Seguimos discutiendo en torno al patriarcado y la colonización. Iniciamos diciendo que una parte del pensamiento latinoamericano tiende a pensar que es gracias a los colonizadores que llegó la “civilización”, también comentamos que el capitalismo está compuesto de sexismo, machismo, supremacía de los hombres, racismo, sin embargo, discutimos que quizás no funciona identificar capitalismo y patriarcado, porque el patriarcado empieza mucho antes que el capitalismo. El patriarcado es un sistema anterior, que existía antes en sociedades que no eran capitalistas. Muchas características del capitalismo, como la violencia, están derivadas del patriarcado. En la sesión anterior mencionamos que entre los engendros del patriarcado está el capitalismo. Las comunidades anteriores al capitalismo ya fueron patriarcales. Desde la edad media ya existían estos rasgos de violencia contra la mujer; la violencia masculina.

Pensando en algunos ejemplo e historias, vino a nuestra mente la historia de Gilgamesh, quien fue un héroe de la mitología sumeria. Sus historias se desarrollan junto a su amigo Enkidu en el bosque, al fin de la historia, Gilgamesh no estaba tan feliz con sus aventuras, porque lo que había hecho no era suficiente y él quería trascender la muerte. Se dice que ésta es la narración más antigua de la historia y en la que se muestra la conexión con la naturaleza y la madre tierra, sin embargo, también se dice que es una de las historias fundantes del patriarcado.
Otra historia es la de los romanos, cuando llegaban a un nuevo pueblo su idea era capturar a los hombres y hacerlos militares o soldados para el ejército del imperio. Los romanos también fueron los primero que empezaron a ordenar el mundo militarmente y a imponer nuevas formas de vida, de ahí el Vaticano se sirvió de la estructura romana para crecer e imponerse como forma de pensamiento, y después se derivaron las cacerías de brujas. Silvia Federichi, por ejemplo, tiene documentada la etapa histórica de irrupción total del patriarcado como orden hegemónico en Europa ¿aquí en América, cuándo?
Podríamos comenzar por preguntarnos ¿cuáles son las historias o expresiones del patriarcado que conocemos de épocas anteriores? muchas veces las mujeres fueron objeto de intercambio entre civilizaciones o vendidas como esclavas, por ejemplo en el caso de Malintzin, conocida como la Maliche o en el caso de Donají, sin embargo, estas historias no las podemos saber con certeza, hay visiones románticas y otras que no lo son, pero muchos de los escritos acerca de lo que había antes, pasó por manos de los sacerdotes o de los pocos hombres que tenían acceso a la escritura.
Uno de los casos de estas historias es el del amaranto, anteriormente el amaranto fue uno de los alimentos más preciados, pero después de la conquista se consideró y documentó como una cosa diabólica, porque nuestros antepasados las usaban para hacer figuras y ponerlas en sus altares. También prohibieron el amaranto porque es un cultivo que se extiende mucho por sí solo. Cuando los españoles llegaron a Tenochtitlán, el amaranto era el cultivo principal junto con el maíz, pero lo prohibieron para imponer el trigo. El amaranto era complemento de la alimentación porque tiene los aminoácidos que el maíz no tiene. Actualmente el amaranto es considerada una semilla diabólica por Monsanto. Monsanto tiene planes de exterminar el amaranto porque daña sus cultivos transgénicos, si lo lanzas a los cultivos transgénicos, éstos no prosperan.

Volviendo al tema de las mujeres y el patriarcado, un caso interesante es el de las compañeras que hacen amaranto y el de las compañeras tejateras. Las compañeras del amaranto solían tostarlo en su comal y hacer un procedimiento muy artesanal, pero que implicaba mucho cansancio para ellas, así que se organizaron y así hicieron una caja de ahorro, juntaron dinero y después se reunieron y decidieron que querían invertirlo para compraron una máquina tostadora, así que la compraron… pero cuando regresaron al pueblo había una asamblea de hombres y ellos acordaron que las mujeres no podían tomar esas decisiones sin consultarle a ellos, así que les quitaron la máquina, la vendieron, se emborracharon y las golpearon. En el caso de Huayapam, actualmente el 95% de las familias, o mejor dicho, de las mujeres, venden tejate. La mayor parte de los hombres heredaron la tierra, vendieron sus terrenos, ganaron dinero, construyeron, compraron un taxi y ahora se dedican a manejar los colectivos y la mayoría de ellos gastan su dinero en alcohol, prostitución y drogas y quienes se hacen cargo de la economía real son las mujeres. En el patriarcado, las mujeres son las que sostienen las comunidades, el trabajo de las mujeres debe reivindicarse y dar cuenta de que permite la reproducción de la vida. La capacidad productiva de las mujeres sería aún mayor si no tuvieran que tener al esposo, porque en muchos casos es así, deben o necesitan tenerlo para considerarse dueñas de la tierra y poder ser comuneras.
El trabajo de las mujeres en casa tampoco es remunerado, pero también, en otros casos, cuando la mujer trabaja en el mercado laboral que sí es reconocido, implica hacer una doble jornada. Muchas veces pensamos el patriarcado en lo abstracto, pero podemos notarlo en los contextos más cotidianos. Los compas hombres no tenemos miedo de morir sólo por ir a trabajar o por exigir realizar actividades cotidianas. Son estos modos de relación, de explotación y dominio los que se imponen; tanto a las mujeres, por sus parejas, los padres, hermanos, jefes compañeros de trabajo… así como al orden del mundo que está jodiendo a la naturaleza, nosotros somos parte de esa relación.
Como dicen las zapatistas, en el 94’ nos levantamos en armas para liberarnos del cacique del patrón, ¡pero cuál fue nuestra sorpresa al darnos cuenta que en la casa teníamos al patroncito!

¿Cómo llegaron esas formas cotidianas de patriarcado? El feminicidio, por ejemplo o la violencia doméstica, aquí en México o en lugares específicos como Oaxaca.
Podría ser que con la colonia, cuando llegaron los conquistadores imponiendo sus visiones del mundo o la religión católica. También a través de el reordenamiento de las comunidades hacia las formas domésticas de organizarse. En Mesoamérica hubo una imposición muy dura por parte de la iglesia católica, a través de la estructura nuclear familiar, por eso la derecha la defiende tanto; sin la familia esta forma de producción se acabaría. En la colonia también la población fue sometida a la esclavitud.

Actualmente en México hay 9 mujeres asesinadas por día, somos el país número uno en consumir pornografía infantil y además la producimos. Estos son niveles de violencia impresionantes que responden a esas jerarquías masculinas que necesitan demostrar su hombría a través de la violencia, también tiene mucho qué ver la narcocultura y la influencia de Estados Unidos. En Sinaloa, por ejemplo, la historia del narcotráfico llegó por esa influencia, ya después fue muy fácil decir que culturalmente son violentos, que así es la cultura. La guerra contra el narcotráfico más bien buscaba tener el monopolio de la droga.
No es fácil reconstruirnos ¿cómo reconstruirnos, cuando nos determinamos como violentos por ser mexicanos?

Otros temas que fuimos explorando fueron que situaciones como estas son muchas veces el pretexto para los gringos, alemanes o europeos asistencialistas que dicen que los indígenas no saben qué hacer y necesitan la ayuda de ellos.
Nos hace falta conocer culturas de otros continentes y saber cómo funcionaba el patriarcado, por ejemplo en China. Tenemos visión totalmente occidental de creer que todo empieza con Grecia, Roma o que todo es Europa.
Otro aspecto no tan pesimista, es que aunque en muchas partes de México o Oaxaca hay peligro, por otra parte, en algunos lugares de Oaxaca ha sido normal mira homosexuales paseando por la calle, y en muchos lugares no es así mundialmente, o reconocer el tercer género como en Juchitán con los muxhes.

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