Sanación desde el sentipensar añuu

José Ángel Quintero Weir

Me ha preguntado la amiga Arlenys, ¿cuál es la recomendación añuu para la sanación? Para responder a esa pregunta, creo es necesario, primero, saber qué entienden los añuu por enfermedad, la que ciertamente nombran como: awayuwa, la que podemos traducir como el estado en que el cuerpo duda de sí mismo, y eso se manifiesta en malestar; así, para los añuu toda enfermedad comienza como expresión de la duda en sí mismo de nuestro cuerpo, lo que generalmente está ligado a la intranquilidad o a la desarmonía de nuestro corazón, la soledad y la tristeza. Por eso, la primera recomendación es mantener un estado de tranquilidad o armonía interior que, ciertamente, no logramos en aislamiento sino en compañía de los otros: la familia, amigos, compañeras y compañeros en un permanente compartir; ser siempre útil, siempre ser una mano para otros, es lo que te da armonía interior y espanta la enfermedad. De allí que el ou’ti (piache), antes de recomendar cualquier baño o toma de cualquier preparación, lo que recomienda es acompañar, abrazar y ofrecer afecto al enfermo, hacerle saber de la necesidad de su mano para la armonía de todos.
Como ves, el principio es radicalmente diferente a la noción de enfermedad para la cultura y la ciencia occidental, que achacan la enfermedad a la individualidad del cuerpo del sujeto y lo extrae del conjunto social, o como en este caso del coronavirus, la solicitud es el aislamiento total o la confrontación individual de la enfermedad, al punto que desaparece la ayuda mutua y lo que empieza a emerger es el rechazo a la presencia (“peligro”) del otro.


Así, pues, debemos entender que para el filosofar añuu la enfermedad es un estar dudoso en sí mismo nuestro cuerpo y que se manifiesta o se expresa a través del malestar no controlado por el sujeto y que generalmente se evidencia en la calentura o fiebre corporal. De tal manera que la enfermedad es vista como la duda generada por la singular separación del espíritu del sujeto de su propio cuerpo lo que deja una brecha por la que se cuela el espíritu de la enfermedad, por tanto, la enfermedad no sólo corresponde al cuerpo sino también al espíritu del paciente, pues, la alteración de la complementariedad entre cuerpo y espíritu pone en duda la existencia total del sujeto, de allí el sacudimiento del cuerpo a través de la debilidad, la fiebre, el espasmo y la convulsión; por ello, la terapéutica añuu considera esencial sacar del estado de duda al espíritu, al mismo tiempo que se trata médicamente al cuerpo.


Recomendación para la sanación: mantener el consentimiento individual a partir de ser y estar constante y permanentemente dispuesto a ser una mano para todos en apoyo, alegría, compañerismo, en fin, en tener y brindar siempre armonía a la comunidad a la que pertenecemos. Muy probablemente eso no evita que llegue el día en que necesariamente muramos, pero lo más seguro es que será una muerte como la de los pájaros, nadie sabe cuándo, ni dónde ni el por qué, sólo seguimos escuchando su canto en el canto de los otros y, sabemos, que aún vive.

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