Conversatorio Masa y Poder
Sesión del 21 de febrero del 2019

¿Cuáles son los elementos que nos brotan cuando escuchamos la palabra fascismo, a qué le estamos llamando fascismo?

• Si el fascismo es un régimen totalitario, no se supondría que la monarquía también lo sería, entonces en qué se diferencian.
• El fascismo estaría ligado a un estado-nación muy fuerte.La diferencia entre monarquía es en la clara diferencia de clases que en el fascismo puede haberla, pero se supone que todo se nubla en una idea común de la nación del pueblo.
• Está ligado a un sentimiento de que la nación está en peligro, todavía no es fuerte, necesita hacerse fuerte y por eso se centra en estar empujando a la gente a ser cada vez más nacionalista, ya que la nación no estaría muy integrada.
• Se ha hablado también en los conversatorios del fascista que llevamos dentro, como el esperar o dejar que alguien nos gobierne o nos diga lo que tenemos qué hacer, cuando decimos que hay que eliminarlo, es también esta forma en la que cada uno va tomando las riendas de su vida, haciéndose responsable por lo que le corresponde hacer.
• La monarquía es jerárquica, en el fascismo es una ideología, es un pensamiento que junta a varias personas para poder hacer algo en conjunto, a diferencia de lo que sucede en la monarquía.
• En el fascismo se puede ver que existe una opresión de un grupo sobre otro mediante este sentimiento patriótico.
• Hay que tener en cuenta también de dónde nace, en los años treinta en Italia, Alemania, se decía que era la tercera vía entre el capitalismo y el comunismo.

Relevancia de hablar sobre el fascismo

• Es una etiqueta que se pone con enorme facilidad a gobiernos de tipo autoritario, cuando por ejemplo hay un ejercicio muy autoritario en algún gobierno, se le pone de inmediato la etiqueta fascista, que en realidad es una forma equivocada de hacerlo.

• Se menciona el libro de Ernst Nolte, como uno de los más relevantes para poder entender el fascismo, que aunque lo hace con un lenguaje abstracto, lo importante para la discusión, es que lo acota a la época que estudia, su libro se titula El fascismo en su época y dice que se dio en esa época, no se puede aplicar a otra realidad, se dio en estos lugares para ciertas condiciones específicas.

• Una de las formas que comparte este Ernst, es que traza una línea muy sólida, muy clara, diciendo, no todos los totalitarismos, ni autoritarismos son fascistas. En este libro, como estaba hablando de la época y como se ha hablado mucho de fascismo de Stalin y se habla de él como un fascista, se habla del bolchevismo para caracterizar al estalinismo, él dice, bolchevismo y fascismo son dos cosas distintas, tienen ciertas cosas en común, por ejemplo, estos rasgos autoritarios, pero no pueden confundirse uno con el otro, bolchevismo es una cosa, fascismo es otra, que coinciden en esta época.
• Esta reflexión nos estaría exigiendo, tratando de demostrar que la diferencia con los fascismos y los que pueden formarse ahora parecen muy importantes. Tendríamos que ver cuáles son las cosas que hay en común con esa época y ahora, para poder establecer algunas aclaraciones.

Monarquía y fascismo

• La monarquía no es lo que se llama un régimen totalitario, sin embargo, el capitalismo se va poco a poco aproximándose hacia allá, ya que es total, a lo mejor el tema que deberíamos abordar en las siguientes sesiones.

• El totalitarismo implica controlar la totalidad de comportamientos de la gente, el totalitarismo no es cualquier autoritarismo, sino que es el régimen totalitario, someter a toda la gente de la sociedad a una forma específica de comportamiento.

• En la monarquía, lo característico de los soberanos, hasta en las monarquías más fuertes, era que el rey no estaba controlando lo que hacía la gente, había un increíble margen de libertad para los campesinos, para las comunidades e incluso para los señores feudales, el rey exigía que se cumplieran ciertas cosas, el rey Luis XIV decía, ahora el estado soy yo, él es soberano, de ahí viene la noción de soberanía, él tiene todo el poder, no hay nadie que se pueda cuestionar el poder del rey, pero no le están diciendo a cada quién qué cosa debe de hacer, puede ser un régimen más o menos autoritario, pero ninguno es totalitario. Una diferencia también es que el poder del rey viene de dios, no por el pueblo.

Ideología y fascismo

• No existe ideología o doctrina fascista, ninguno de los fascismos se llegó a plantear la existencia de la ideología fascista, puede haber la ideología de Mussolini o de Hitler, pero no la ideología fascista universal.

• Vale la pena tomar en cuenta que especialmente para Hitler, hay un señor Mauras, quien es el inspirador del primer grupo fascista identificado que se llama Acción Francés, que fue importante y tuvo peso en la vida de Francia en ese época. Mauras tampoco configura una ideología.

• Hay quienes en la caracterización del fascismo hablan mucho de la actitud pragmática de los líderes fascistas, que están guiados por el pragmatismo, se van acomodando de acuerdo a la circunstancia y van aplicando una forma pragmática de actuar pero sin una teoría o ideología atrás.

Fascismo en los años veinte y treinta

• Se empezó con la compartencia de la definición muy famosa de Mussolini, él define el fascismo como “democracia organizada, concentrada y autoritaria, sobre una base nacional”.

• Es importante plantear el carácter nacional del fascismo, se mencionó que en el momento de su cumbre, en los años treinta, cuando hay grupos fascistas por todas partes del mundo, con esta fuerza tratan de hacer una internacional fascista y fracasa de inmediato, porque los fascismos están claramente asociados a lo nacional.
Hay un cierto número de rasgos que parecen comunes al fascismo que parece importante tomar en cuenta:

• Principio de dirigismo: no es lo mismo que autoritarismo, ni totalitarismo, sino que es el ímpetu que dice, hay que dirigir las cosas, sería lo contrario a la libertad de mercado o a la libertad que define la democracia, se tienen que dirigir conscientemente las cosas. En ese sentido se comparte el dirigismo con muchos otros regímenes, el bolchevismo por ejemplo, era claramente dirigista.

• Impulso hacia la creación de un mundo nuevo: se deben de hacer cosas distintas porque lo sucede no está bien, entonces se deben realizar otras cosas, este impulso se ve muy claro.

• Inclinación a la fuerza y al patos (patología) de la juventud: en todos los regímenes fascistas lo jóvenes cumplen una función principal, se centra en su ímpetu para que participen en la creación de un mundo nuevo.

• Conciencia clara de la elite y su influencia sobre las masas: tienen que formase masas y debe de haber una elite que va a dirigir, hay una dialéctica clara entre la relación entre los dirigentes (la elite) y las masas.

• Fuego revolucionario y apego a la tradición: dos cosas que parecen una contradicción en los términos. Por un lado el régimen fascista es un impulso con ímpetu revolucionario, se debe de cambiar todo porque la sociedad no se aguanta, por lo tanto se tiene que acabar todo lo que la caracteriza, hay un fuego revolucionario que prende a la gente, particularmente a los jóvenes, por otro lado, en el mismo impulso, hay un cultivo y apego a la tradición, se deben de recuperar los elementos de la tradición que se están perdiendo.
Una forma de caracterizarlo, esta sociedad es insoportable, así que se debe de crear otra sociedad, pero parte del problema que hace esta sociedad insoportable es que destruye elementos tradicionales, por ejemplo, en el caso de Alemania, fue particularmente acentuado el énfasis de Hitler en el cultivo de la relación familiar. Había que recuperar la fuerza de la familia que estaba perdiéndose en esta sociedad capitalista, caótica, individualista.

• Reivindicaciones sociales: un elemento que es central para entender el fascismo de los años veinte y treinta es una forma de cultivar de manera muy clara, explícita, hábil, una vinculación entre reivindicaciones sociales muy extendidas, en que el fuego revolucionario se basa en hacer cosas que puedan satisfacer las necesidades de toda la gente con la emoción patriótica, no es nacionalismo, no es un proyecto nacional, hay distintos países en distintos momentos que tienen proyectos nacionales claros que pueden ser fervientemente nacionalistas, y eso no significa que sean fascistas, tanto si se piensa que de alguna manera son más o menos autoritarios, puede el nacionalismo tener una dimensión autoritaria o no.
Hay nacionalismos extraordinariamente democráticos y de hecho las democracias con enorme frecuencia nacen asociadas a un ímpetu nacionalista.
El tener un proyecto nacional y tener un nacionalismo asociado a ese proyecto nacional a la construcción de una nación, no hace un país fascista, lo que estamos hablando es la emoción patriótica.

• Emoción patriótica: Al hablar de masas se dijo que había un elemento emocional, si la masa se configuraba con algún elemento común que podía ser un motivo o propósito que estaban juntos para llegar a algún lugar, que estaban por un ideal, un motivo, se exacerba hasta configurar una pasión, esta pasión puede ser la exacerbación de un sentimiento en forma enteramente circunstancial, una masa que lincha es porque tiene una pasión de rabia exacerbada.
El sentimiento puede ser muy distinto, pero estamos hablando de pasión, en las masas la emoción puede tomar la forma exacerbada de pasión.
En una masa hay emociones siempre, la participación de una masa no es sólo una cosa en la cabeza, sino en todo el cuerpo incluyendo emociones. Hay masas donde la emoción está exacerbada, donde hay una dimensión más alta, que es la pasión. Una masa apasionada es muy peligrosa porque la pasión puede dispararse en cualquier sentido.
Un elemento que resulta particularmente importante para el caso del fascismo, el momento de la pasión, estamos hablando de la pasión como una cuestión exacerbada, la pasión, ese impulso emocional, pone de lado la cabeza, se sobrepone la emoción a la razón, la gente no está guiada por un factor racional, por un argumento, no es para conseguir algo, sino que es la emoción la que guía el comportamiento.
Por esa condición de la pasión debemos de darle mucha importancia para hablar de fascismo. Se trata de provocar una pasión, esa característica pasión de los años treinta es una pasión que está vinculando, es una sola pasión que tiene dos dimensiones que se unen en esa pasión la reivindicación social generalizada y la emoción patriótica, no es proyecto nacionalista.
No es una doctrina, no es un paquete de principios ideológicos, son líneas de comportamiento que no configuran propiamente una ideología, existe un dirigismo, esa manía por dirigir, pero sin que eso configure una doctrina.
Al conjuntarse todo esto se empieza a crear muy claramente en Italia, los antecedentes de lo que después llamamos el estado de bienestar, es decir, el gobierno va a ocuparse directamente de atender necesidades de los grupos populares y se empiezan a hacer claramente asociadas con la salud, educación, ingreso a la manera en que las elites deciden, no tanto como los trabajadores hubieran decidido, pero les están dando una gran cantidad de cosas a los más afectados.

• Es anti-marxista: explícitamente, profundo, que hace que Hitler cometa el error que lo hace perder la guerra, atacar la Unión Soviética. El aliento fascista de esa época es claramente anti-marxista sin tener una ideología alternativa, es una actitud contra los marxsitas que se les considera como rivales, es mucho más una rivalidad política, que una una convicción de fondo.
Esto nos permite entender, como por una parte Hitler puede hacer un pacto con la Unión Soviética, es decir que no tiene problemas ideológicos, sino problemas emocionales con lo que representa el bolchevismo.
Debemos de recordar que el nazismo, era nacional socialismo, que había una especie de socialismo opuesto al de los marxistas, era un dirigismo socialista para atender las necesidades de la gente, de las masas.

Reflexiones generales

Líneas básicas de la configuración del fascismo en los años treinta:

• No es totalitario, pero es dirigismo de las elites hacia las masas que quieren ser dirigidas.
• Las masas que tienen una exacerbación apasionada, que incluye distintos grados de pasión y no saben qué hacer con esa pasión. La pasión tiene el antagonismo de los comunistas, mucho antes de matar a los judíos, las masas siguen a sus dirigentes entiendan o no entiendan qué pasa, no necesitan argumentarles racionalmente lo que hacen.
• Crear en las masas la mentalidad del superviviente, si la situación está muy, no todxs podemos salvarnos, pero no todxs, se percibe a los pobres como enemigos.
• Un aliento de dominación donde se definen los de abajo como los enemigos, en el sentido de si no los jodo yo, me joden ellxs.

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