¿Hay una rebelión contra el sistema? – Relatoría 14.11.2018

Iniciamos la sesión con algunas preguntas sobre la mesa:
¿Qué lleva a las personas a votar por la derecha? ¿Hay una rebelión en contra del sistema? ¿Cómo podemos encontrar que esta rebelión que parece estar en la gente contra este sistema opresor, no lo apueste todo a una boleta electoral? ¿cómo hacer para que este impulso fundamental de descontento se traduzca en una construcción autonómica?
Hay una ilusión de la elección, muchos no votaron explícitamente a favor de López Obrador, votaron en contra de los 90 años de PRI y de ese sistema del que veníamos durante tantos años. Si nos cuestionamos por qué la gente esta votando a favor de estos personajes que representan la dictadura, podríamos pensar que se debe a que las personas que votaron no vivieron la dictadura, pero, estaríamos suponiendo que solo votaron los jóvenes, sin embargo, votaron los que si vivieron la dictadura y votaron a favor. Por otro lado, si creemos que influyen los medios y redes donde la información se comparte, esta suposición nos llevaría a pensar que las masas son manipulables, pero estamos seguros de descartar esta opción pues no creemos que todos son pendejos y reaccionarios, hay algo más que la salida fácil de pensar que la gente es reaccionaria. Sin embargo, habría que considerar que tal vez los medios no crean masas manipulables, pero juegan un papel importante en el sentido de brindar herramientas que justifican las posiciones, es decir, brindan impulsos para justificar los prejuicios que ya tenemos.

Hay muchos estudios que demuestran que los que no votan, lo hacen por una postura política concreta. No votar o hacer voto nulo, es una postura política, no podemos dar por sentado que los que no votan son todos irresponsables y apáticos y los que si votan son gentes responsables, además, hay suficientes estudios para mostrar que no parece que los que están votando, lo hacen solo por su interés individual, que el ejercicio electoral no es la mejor manera de expresar el interés individual concreto, que se está expresando de alguna manera un interés colectivo. Estamos viviendo en este momento un gran movimiento que se extiende a lo largo del mundo, en el que la gente esta contra este sistema, ¿acaso es este el síntoma de una rebelión?, una rebelión a la cual no hemos sabido presentar opciones sobre su mesa, ¿cómo plantear qué hacer para revelarse?

Las izquierdas o lo que se llama así, tampoco ha dado soluciones concretas, hay personas que siguen esperando a que les den soluciones para su vida y por otro lado todos los que somos autonomistas, los que creemos en la construcción del sujeto capaz de darle solución a los problemas concretos inmediatos, y que tampoco hemos tenido la capacidad de poder transmitir eso, pero en este caso, lo que podemos descartar al pensar en soluciones es la construcción de una masa con este bien común.
No se trata de formar masas, no es lo que buscamos hacer si pretendemos un cambio, estamos creyendo que esta es una rebelión de otro tipo, entonces, si esto es una rebelión de otras características lo que hay que hacer es lo contrario a las masas, hay que huir de las masas y lo opuesto a una masa es un grupo organizado, en Oaxaca existen varios grupos organizados que tienen claridad de que están construyendo y defendiendo cosas. Los compas del EZLN nos dejan esta misma enseñanza cuando nos dicen que de entre el caos emergen las colectividades, y el ejemplo es que al dejar de ser frente se convirtieron en una construcción de colectividades de nuevos sujetos, colectivos rebeldes pero que también construyen desde abajo.

Nuestra organización no es por medio de masas, pues esto presupone que alguien nos debe gobernar, alguien arriba que nos diga hacia donde nos debemos de mover y hacia donde debemos de caminar. Pero, ¿Qué buscamos o qué olfateamos que está surgiendo?, parece que son justo en términos no solo comunitarios sino ahora nos damos cuenta que son entramados o colectivos que están haciendo cosas y que están revelándose, construyendo su autonomía bajo el principio de que podemos gobernarnos en nuestra vida de manera colectiva y no presuponiendo que alguien más deba hacerlo, pero, ¿cuáles son los límites de esta organización o de los colectivos?, porque si no nos fijamos en los limites podemos llegar a caer la cuestión de pensar como masa; uno de estos límites pudiera ser tal vez la escucha, pues si ya no nos escuchamos ya no podemos ser un entramado o un colectivo. Ante lo que se viene que no sabemos exactamente qué es o cómo caracterizarlo, localmente, desde nuestras comunidades o colectivo ya no nos basta, no podemos estar aislados construyendo o gobernándonos nosotros mismos, pero si no es una masa lo que queremos, cómo encontramos estas herramientas de tejido, enlace o alguna otra manera no imponiendo lo que hacen otros diferentes grupos, sino haciendo una crianza mutua. Podemos hacer otras maneras de organizarnos y de aprender de nuestras prácticas y vivires, de lo que estamos haciendo en otras geografías, en otros tiempos, redes de tejido en donde se puede compartir los vivires sin ser una masa.

Otro aspecto importante en la reflexión es que los grupos bien organizados, se pueden organizar para diversas cosas, no todas las masas tienen la implicación del gobierno, las pequeñas masas espontaneas que no tienen un dirigente, que no tienen una condición de propósitos determinados, son también por ejemplo las masas que linchan, masas formadas espontáneamente en donde parece ser que la voluntad individual no cuenta, que no es alguien ni siquiera el líder el que esta diciendo el comportamiento que deba haber, la gente se deja llevar por un comportamiento masivo, pero, ¿cuál sería la diferencia entre los grupos que se organizan para resistir y los que se organizan para linchar o matar?
Por último, es importante que el conversatorio siga discutiendo la hipótesis de que el humor dominante en quienes votaron en elecciones recientes es un humor rebelde. No se trata de anunciar, una vez más, la revolución mundial. La rebelión que parece general sólo tiene en común que la gente parece estar harta con el estado de cosas. Puede haber muchas personas que lleven ese humor hasta el punto de expresar desacuerdo radical con el sistema dominante, todo él, patriarcado, capitalismo, estado, democracia…pero otras muchas reducirían su descontento a dirigentes actuales o a aspectos específicos del sistema. Necesitamos imaginar propuestas considerando ese descontento general –sin descalificar o despreciar a quienes parecen ignorantes, desinformados, manipulados por los medios convencionales o alternativos, etc. Quizás muchas personas que votaron por Bolsonaro o candidatxs de Trump lo hicieron también por descontento y como rebelión contra el estado de cosas y no son necesariamente nuestrxs enemigxs.

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