Repensar la Pandemia “Algo más que un simple Virus” 8.junio.2020

Comenzamos la sesión, recordando que este es un espacio que gira alrededor de repensar la pandemia, entendiéndola como algo más amplio que el COVID 19 y algo más que un simple virus que de pronto apareció, estamos tratando de entenderla ampliamente con todo lo que gira a su alrededor; sus repercusiones sociales, las dinámicas generadas, el autoritarismo, el militarismo, etc. En este sentido, nos ha resultado importante repensar: ¿qué condiciones tuvieron que haberse dado para que de manera muy obediente y espontánea creyéramos ciegamente que el origen del contagio era el contacto humano?, del mismo modo, cómo nuestras vidas desde la individualidad parecieran estar destinadas a acudir de manera constante a las instituciones de salud a pesar de su ineficiencia, y asumiendo que no podemos tomar la agencia personal y colectiva del cuidado, del cariño y los lazos para cuidarnos entre nosotros

Las demandas y denuncias que Ilich recupera desde hace mas de 50 años, siguen siendo muy actuales, específicamente en el tema de la salud y las instituciones. El estado es incapaz de dar solución a las cuestiones básicas de las personas, en términos de alimentación, de salud, aprendizaje y de todo tipo, somos las personas comunes las que tenemos que estar echando mano de nuestros recursos, de nuestras ideas y creatividad para poder salir adelante en apoyo mutuo y colectivo. La solución para salir delante de esta crisis que ha llegado para quedarse es hacer entramados comunitarios, fortalecer vínculos cercanos, hacer redes de apoyo mutuo como se está realizando en Oaxaca y otros lugares del mundo.

Hay quienes, ante este colapso, ante esta crisis, están deseando transitar formas más amables, sin embargo, están actuando desde el miedo, optando por soluciones prácticas, pero temporales, sin tomar una posición política, sin una crítica real sustentada y posicionando a las instituciones como únicos espacios para aprender, sanar y alimentarnos. Así, aun dándose cuenta que otras formas de alimentación son necesarias, se camina hacia allá desde la misma dinámica de consumidores, sin insertarse en procesos de alimentación agroecológica y orgánica. Esta manera de accionar desde la misma lógica del sistema, creemos que es una forma meramente reaccionaria, pues no cambia nuestro estatus de consumidor, tan solo cambia el producto. Pero, la apuesta es desde abajo, desde las alternativas, ir más allá de la lógica de hacer juicios, no sólo la discusión de qué está pasando, sino también qué hacemos y cómo creamos alternativas desde nuestras resistencias, se trata de soluciones más revolucionarias y menos reaccionarias.

Querer que el gobierno nos solucione todo es pensarlo -como un Dios- omnipotente, que además lo hace el único responsable de todo, una única persona -o Dios- que es responsable de todo, y entonces todos tenemos que acatar lo que se nos marca. En países tan diversos y extensos como México, las soluciones no pueden ser únicas para todos, esperar todo del gobierno, no nos responsabiliza a todos de lo que tenemos que hacer a nivel familiar, barrial o de pueblos. Nos encontramos en un pluralismo radical que el estado es incapaz de asumir, por su lógica propia no puede trabajar desde particularidades, entonces, homogeniza y hace sus propuestas que son para todos y todas y que no responden a los propios modos de cada espacio. No puede asumir la diversidad, pero si lo homogeniza y esto, por ende, nos convierte a todos en individuos. Nos corresponde retomar la organización desde el nosotrxs, dese la práctica, de reacomodar nuestros propios estilos de vida, nuestras formas de relacionarnos y no esperar una imposición que venga desde arriba. Es al recuperar los afectos que volvemos a ser lo que somos y nos sacudimos de estas nociones de individuos atomizados.

Otro punto muy importante en la sesión y que nos ayuda a seguir repensando son las coyunturas en varios espacios geográficos, por ejemplo, lo acontecido en el estado de Jalisco, que comienza con el asesinato de Giovanni, a quien la policía detiene por la falta de cubrebocas, pero en vez de multarlo, lo asesinan. A partir de esto, ha habido levantamientos y desapariciones, se está tomando a la gente al azar -con estas técnicas con las que funciona el estado-. Durante las manifestaciones, además de la quema de patrullas, lo cual sabemos que normalmente son acciones del mismo gobierno, también se prendió fuego a un policía, e inmediatamente se ha acusado a un joven universitario afro indígena, la gente ha empezado a creer que es él el culpable y ahora su vida está en riesgo.

También en ciudad de México hay gente que ha sido golpeada, en los posts de Facebook se observa cómo el dialogo ocurre a través del fascismo y del racismo, cómo hay un doble castigo en casos como el de Melanie, pues no solo es golpeada por los policías, no solo la gente quiere castigarla, sino que también recibe burlas por su físico. Hace un par de meses, muchas personas celebraban la presencia de la policía en la calle y a partir de los últimos sucesos es sorprendente como sigue habiendo mucha gente poniendo hincapié en juzgar a las personas que recibimos la violencia y no la parte de la responsabilidad de quienes la ejercen. México es de los primeros lugares en violencia y no es una cuestión únicamente de grupos delictivos, pocas veces asumimos la violencia institucional que viene de los agentes del estado, incluso la hacemos válida al justificarla y celebrarla.

Otra de las coyunturas importantes es el caso de Floyd en Estados Unidos. Este incidente que sucede todos los días en distintas partes del mundo desata una reacción inesperada en 150 ciudades, reacciones espectaculares y desafiantes. Además, los efectos en la ciudad de Minneapolis, donde todo ocurrió, están llevando a proponer la desaparición del departamento de policía, más que castigar, más que meter a la cárcel a los criminales y reaccionar con la misma lógica, están proponiendo algo que reflejaría tranquilidad para sus habitantes.  Desde Atlanta, nos comparten que las protestas se viven con solidaridad, sin nervios sobre el contagio, y tomando las medidas correspondientes, también comparten el impacto de cómo la fuerza policiaca se está deshaciendo, cómo este movimiento de abolición de la policía es una realidad impresionante que hace algún tiempo parecía imposible de imaginar.

Desde el sur de Alemania, desde un pequeño pueblo tradicional nos comparten, como también están surgiendo formas de organización para hacer un jardín comunitario, parece que en los momentos difíciles y aun donde este tipo de organizaciones no suele ser común, resurge esta forma de animar el vivir y ese compartir nos llena de aliento

Desde Bogotá también nos comparten cómo a pesar de haber mucho control policial, esto no ha sido obstáculo para las dinámicas diversas que se dan en el país, incluyendo las que se experimentan desde casa. A pesar de la incertidumbre y el desencanto que produce estar encerrados, hay diversas acciones como el trueque y la búsqueda de encontrar formas diferentes de pensar el dinero como algo no tan importante. El virus no llegó a todos los pueblos y en este sentido se han empezado a liberar economías en lo local. Parece que cuando el comercio se da con el afuera no tiene un contacto sin tensiones y divisiones, pero a nivel municipal, hay una conexión fuerte a partir del gesto de compartir de los campesinos, un reconocimiento a ellos dentro del municipio.

Por su parte en Helsinki, ya no hay tanto COVID, los niños retomaron la escuela y tienen otras tantas actividades vacacionales creadas a partir de las circunstancias de sufrimiento por el aislamiento. En Helsinki hay también muchas muestras de racismo en las redes, por ejemplo, el caso de un diputado derechista y racista, quien se burló públicamente del caso de Floyd. Hay gente que esta considerando que la pandemia es más bien una cortina de humo, pues gracias a una ministra de finanzas quien sugirió subir la edad de la pensión, esto desafortunadamente es una realidad, aun sabiendo que mucha gente ya no puede trabajar hasta esa edad por problemas de salud. Hay también mucho desempleo para los jóvenes y, por si fuera poco, llegan las noticias de que Trump decidió que los proyectos industriales no necesitan estudio ambiental, Finlandia tiene los mismos problemas con la minería entrando y el estado vendiendo.

Ante esta situación que estamos viviendo, han surgido los oportunistas, y esto es claro cuando vemos cómo se está aprovechando toda esta situación para implantar “nuevos” modelos extractivistas, de vigilancia coercitiva y de violencia impune. Planteando incluso que la supuesta emergencia del COVID dio pie a todo esto, y ahora se escudan poniendo toda la atención en la pandemia, mientras debajo de la mesa se están implantando nuevos modos de estados de excepción, en donde la ley se puede quebrar y desde la ley misma implementar estos modelos que desde hace tiempo se han querido imponer, todas estas pandemias parecen ser más peligrosas y devastadoras. El sistema con el que llegamos a esta crisis no aguanta pausas, y ha tomado medidas demasiado tarde para no dañar la economía, ahora vemos que ni “se salvó la economía” ni se paró el virus. Llegarán nuevas pandemias, nuevos sucesos similares o más agresivos que este, ¿cómo imaginarse un sistema más sustentable en todos los términos, que soporte estas pandemias que volverán tarde o temprano?

La agricultura debería ser lo primero que ya no debe obedecer a estos multilateralismos, en un momento en donde muchos estados se regresan a una orientación que por lo menos ya no favorece la globalización neoliberal.

Las acciones de autonomía generadas a partir de la pandemia son sumamente significativas, y la tecnología juega un papel importante en este camino, nos permite tener espacios como este, en donde inspirarnos y darnos ideas de qué caminos podemos construir, nos abonan tanto las reflexiones como las ideas concretas. Sin embargo, esta permisiva no es plena, pues hay una necesidad de mirar a los ojos, de abrazar, de hacer círculo, de hacer silencio para escuchar a los otrxs. Las tecnologías nos permiten tejer redes, pero no van a permitir un aprendizaje profundo, más espiritual, que involucre el contacto físico. Este dialogo de saberes es sin duda enriquecedor, pero también hace falta el dialogo de vivires, ahí donde se comprenden esas cosas que en la explicación no tienen cabida. Aun con esto, seguimos iluminando nuestros caminos de autonomía, dándonos esperanza colectiva en la construcción de nuevos mundos.

Para finalizar la relatoría de esta sesión, concluimos con una serie de reflexiones que Gustavo nos comparte.

Es importante para estas conversaciones, el intercambio de experiencias concretas desde lo que vivimos y sucede en nuestros contextos. Al mismo tiempo, es importante tomar en serio la hipótesis de que estamos en una nueva era, con un momento de bifurcación de ese transito hacia la nueva era, y en ese sentido hay dos evoluciones posibles, ambas considerarían ya muerto el mundo que teníamos, y en lugar de seguir tratando de verlo como era y de encontrar formas de su existencia, tendríamos que verlo bajo nuevos ojos.

Una parte del problema que enfrentamos hoy es que para la mayoría de nosotrxs, la realidad se convirtió en religión. Hay tres formas religiosas que hemos estado tomando, la primera, quizá la más importante y la más grave es la religión patriarcal, en la que asumimos que no podemos vivir sin jerarquía (el fascista que llevamos dentro, el que ama el poder que nos oprime), criticamos la jerarquía, pero no podemos vivir sin dejar de pensar el mundo con esta misma. La segunda es el capitalismo, tomó forma de religión y los principios religiosos no se discuten, una vez que se ha asumido el capitalismo o la ciencia como religión no es posible ni siquiera discutirlo pues las discusiones religiosas son estériles, y la realidad no lleva a cambiar una creencia religiosa. Tenemos un fracaso espectacular del capitalismo y de la ciencia, una ciencia impotente, incapaz de entender lo que está pasando, pero la creencia en la ciencia, en el capitalismo o en el consumo, no se quita por fracasos de la realidad o por discusiones, siguen otro camino. Lo que nos lleva a pensar que el esfuerzo de cambiar el comportamiento de los demás, nuestro comportamiento o el del gobierno -cuando están asumidos como religión-, puede ser un camino estéril, y esto no es lo que hace falta hacer.

Si hablamos de que estamos en una nueva era y en una bifurcación, una de las líneas, una de las evoluciones posibles es de inmenso peligro, es el fascismo, racismo y violencia infinita que circula por todas partes, valdría la pena explorar este peligro desde la naturaleza del mismo, para saber como reaccionar ante él. Una de las hipótesis que podríamos asumir es que este resurgimiento de los autoritarismos y de las violencias corresponde a un miedo que se convirtió en pánico; lo que tenemos hoy en el mundo son gobiernos de pánico y hay pocas cosas más peligrosas que esto. En buena parte de los que llamamos fascistas, están expresando el pánico que sienten y debemos tratarlos bajo el supuesto de su pánico, desafiarlos no hace sino aumentar su pánico. Los gobiernos entraron en pánico desde el año pasado, por las inmensas movilizaciones que circularon por todo el mundo, y el pánico en lugar de tranquilizarse -cuando fueron obedecidos por la mayoría en el mundo-, sigue aumentando porque no saben qué hacer, es la impotencia que genera este pánico y debemos pensar que la forma de enfrentar al violento, al fascista en pánico, es tranquilizarlo y no desafiarlo, no enfrentarlo, eso aumenta su miedo.

Cómo tranquilizar a los que representan actualmente un peligro inmenso y que no solo los tenemos arriba, sino abajo. Por una parte, es ese mundo que representa un peligro inmenso y por otro, tenemos las expresiones de un mundo nuevo que ya nació, que ya está ahí. Quizá esta batalla se definirá en el estómago. Si ganara la línea de la bifurcación del peligro -esto implica que dejemos que nos alimente el sistema, que triunfe en este momento la capacidad del agronegocio- podemos estar seguros de que terminarán destruyendo el planeta y que en el camino habrá otra serie de pandemias, estaremos en un proceso de destrucción de este planeta y de las posibilidades de vida para la especie humana, pero, tenemos a la vista en el mundo entero las posibilidades de la respuesta. Están floreciendo en el mundo entero las posibilidades de producir nuestra propia comida. Ahora hay que tener la sensación de urgencia, hay que hacerlo ya y rápido. La oportunidad de salvación, de producir nuestra propia comida, como una de las únicas posibilidades de que el mundo nuevo prospere, de desmantelar el sistema desde abajo, de quitarles al agronegocio y es solo en la medida que producimos nuestra comida que dejamos de consumir.

Otra de las líneas de reflexión es la abolición del trabajo. No van a tener empleo muchas centenas de millones de personas, otras tendrán un empleo degradado convirtiendo su casa en trabajo con condiciones de salario y de pensión. Por qué en lugar de estar peleando a ver si conseguimos, si peleamos o dejamos que los gobiernos traten de renovar creando empleos, por qué no reflexionamos seriamente en la necesidad y la urgencia de abolir toda forma de trabajo.

Otro punto es el aprender. Lo que tenemos en serio frente a nosotros es el fin de la escuela, van a empezar desde arriba porque es lo más viable, quizá eso sea un poco más lento, pero nada más, estamos frente a una perspectiva real de desaparición de las escuelas como lugar de reunión, es importante recordar que las universidades fueron creadas como asociaciones de estudiantes, que se convirtieron después en instituciones jerárquicas. Pero originalmente fueron asociaciones de gente que quería estudiar juntas y eso es lo que hoy podría prosperar en lugar de la escuela. Una organización entre jóvenes, niños y adultos para aprender juntos.

Qué hacemos frente al virus, lo que se ha estado haciendo hasta hoy es la técnica de matar moscas con una aplanadora, la sana distancia logra algún efecto, pero no está enfrentando el problema que tenemos realmente. Se están reportando casos en que se les aplican las dos pruebas que existen, y una de las pruebas da positivo y el otro negativo, una hipótesis es que las pruebas aún no son confiables y la otra es que el virus tiene comportamientos sorprendentes, ambas pruebas no saben, no sirven, no estamos midiendo quienes están infectados y quienes no. Una de las cosas que sabemos es que la mayor parte de la gente, no tiene ningún síntoma, no se enteran que están infectados porque no tienen síntomas y por ello contagian a los demás, si este es el caso, lo que podríamos preguntarnos es ¿por qué a 4 de cada 5 no le hace nada? Todos sabemos que es por el sistema inmune, porque la gente está sana, entonces tendríamos que ocuparnos de proteger a los más vulnerables.

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