Las están matando – Relatoría 16.Octubre.2019

Son ellas las rebeldes, las insumisas, las están matando hoy y no hacemos algo …

Las mujeres de Rojava, pensábamos que no podía pasar que mataran a las Kurdas y esta es la situación en la que estamos y vamos a estar todos los días, se han firmado cartas, ha gritado mucha gente, pero siguen matándolas. Parecía impensable que atacaran a las Kurdas, pero las están matando hoy. Por eso también pensar en los zapatistas tiene sentido, porque puede ocurrir cualquier día. Los zapatistas están siendo agredidos en estos días, ¿como sería reaccionar frente a eso?

¿Qué pasaría si la Guardia Nacional entra en territorio Zapatista?

¿Qué tendríamos que hacer frente a eso?

Uno que viene de una región apartada siente que el movimiento se apaga y resurge.

Inicialmente fue una bandera para el sector indígena, porque antes del 94’ no eran visibles, fue hasta ese surgimiento la sociedad empezó a ver que existen los pueblos indígenas. Esa ha sido uno de los aspectos importantes del movimiento zapatista. Desde el 94’ han ocurrido muchas cosas a favor de los pueblos indigenas, entonces, algo tendríamos que hacer, no nos podríamos quedar con las manos cruzadas.

Nos damos cuenta también de que hay un gran cerco mediático. Por ejemplo en Rojava, no se evidencia que lo que se está tratando de destruir es la propuesta y la construcción de un proyecto distinto. Todo se centra en que a los Kurdos eso les pasa por ser separatistas y entonces se diluye todo. Es el Patriarcado el que está de fondo, están acomodando sus piezas, los protagonistas como Trump, Putin, los mismos Iraníes… el peligro potencial y real para ellos es un cambio de sociedad, destruir el patriarcado. Nadie habla desde ese punto de vista, nadie hace ese análisis.

Aquí en México, algunas personas tampoco saben lo que está sucediendo en la entidad, sobre el tren transístmico, las mineras, los megaproyectos. Todo esto es un peligro real que enfrentan las comunidades en resistencia, no solamente los zapatistas, la gente del istmo, de Ostula. El caso de Samir Flores es emblemático para reflexionar, lo que se ve es un gran cerco mediático. ¿Como logramos romper ese gran cerco mediático?

Hay que salir de los círculos de siempre hacia la gente normal que está en los barrios o en la calle. Mas allá del activismo, vemos que es la misma gente que ya está enterada la que acude a los mismos espacios, es una circularidad de la que no se sale. Mas allá de discutir la información, saber como hacer llegar esas problemáticas o luchas a quienes normalmente no lo saben y no se interesan. Con los jóvenes hay que hablar del contexto que tenemos, compartir experiencias como la del 94’, hoy los jóvenes ni tienen idea de lo que sucede, y son procesos que no terminaron y que se están continuando en el tiempo…

A pesar de lo que creemos, la gente tiene muchas ganas de tener información verdadera. Cuando empiezas a dar contra-informacion, la gente se interesa y empieza un diálogo diferente. Hay un vacío de contenido y nosotros desde nuestro lugar lo estamos mitificado y convirtiendo en algo que no es. Salir a la realidad es el ejercicio de darnos cuenta de dónde estamos parados, cómo solidarizarnos. Alessia Dro, del Movimiento de Mujeres Kurdas, decía: no necesitamos que vayan a Kurdistan a combatir con nosotras, tenemos lo que podemos y debemos tener, mas bien ustedes, ¿que están haciendo en sus lugares?, es algo que los zapatistas siempre dice, es cosa más bien de activar nuevos núcleos de resistencia o células de resistencia en todos lados.

Se piensa que ahora la solidaridad es firmar documentos, comunicados, compartir estados en Facebook, y ya, esa es la solidaridad, y no es cierto, la solidaridad es empezar nuevas luchas ,empezar a organizarnos a resistir, tal vez algunas veces esta chido ir a la embajada de Turquía a hacer un numerito, pero tal vez hay que evaluar si lo que hacemos les importa. Hay que analizar cada caso, por ejemplo, ayer salio el compañero Miguel Peralta, que la tenia bien difícil , con una sentencia de 50 años, y con cosas en contra como el poder político de la Diputa que lo denunció y lo mantuvo preso, sin embargo, salió libre, a través de una conjunción de cosas que tienen que ver con la solidaridad a nivel nacional e internacional. A Miguel le funcionó que todo mundo se declarara en solidaridad con él.

Si hubiera un ataque sumamente abierto contra las comunidades zapatistas, la reacción sería muy distinta a lo que ocurrió en el 94’. En el 94’ la narrativa era de un gobierno neoliberal empeñado en meternos en la modernidad mirando a los grandes empresarios y la privatización, ahora la narrativa se entre cruza incluso con las mismas narrativas del Zapatismo y el CNI, que dicen estar a favor de los indígenas y su desarrollo. El problema no es lo que dice, si no quienes le creen, por que López Obrador logra meter expresiones e ideas, maneras de pensar y de ver el mundo, esto es muy grave, por ejemplo, lo que so con Samir, fue asqueroso, lo estigmatizó, como alguien distinto de quien realmente fue; un defensor del territorio. El verdadero encontronazo va a ser con los proyectos del sur – sureste, el tren maya y el corredor transistmico, será donde se va a topar con las comunidades.

Aunque hay criticas de como se hacen las cosas, hay cierta fé o esperanza de que se les arreglen sus problemas. Vemos como esto de mirar arriba es como un mecanismo de distracción, al final logra su función de distracción, a veces no es necesariamente para romper los tejidos, sino para distraer e inmovilizar. Pensemos por ejemplo en la solidaridad de manera cotidiana, cuando alguien te agrede o te roban en la calle, la gente alrededor se inmoviliza, no se interesa, hay poca la gente que hace algo en el momento.

Las mujeres nos estamos movilizando muy fuerte y la mitad de la población nos ve con recelo. Rojava es un proyecto nuevo, es antipatriarcal , tiene que ver con los pueblos, nosotras no luchamos solamente para nosotras, luchamos por una transformación radical de la sociedad, por formas no violentas de relación y ahí es en donde nos está costando mucho.

Hay una parte de la sociedad que está a favor de ejercicios autoritarios y feroces ¿podríamos estar preparados para entrarle a una guerra civil mas intensa? tratando de evitar el juego de la violencia, por que esa es la guerra que tenemos en la puerta.

Tendríamos que preguntarnos cómo desatar una narrativa diferente porque son esas narrativas que están circulando de afuera. Cuando le preguntan a Illich: cómo producir un cambio social, él dice que ni la revolución ni la reforma consiguen un autentico cambio social. Un auténtico cambio social es cuando se logra construir una nueva narrativa que liquida los mitos dominantes, que reúne mitos del pasado renovados y logra de alguna manera presentar una anticipación de lo que sigue. A lo mejor el reto no es prepararnos para salir a la calle, a lo mejor quizás si la Guardia Nacional ocupa territorio zapatista, tendríamos que pensar en ir al zócalo o las calles para protestar, pero más allá de ese tipo de acciones, ¿cuál sería la narrativa distinta? ¿qué narrativa planteamos, que represente una posibilidad de cambio?

Uno de los temas es el patriarcado, la violencia, la violencia patriarcal y está usando esa violencia porque están en condiciones de pánico, por ejemplo Trump, las desiciones que toma es por su estado de pánico y fragilidad. Muy pocas veces se puede reaccionar como reaccionaron los indigenas en Ecuador, eso es resultado de 30 años de organización, de movilización y haber cambiado a muchos presidentes. No buscan el poder, buscan un cambio social. No se ha terminado el asunto de Ecuador, sigue habiendo represión y problemas. En el horizonte hay gobiernos que reaccionan virulentamente por el pánico que sienten a perder el poder, eso es lo que nos espera, y no se tienen las fuerzas para parar eso, tenemos que enfrentar esta guerra civil con una nueva narrativa.

De las cosas más importantes por discutir es en qué consiste hoy entre nosotros vivir bien, cómo podemos cada uno de nosotros tener una buena vida y ver cómo pude estar tan al alcance de cada uno y tan al alcance de cualquier gente. La narrativa que necesitamos es la de cómo vivimos bien, en qué consiste vivir bien ¿de qué se trata? Esto pone en contraste lo que los de arriba están planteando, el desarrollo que están planteando. No se trata de ponernos a discutir con ellos, sino reírnos de ellos.

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