¿Es la gente manipulable? Elecciones EEUU, Brasil, México – Relatoría 07.11.2018

Iniciamos la sesión pensando en el conversatorio anterior, donde se habló de la migración y de las fronteras, este diálogo nos llevó a retomar la coyuntura de las elecciones en Estados Unidos. Los demócratas ganaron las cámaras de representantes, pero los republicanos aumentaron su participación en el Senado. En las candidaturas de estas elecciones hubo una presencia importante de mujeres, musulmanas, latinas, comunidad afroamericana y comunidad LGTBIQ+. En Florida y Georgia hubo candidaturas de personas afroamericanas. Será la primera vez que en Tennessee y Dakota del Sur, gobernarán mujeres; Marsha Blackburn y Kristi Noem, respectivamente. Jared Polis es también el primer gobernador gay de Colorado. Se dice que los logros de los demócratas en la cámara de diputados fueron históricos, sin embargo, algunos sienten que sí fue una gran derrota y que sí ganó Trump.

Si se comparan las cifras de Obama en las primeras elecciones intemedias, perdió tanto como Trump, Obama tenía las dos cámaras cuando empezó su periodo y en las primeras elecciones intermedias perdió el control de una de las cámaras, igual que Trump. Generalmente en las primeras elecciones intermedias pierde el partido que estaba en el gobierno, entonces en la política norteamericana era normal que Trump perdiera esta elección.
Parece que no se había dado una movilización tan grande contra Trump y contra todo lo que significa, pero eso no logra ni la mitad de la votación, ni ganar la mitad de las gubernaturas, ni de las cámaras. Supuestamente teniendo a las mujeres, a los jóvenes, a los musulmanes, a los latinos, todos juntos, para impulsar a los demócratas, lo que consiguen es muy poco. Es una derrota y tendría que estarnos preocupando, ¿qué está pasando? no arriba sino abajo, para que la gente vote y actúe de esta manera.

Algunos dicen que el miedo se creó con la Caravana de migrantes. Trump creó miedo entre muchos, en las ciudades que él visitó ganaron los republicanos. ¿Cuánta de la gente que vota por Trump o Bolsonaro son abiertamente fascistas? ¡¿Qué está pasando en Estados Unidos, en Brasil y en todas partes?! En Estados Unidos es claro el discurso de los migrantes peligrosos, pero ¿qué pasa en Brasil? ¿a qué le tendrán miedo? En Brasil parece que las redes sociales jugaron un papel importante, hay 120 millones de brasileños que tienen acceso a las redes sociales y que participaron en la campaña sucia contra Haddad y a favor de Bolsonaro.

Otro de los temas que sería importante discutir es el nuevo tipo de ser humano; la criatura cibernética. Se pasó de la civilización oral, a la textual y a la cibernética. Esto forma un nuevo tipo de ser humano, que es altamente manipulable y controlable por ciertos mecanismos, pero la gente que ya está en esa condición no forma la mayoría electoral en Estados Unidos. Quienes influyeron más contra Trump fueron precisamente los jóvenes, quines están más permeados por la cibernética. Quizás en cuestión de las redes sociales, es la gente quien marca la tendencia, no es la red social la que conduce la masa, es un tema muy complejo porque también hay retroalimentación, sentimientos, pensamientos.
Durante aproximadamente 50 años, la tesis estuvo enfocada en la capacidad de los medios para manipular a la gente, ahora se dice que no son los medios sino las redes sociales, sin embargo, hay estudios que refutan esa afirmación y que mencionan que lo que hacen los medios es confirmar prejuicios. Los medios no manipulan, sino confirman prejuicios.

Hay una implicación que tendríamos que tomar en cuenta ¿las personas son realmente manipulables ante afirmaciones absurdas que generan miedo? Plantearse la idea de que mi posición política es influida porque alguien dice que siete mil hondureños me están invadiendo, nos hace suponer que la gente es fácilmente manipulable. Si la gente toma desiciones por este tipo de campañas, supondríamos que este tipo de afirmaciones absurdas pueden manipular fácilmente a la gente. Entonces, la explicación del fascismo sería que las masas son pendejas y que unos cuantos hombres inteligentes han podido manipularlas. Sin embargo, creemos que no es así, pero ¿qué es lo que realmente llevó a las personas en Brasil o Estados Unidos a actuar de la manera en que lo hicieron? Un líder es una circunstancia, no una causa y a veces ni siquiera el síntoma del mal.

Hay norteamericanos que apoyan a Trump y dicen que están en contra del gobierno y los globalistas, de esta forma ellos se sienten racionales, no se sienten ni se ven como locos, se ven a sí mismos como los últimos de la raza blanca, piensan que los hondureños y los que llegan son una amenaza porque son «otros» van a endurecer la guerra del capitalismo, porque son quienes van a tomar los empleos y van a competir por los salarios. Esa gente no es estúpida, o no parece, en su mente son seres racionales e incluso amables, piensan que Trump es la herramienta para derrocar al sistema. Esa también es la experiencia del fascismo alemán, donde la gente no es manipulada, ellos ven por sus intereses, que los «otros» no dañen a los suyos, por eso están en contra.

En Alemania, un grupo de gente racionales y buena onda, estaban convencidos de que los judíos eran un problema serio para ellos, incluso antes de que ganara Hitler. No fue Hitler el que inventó el problema de los judíos, había ya una convicción, un grupo de alemanes que sentía en los judíos una amenaza. En estados unidos existe una muy amplia capa de personas, particularmente los pobres, que sienten que el sistema, el que está asociado con Washington, el que toma las desiciones, los está afectando, si ellos están pobres y tienen problemas es porque hay en Washington gente que ha llevado una política absolutamente inadecuada y dentro de esto está el paquete de que parte del problema que ha generado la gente de Washington es traer a un grupo de personas que les están quitado empleos y posibilidades. Esto fue mucho antes que Trump, esto no lo inventa Trump, esto lleva mucho tiempo y entonces lo que tenemos que pensar es qué pasa, qué pasa en Brasil, cuando una serie de personas ven los desfiles, salen a las calles y gritan ¡viva la dictadura! Brasil experimenta 12 años de un gobierno de izquierda y vota contra eso. En Estados Unidos, después de experimentar el triunfo de Obama, la gente decide votar por Trump. Hay mucha gente jodida, que estuvo más jodida con la izquierda, y que llega alguien que les dice “yo estoy contra todos ellos”. Las experiencias con la izquierda, por ejemplo, con Lula en Brasil, con Obama en EUA, les ha llevado después a elegir la dictadura, el racismo.

Una de las grandes promesas y campañas que hizo Bolsonaro fue con respecto a la violencia y a la idea de mano dura y que eso fue parte de los motivos que movieron al electorado. Se piensa que la mano dura es la que va a solucionar las cosas. México viene en esta línea, es cierto que no ha tenido gobiernos declarados de ultraderecha, pero en las prácticas que han tenido ha sido así; con Peña vivimos una serie de reformas neoliberales duras, también venimos arrastrando las políticas de seguridad nacional, impuestas desde Estados Unidos, no sólo a México sino a muchos países de América Latina, con la idea de la guerra contra el narcotráfico. Lo que está pasando con Trump no es algo nuevo ni sorprendente, en Estados Unidos tanto los republicanos como los demócratas han venido anidando desde hace muchos años la idea del enemigo externo, de la invasión, del terrorista… no es algo nuevo, pero tiene en Trump un representante, pero hubo una parte de la población que dio cabida a esta dimensión de lo posible, hubo una parte de la población a favor y dio la posibilidad para que esto sucediera. ¿Qué pasó para que permanezca la idea de que es la mano autoritaria la que puede sacar del hueco al resto de la sociedad?

Lo que está implicado en este discurso es que la dictadura representa la mano dura y que la democracia representa la mano blanda, pero ¿para quién? ¿contra quién? ¿la dictadura jodía a los más pobres? y ¿la democracia los beneficiaba y los trataba bien? Parece que no es así, que hemos construido una imagen de la dictadura basándonos en que jodieron a nuestros compañeros, a la gente de izquierda, no sabemos si más o menos que los demócratas. Las dictaduras y las democracias también jodieron, pero como éramos demócratas no lo vimos o no lo vimos mal. Es cierto que la violencia se ha agudizado en el último periodo, pero siempre ha estado presente, no ha dejado de estar aquí. Estamos viendo las cosas de acuerdo a los prejuicios, “la mala dictadura y la buena democracia”, pero debemos analizar cómo está reaccionando la gente y por qué reacciona de una determinada manera en estas circunstancias.

Parece que una gran mayoría de los brasileños y norteamericanos votaron contra el sistema, aunque hayan votado por Trump, por los republicanos y por Bolsonaro. Podemos decir que era una decisión racional porque Trump los convenció de que iba contra el sistema, y en un sentido esto es cierto, está destruyendo al sistema. Sería exactamente el mismo mecanismo por el que ganó López Obrador, la mayor parte de la gente que votó el primero de julio, votó contra el sistema. También en el caso del Brexit, hubo mucha gente que votó por primera vez y lo que pensaban era joder al sistema. Hay una rebelión general contra el sistema, no solamente de las víctimas del sistema, sino también de los beneficiarios o cómplices del sistema.
Nuestro reto sería, cómo podemos encontrar que esta rebelión, que parece estar en la gente –contra este sistema que los ha oprimido durante tanto tiempo– no lo apuesten todo a una boleta. El problema no se va a resolver votando por uno u otro, entonces ¿cómo podemos hacer para que este impulso fundamental, de descontento y rebelión, se traduzca en una construcción autónoma? Lo que sabemos en este conversatorio es que los de arriba no van a resolver el problema.

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