenciones Vegetales (“Convenio de la UPOV”), al que lo obliga el nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, son instrumentos que legitiman el despojo bajo un supuesto reparto de beneficios. Por otro lado, la criminalización del intercambio de semillas para favorecer el interés de las empresas transaccionales, menospreciando el hecho de que el maíz es una creación mesoamericana que tardó miles de años y producirse y que ahora quieren apropiarse para lucrar. Calificamos esta acción como un acto de biopiratería y aseveramos que las Universidades Davis de California y Winsconsin-Madison, al servicio de la empresa Mars Inc. (dueña de marcas como Snickers, Pedigree, Wiscas, Orbit, M&M y Milky Way), no realizaron ningún descubrimiento, sólo pretenden apropiarse de nuestros saberes ancestrales. En relación a las políticas públicas para el campo mexicano, vemos con desagrado que se trata de políticas paternalistas que están individualizando la entrega de recursos mínimos a los campesinos, propiciando con esto la desintegración del tejido comunitario, al mismo tiempo que atentan un golpe a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, así mientras que se promete reconocer la libre determinación de los pueblos indígenas, en los hechos se imponen programas que, en aras de la transformación, destruyen a la comunidad. Vemos al programa sembrando vida con la intención de dividir las tierras de uso común para sentar las futuras bases de la privatización.

Para nuestros pueblos el ejercicio de la política va más allá de participar en una elección. Al Gobierno Mexicano le exigimos dejar de simular que apoya al campo y dejar en manos de los indígenas y campesinos las decisiones para que produzcan sus propios alimentos. El maíz comunal es una práctica, es una forma de compartir, es una forma de vida, en Oaxaca es Guelaguetza del Pueblo, no sólo dinero y ganancias.

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