Transitar la realidad – Feminismo comunitario y autocuidado

En esta ocasión reflexionamos en torno a algunos textos sobre feminismo comunitario y autocuidado.

Las luchas feministas a veces se ven reflejadas en las políticas, pero de formas muy superficiales, por ejemplo, en Finlandia, que fue el segundo país en recibir el voto de mujeres y que además tiene partidos feministas, ha tenido una igualdad muy superficial, la lucha no parece estar dirigida hacia el patriarcado y hacia la liberación del estereotipo de hombre, hay mucha violencia familiar y todos callan. Un hombre sano no necesita violar ni reprimir a otra persona, ¿cómo tratar esta enfermedad?, el odio hacia las mujeres está creciendo y la representación política no equivale a la agencia.

Según Claudio Naranjo, el patriarcado se caracteriza por generar un desequilibrio organístico, sobre todo por el secuestro de la esfera mental y el descuidado de lo emocional, corporal e instintivo. La gran mayoría de las culturas socializamos en este caldo del patriarcado que inicia desde hace 5 mil años, pero, las violencias son un despertador de que algo no está bien en el orden de cómo pensamos las cosas. Si nos quedamos en lo mental, reforzamos lo patriarcal, tenemos que salir sin negar la parte intelectual, pero complementando con otras esferas de nuestro ser y existencia. Si los hombres son parte del problema entonces son parte de la solución, es un proceso tardado, pero se necesitan espacios donde trabajar de manera integral y vivencial, poner atención a los elementos que reproducen estos patriarcados y cambiarlo en lo cotidiano.

Hay una necesidad de articulación entre los movimientos feministas y las nuevas masculinidades. Con el tema de la maternidad, las mujeres en Colombia tienen una licencia de tres meses y los papás de sólo 8 días, las políticas no son equitativas, en Colombia y en México en las citas médicas de los hijos, la atención se enfoca a las madres y crea papás sin voz, si la madre no puede acompañar se concibe como un abandono al hijo, hay una dependencia a la madre creada por el sistema y a su vez, los protocolos impiden a los hombres participar, lo que hace que el hombre crezca sin asumir sus responsabilidades, crece sintiendo que requiere de una mujer que le asista, ¿cómo renunciar a esta maternidad sobreprotectora y sacrificada?

Hay hombres que están cuestionando su masculinidad y han sido violentados también, no se trata sólo de subvertir, si bien en el machismo los hombres han encontrado su privilegio, esto no ha sido algo elegido, es algo anclado y también ha afectado la represión de las emociones -al grado de no permitirles llorar-, no se trata de sentir piedad, pero sí de ser realistas, caer en extremismos puede ser una lucha perdida. ¿Cómo hacer espacios de autocuidado para los hombres también? Hay muchos que están interesados en la deconstrucción. Es importante juntarse entre mujeres, hacer círculos cerrados para tener una seguridad sin ese otro que representa al patriarcado; Pero también, es necesario repensar la polarización, hacer llamado a incluir a los otrxs para pensar la circunstancia de género desde la colectividad.

Es importante poder distinguir que se nos sitúa en posiciones de ventaja y de desventaja tanto a mujeres como a hombres y muchas de las luchas surgen de esa situación de desventaja. Las opresiones que se abordan desde el feminismo no podrían obedecer a una misma lucha desde los hombres. Al menos en contextos donde mujeres comparten un espacio, se van entendiendo las dificultades que tenemos, si hay trabajo, si hay que cuidar hijos, lavar ropa, etc. En algunos espacios, muchos hombres dan más tiempo en ciertas actividades, rinden más, porque tienen una esposa que les cocina, que cuida el huerto, y para las mujeres, muchas veces se tienen que hacer esa doble jornada. Debemos situar el lugar en el que estamos y empezar a hacer rupturas en esas relaciones patriarcales, abandonar amistades machistas, compartir roles, despatriarcalizarnos entre mujeres y dejar de competir, siendo hombres también hay maneras de situarse y romper estructuras patriarcales, todos debemos contribuir, pero nuestras acciones no van a ser iguales. No hay que perder de vista que se trata de situaciones históricas, los hombres siempre nos han explicado las cosas a las mujeres, hasta cómo funciona nuestro propio cuerpo, hay que ver cómo se refleja en nuestra vida cotidiana sin olvidar el proceso histórico.

Los feminismos tienen distintas perspectivas, desde la academia está la necesidad de nombrar y clasificar, sin embargo, las comunidades trabajan esto desde hace mucho y sin la necesidad de un reconocimiento de una universidad o institución. En el feminismo comunitario más que hablar de la diferencia entre el hombre y la mujer, se construye un proyecto común, una vida comunitaria y más allá de tener una competencia patriarcal se busca generar alianzas. Las mujeres en las comunidades se empoderan sin la necesidad de alguna teoría feminista, crean vida en comunidad, se trata de vivir en comunidad con roles compartidos para organizar y crear la vida. Los Zapatistas, por ejemplo, hablan de parejitud, no de la equidad como las políticas, sino de la practica en lo cotidiano, las mujeres hacen parte de las juntas de buen gobierno y es reconocida su voz. Varias generaciones ya están trabajando esto, los niñxs comienzan a tener prácticas de actividades que históricamente han sido para las mujeres.

Adentro de los espacios separatistas, lo que se cultiva es una condena de la comunidad, si los procesos no se comparten hay una polarización de los espacios, ¿cuáles son los elementos del poder patriarcal que nos interesan?, ¿Hasta qué punto se está perdiendo la conexión tan importante con la cotidianidad, con el comer, el sanar, el cuidado de los hijos, con el habitar un espacio?, más que liberarnos de las actividades domésticas hay que asumirnos como parte de ellas todxs, desde lo comunitario y lo colectivo, no ver las actividades del habitar como algo negativo, sino como parte de todxs.

Hay que poner atención a la cotidianidad y a nuestra complejidad como seres humanos. Crear espacios de círculos de reflexión para ir cambiando las formas de pensar, la crianza es importante para que el sistema no se siga reproduciendo, cambiar desde el ejemplo. No se debe luchar desde una trinchera cerrada, ¿cómo se construiría vida en conjunto?

Ha aumentado el movimiento feminista y crece también el enojo hacia las mujeres, el patriarcado se impone a hombres y a mujeres y tiene que ver con la dominación, la explotación. Muchas de las conquistas feministas se viven en una contradicción, tener una voz en la esfera pública suele tener un precio en lo privado, en las sociedades latinoamericanas el trabajo de las mujeres lleva en algunas circunstancias hacia la explotación de otras mujeres, pues se contrata a otra mujer para las labores del hogar.

El machismo en Oaxaca llega a extremos repugnantes y cuando se combinó en las comunidades el patriarcado tradicional con el sexismo moderno, la vida se volvió un infierno para las mujeres, por ese motivo tuvieron que reaccionar y se han hecho cosas muy notables. Se ha visto como los hombres en la asamblea llaman a las mujeres y les dicen “nosotros estamos destruyendo el pueblo” entregando así el cabildo a las mujeres. Aumentó la violencia domestica contra ellas, el feminicidio, pero esto no las detiene, están produciendo cambios muy profundos.

Estamos frente a una oleada patriarcal feroz que nos coloca en peligro a todxs en todas partes. Seguirá habiendo muertos por la vacuna, nos vamos a infectar todos y esto denunciará que las medidas tomadas han sido inútiles y contra productivas, este habría sido un experimento de control social y lo que viene es esta oleada de tradición machista, cada vez más grave y violenta, lo que significa que al mismo tiempo de que es un problema grave, es una oportunidad de reorganizar la vida cotidiana, desde abajo, a nivel local, y suprimir como única forma de supervivencia, toda jerarquía (rasgo principal del patriarcado), organizar de nuevo la sociedad en torno a la mujer, no al mando a la mujer sino construir la vida en torno a las mujeres, tomar el cuidado de la vida, cuidar la vida toda, la natural y social, tener un proyecto común y hacer las cosas en común, asumir distinto tipo de responsabilidades, una reorganización.

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1 respuesta

  1. marzo 11, 2021

    […] Tengo amigas feministas de todos los colores y credos, y entre mis escasos amigos hay de todo, desde conservadores por herencia hasta revolucionarios contemporáneos y otros no tanto. Podría decir que mi vida ha estado marcada por las mujeres, fuertes y luchadoras la mayoría, y algunos escasos y escogidos hombres. Y creo que es por todo eso que me identifico con las causas de los niños, de los jóvenes, de las mujeres y de la gente de a pie que no tienen ni voz ni voto después de la «fiesta cívica» de cada cuatro años. Por eso también creo que las luchas por la igualdad de derechos y las reivindicaciones deberían marchar por el camino del cultivo, el amor y del cuidado, siguiendo las palabras de Claudio Naranjo: […]

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