Sobre el sentido, la recuperación de los sentidos y la justicia.

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA. 11 de noviembre de 2020

En esta ocasión, la conversa giró al rededor del tema de la justicia y la recuperación de los sentidos y el sentido…

Hay muchas luchas en las que se exige justicia para las victimas de desaparecidos y asesinatos, pero, ¿qué es la justicia? ¿pescar al culpable y meterlo en la cárcel el resto de su vida? ¿qué noción de justicia es esta que pide explícitamente al gobierno que se meta a la cárcel a un culpable? Este es un momento en el que debemos de esforzarnos en recuperar el sentido y los sentidos. Iván Ilich decía que parte de lo que se hace a través de lo virtual, del sistema cibernético de comunicación y con el sistema de abstracción, es perder confianza en nuestros sentidos, y entonces creemos que la verdad es la serie de abstracciones como las de la pandemia o como el tema de la justicia. ¿Qué cosa es esto del sentir? ¿qué es recuperar los sentidos?, ¿qué es recuperar finalmente el sentido de la vida? ¿qué es eso en la ciudad de Oaxaca? Antes, el sentido se refería al sentido común, al sentido de orientación que tenía el común, que es variable según el lugar, en Oaxaca quizá este sería recuperar las tradiciones de los pueblos, hacer una vida concreta con la tierra, con la gente. Hay que recuperar nuestros sentidos, porque parece que en la ciudad se han distorsionado, no tenemos acceso el silencio, siempre hay ruido y vibraciones y a veces ya no nos percatamos de esto. También es importante replantearnos qué sentido tiene vivir y sobrevivir en este mundo que está cada vez peor, todos dicen que quieren salir vivos de la pandemia, pero ¿para qué deseamos estar vivos? 

Es difícil encontrar la esperanza, pero se trata de asumir que es la amistad y el cariño lo que nos sostiene y hay que asumir también que no voy a estar de acuerdo con las otras personas siempre y no hay que imponer el mundo propio al resto, que en esa apuesta de construir un mundo que quepan muchos mundos podemos aceptar esas otras palabras. Hay que mantener esperanza, no en el sentido pasivo que condena a esperar, sino la esperanza que construye otras posibilidades con la acción. En un comunicado reciente de los Zapatistas se dice que con quienes compartimos dolores e historia, podemos hacer cosas concretas. Recordemos que para los pueblos indígenas estar sano es estar alegre, estar triste y no tener razones para vivir es una enfermedad que tiene que ver con que está mal el nudo de relación y entonces se vuelve un problema común y no individual.

Retomando el tema de la justicia, parece que este término es propio de un castigo, muchas veces abstracto, pero también vacío. El comandante Marcos compartía en historia de las palabras que la justicia no es dar castigo, “es reponerle a cada cual lo que merece y cada cual merece lo que el espejo le devuelve: él mismo. El que dio muerte, miseria, explotación, altivez, soberbia, tiene como merecimiento un buen tanto de pena y tristeza para su caminar. El que dio trabajo, vida, lucha, el que fue hermano, tiene como merecimiento una lucecita que le alumbre siempre el rostro, el pecho y el andar”.

Los pueblos tienen otra idea de la justicia desde hace muchos años, aunque se ha distorsionado por la forma actual de entenderla. La justicia era tratar de entender por qué tal persona había actuado de esa manera, cómo se había extraviado y cómo hacer que volviera a sus sentidos, al sentido común. A la gente se le escuchaba y se le daba la oportunidad de reparar el daño y de seguir conviviendo, a diferencia de las ciudades donde la justicia no se trata de un sentido colectivo, sino individual.

En un acto de Sicilia, una señora a quien le mataron a su hijo comenta que para ella la justicia es que lo que le pasó a su hijo no volviera a ocurrir. De Ayotzinapa, en los primeros momentos, los familiares tenían la postura de ver a sus hijos y que los culpables fueran a la cárcel, pero esto se ha ido transformando, se han dado cuenta de que lo que no funciona es el sistema, y ahora lo que piden es también que esto no le vuelva a pasar a nadie. En Acteal, parece ser más importante reestablecer la armonía, se sabe quienes son los culpables de tantos asesinatos y en donde están, pero no pretenden prolongar el conflicto y heredarlo a los hijos.

Un compañero comparte su perspectiva de la justicia en comunidad y comenta que la vía constitucional ha sido la culpable de todo, para los pueblos indígenas el derecho de la mujer y del niño y rompe todo, porque la comunidad tiene una estructura muy especial para resguardar la seguridad.  No es el machismo como lo llaman de afuera, porque los pueblos solo así mantienen su organización. Muchas veces se ha dicho que los pueblos indígenas violan los derechos humanos, pero ellos han vivido siglos con su estructura específica y ha dado lugar a que no haya delincuencia, violadores, cuando alguien no obedece o no cumple las normas comunitarias es porque ya tiene un concepto occidental sobre el derecho humano, y surge el gran problema porque se enfrentan 2 conceptos diferentes, el colectivo y el individual. Un ciudadano contribuyente hace tequio independientemente de la edad y las condiciones, pero un migrante se ampara con los derechos humanos y viola los derechos de la comunidad, dejando de lado el dialogo con la asamblea e imponiendo desde el exterior.

A veces confundimos cuando se retoma la justicia en las comunidades, las normas comunitarias son una cosa muy definida en la vida comunitaria, pero hay otras cosas diferentes que se relacionan con el machismo tradicional. No cumplir con las normas comunitarias implica ciertas multas, los casos se resuelven ahí, desde infidelidades hasta un asesinato accidental. Pero, también, se dan muchas violaciones a jovencitas y mujeres y aquí el machismo tradicional no es el gran ejemplo, pues estos casos siempre se quedan en la familia y muchas veces se encubre al violador, sin siquiera cumplir un servicio comunitario, lo que implica que siga violando, a veces se silencia y no se habla de ello por pena. Las comunidades no son el paraíso, no está intacta su forma de sociedad, es la herencia colonial y se arrastra todo lo moderno, en una comunidad se nota lo jodido que viven en especial las mujeres. En este mundo de diferencias es difícil encontrar ese significado de justicia. La costumbre se hace ley y la justicia es darle a cada quien lo que corresponde, pero parece que la palabra justicia se construyó desde el machismo, la violencia, el racismo.

Ninguno de los que estamos aquí idealizamos las comunidades, cuando se habla de patriarcado no se habla solo de la forma reciente, también del tradicional y e histórico, aunque podríamos decir que las mujeres tenían formas de lidiar con ese machismo y que se les hizo imposible cuando ese se combinó con el machismo moderno y eso se volvió el infierno, pero esa es otra discusión. Es importante repensar la cuestión de que los derechos humanos son fuentes de injusticia y de violencia, es muy serio y complicado, pues va en contra de la idea que domina el mundo entero de defender los derechos humanos. Vale la pena reflexionar qué quiere decir nuestro compañero con “el derecho de la mujer y los niños vino a joderlo todo”.

Construimos una idea de justicia frente a una justicia homogenizante, que es la del estado, es decir el derecho positivo, si me hacen algo ¿qué sería o justo? Eso depende de la construcción de pueblos y comunidades indígenas que se han atrevido a construir una idea de justicia. Estamos frente a ese derecho o esa justicia que viene desde nuestra idea católica, pero, la justicia no es regalo del cielo, es constructo responsable humano, tanto la justicia como los derechos humanos deberían de ser constructo y reproducción de las particularidades y necesidades de las comunidades indígenas, pero para el derecho positivo no es posible reconocer que el pueblo tzeltal tiene derecho a un ojo de agua en medio de la selva lacandona aunque no lo habiten, pues este pertenece a una empresa farmacéutica.

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