Comenzamos platicando el comunicado que las compañeras zapatistas nos hicieron llegar, las palabras y el cómo lo comparten genera preocupación , expusieron que no se va a llevar a cabo el segundo encuentro de mujeres por el clima de tensión y agresión en el que se encuentran. No pueden asegurar a las mujeres porque sienten que la amenaza es grande y las posibilidades de ataque son inmediatas, pero hacen una invitación a que desde nuestros espacios se hagan esos encuentros de mujeres y para mujeres.

Algo nos motiva, de alguna forma siguen diciendo que están solas y solos ¿Por qué no logramos hacer llegar a los y las zapatistas el mensaje de que no están solxs?; ¿A qué se refieren cuando dicen que lo están?;

Mencionamos que muchas personas apoyan desde diferentes partes del mundo, mandando cartas o firmándolas, sin embargo ¿Cuántas personas están dispuestas a dar su sangre para defender junto con lxs zapatistas? Hay que tener algo claro, ellxs siempre han dicho: si crees que mi lucha también es tu lucha, ven porque tenemos muchas cosas qué platicar. Desde la convención de aguas calientes los zapatistas nos los dijeron, no estamos pidiendo que se vengan con las armas, en dado caso, les pedimos que desde sus lugares luchen. ¿Lo estamos haciendo?; ¿Estamos luchando desde nuestros lugares?.

Esto nos lleva a pensar no sólo en las y los zapatistas sino en lo que está pasando en nuestros contextos, es decir, ¿Qué está dispuesta a hacer la gente frente a la guerra en la que estamos? Una de las cosas que se le deben a Trump es que quitó la máscara diciendo: vamos a luchar en venezuela por salvar la democracia. Y la guerra hoy en Venezuela consiste en empresas canadienses y estadounidenses luchando por el petróleo, es decir, esa esa la supuesta democracia que no sólo Trump está defendiendo e intenta instaurar en otros países sino que podemos trasladarla a México con AMLO y todos los proyectos que quiere implementar. ¿Qué implica tomar en serio el ‘somos Venezuela’? ¿Qué significa la no intervención por parte de México? Y cómo se maneja en contexto de guerra.

Todo esto nos lleva a pensar en una exhibición de la democracia como régimen despótico, al final democracia es la forma política del capitalismo que defiende el interés de empresas trasnacionales. E incluso los países que consideran tener una democracia ejemplar, tienen de trasfondo un régimen basado en la explotación.

Aterrizamos en la reforma educativa y cómo AMLO lo está manejando. La reforma educativa se está haciendo en todo el mundo y forma parte de la misma guerra. AMLO se comprometió a desmantelar la reforma, y lo primero que vemos es efectivamente, se viene para abajo la reforma educativa de Peña Nieto, pero el 12 de diciembre manda una iniciativa para reformar los artículos 3, 31 y 73 donde lo que se mira es prácticamente lo mismo.

La SNTE no aceptaría esta reforma, sin embargo aún hay un velo que impide que haya un movimiento nacional. Si no nos movilizamos, y lo hacemos desde abajo, la reforma va a pasar, Amlo tiene mucho apoyo por parte de la sociedad civil, pero lo que él propone para la educación, no es lo que necesitamos

La lucha en la que estamos es la libertad de aprender y tendríamos que pensar en cómo garantizar eso más que la educación en sí. Si defendemos la educación pública desde los primeros niveles hasta la universidad, eso significa que aceptamos que el señor Bolsonaro, Trump o Amlo decidan si hay evaluación o no y cómo será la educación, sin embargo no hay una propuesta que dijera, sí queremos educación publica, es decir, que haya recursos públicos para todo el sistema de aprendizaje, pero el gobierno federal ni estatal deberían meter manos en eso, que los padres, maestros y pueblo decidan qué cosa se aprende.

Para finalizar, tenemos la impresión que las movilizaciones convencionales ya no tienen resultado, se han vuelto obsoletas. ¿Cómo cambiamos estos términos de lucha?

¿Qué es el nosotros?

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