Repensar la Pandemia “Yo y nosotrxs” – 3.agosto.2020

La invención del estado tiene que ver con un contrato entre individuos, y la noción de individuo está totalmente desconectada del ámbito comunitario, solo así se puede construir un estado, entre garantías individuales. Pero, al final de cuentas cuando el estado y las instituciones fallan, nos damos cuenta de lo hueco que es ese andamiaje, y es justo en este momento que recurrimos es a nuestros vecinos, a nuestro barrio y a nuestros amigos. Hemos visto en esta pandemia cómo el miedo nos mueve hacia un alejamiento, hacia la individualidad, pero sabemos que un individuo no puede ser sin sus pares, sin su comunidad.

Entonces, ¿qué pasa con aquellas personas que no han nacido en comunidad, que no han nacido en un nosotrxs y que han sido criados como individuos? Según Iván Ilich, el prójimo es aquel que yo elijo, se trata de una relación de amor, de compasión, de una relación que entablo con el otro. Ilich, construye una hipótesis sobre la amistad como una categoría política central, que ha de definir nuestra vida a partir de las personas que nosotros hemos elegido; hemos convertido en nuestros prójimos a nuestros amigos y hemos empezado a construir con ellos un nosotrx nuevo. Un “nosotros”, no como una combinación de los “yo” individuales, sino como un ser que se proyecta en los “yo” singulares, un nosotros que somos y no uno que nos agrega.

Algunas personas viven en grandes ciudades, pero han tenido la fortuna de compartir y aprender de los pueblos indígenas otras formas de construir comunidad que trascienden el individualismo de la ciudad. Pero, ¿qué tanto la idea de la vida en el campo está al alcance de todos y no se ha convertido en un nuevo privilegio?, ¿en qué medida el retorno a la comunidad se puede volver una moda sin sentido comunal real? Quizá más que una moda, para muchos se trata de la necesidad de retomar la sabiduría de los pueblos sobre cómo subsistir en un momento dado y no depender de los supermercados para alimentarse, aprender de ellos en qué momento sembrar y cuando cosechar, aprender de sus prácticas horizontales y el trabajo colectivo.

Parece que a pesar de que la ciudad de México sigue creciendo, hay cada año más personas que están retornando al campo, la migración está siendo al revés. Pero, volver al campo no siempre garantizaría regresar a lo comunal -de nada sirve vivir en el campo sin la construcción de un nosotrxs-, del mismo modo que salir de la ciudad tampoco se trata de una necesidad, muchas personas vivirán en la ciudad por una decisión libre y en estos lugares también se están creando otro tipo de comunidades, la pandemia ha acelerado esas configuraciones entre amigos. El covid-19 ha hecho que la gente se preocupe por primera vez de su lugar y empiecen a formar un nosotrxs, lo que nos acerca a ser habitantes y no residentes de un espacio. Incluso, algunas personas muy conservadoras, están optando por miradas otras, juzgando de manera distinta las formas en que se estructuran las economías.

Ya hay una búsqueda de aprender a vivir de otras maneras menos consumistas, de regresar a la simpleza como forma de vida, a las compras de ropa de segunda mano, a los alimentos regionales, a la homeopatía, a escuchar esa voz interna que todos tenemos y a retomar los rituales de nuestras madres y abuelas sobre cómo preparar el cuerpo para no enfermar. Sabemos que la única salida para el planeta y para nosotros es vivir en función de lo que realmente queremos y necesitamos y no lo que nos programaron a querer y a necesitar. ¿Qué podemos hacer para empezar a vivir gozosamente de otra manera en este planeta lastimado?

Hay cada vez más manifestaciones de personas inconformes con las medidas tomadas por el gobierno, y que han sido basadas totalmente en una ciencia que ni siquiera ha logrado caracterizar con precisión la enfermedad que se atribuye al covid-19. Hay una parálisis mundial, una situación de temor frente a un fenómeno más o menos misterioso, y que no parece tener la gravedad que se ha inducido, mientras más información tenemos, la condición psicológica afecta la evolución de la enfermedad. Hay, además, muchas otras complicaciones derivadas de estas medidas; en Hidalgo como en muchos estados del país que albergan poblaciones indígenas, las problemáticas económicas son muy fuertes, la falta de turismo sigue generando dificultades. En Guadalajara como en todo el país, se ha visto cómo la pandemia es utilizada para los negocios particulares y los acuerdos con los industriales, lo que ha llevado a que muchas personas ya no crean en la enfermedad y que hayan dejado de tomar las medidas, han abandonado la posibilidad de cuidarse.

Por otro lado, las expresiones del miedo se dan de diversas maneras, en el caso de Finlandia, en donde las personas tienen la fama de no querer hablar y tener mucho contacto, están ahora más que antes cerca unos de otros, ¿será esta una manera de expresar el miedo?

Esta crisis es una oportunidad para hacernos consientes, es un tiempo fundamental para compartir y para educarnos en el cuidado de todas las formas posibles. En esta crisis que tenemos en frente, -más que por la pandemia, por la gran crisis económica-, lo peor que podemos hacer es dejar de relacionarnos con los otrxs.

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