Subsistencia autónoma y nuevas narrativas

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA – 5 de mayo de 2021

En este conversatorio conversamos sobre la desescolarización, el trabajo y los caminos hacia la autonomía.

Una cuestión recurrente para algunos padres cuando abordamos la desescolarización, es: “¿pero de qué van a trabajar esos niños?”; insisten alarmados: “están limitando las oportunidades de esos niñxs, si de por sí tienen muy pocas posibilidades”. La educación ha servido para hacer a personas sumisas. Sin embargo, en ejemplos de desescolarización, los niños cuestionan constantemente las órdenes y a la autoridad, cuestionan también las actividades que les son asignadas. ¿Es posible que estos niños puedan tener una mayor capacidad de auto-organización en el futuro?   

La desescolarización lleva a la reconstrucción de los niños. Un propósito de la desescolarización debería en tratar de preservar el pensamiento de los niños, un pensar simple pero profundo, que lleve a que mantengan la capacidad de asombro. Las distintas actividades que pueden parecer inútiles en un contexto capitalista, en realidad ayudan a que los niños desarrollen múltiples facetas. Por ejemplo, al tejer o cocinar, se aprenden otras cosas aparte del tejer o cocinar mismo. Munir Yaser, un matemático reconocido, al volver a su tierra originaria, Palestina, vio que la geometría en el tejido de su madre tenía una gran complejidad. Dicho tejido requería de cálculos difíciles, los cuales parecía que su madre realizaba de manera natural. La desescolarización también contribuye a recuperar saberes que nos despojaron.

Los distintos ejercicios de desescolarización y aprendizaje libre, enfrentan el reto de conciliar el trabajo de las madres y padres, con las prácticas de desescolarización de sus hijas e hijos. En algunos contextos urbanos, han optado por llevar a lxs niñxs a algún espacio donde se les da acompañamiento, en el cual se paga una cuota de mantenimiento. En otros lugares, son las madres y padres quienes organizan un espacio común para el aprendizaje, con lo que tienen que destinar cierto tiempo para que la realización de estas posibilidades de aprendizaje colectivo.

La educación en los contextos de las comunidades zapotecas ha tenido muchos problemas. En el fondo la educación de gobierno nos dice “no hables zapoteco, no trabajes en el campo”. La educación impartida por el estado nos ha traído a las comunidades una forma de ver en la que el desarrollo y el progreso están en el dinero, el vestir bien, andar en coche y comer chatarra. En el zapoteco la palabra que sustituiría al trabajo sería “dxi’ña” que refiere a la actividad que hay que hacer, la actividad que se realiza para vivir bien. Anteriormente no se manejaba el dinero. Se preguntaba comúnmente ¿cómo andas de maíz? Se intercambiaban las distintas variedades de frijoles y de maíz. Un asunto central en las relaciones era ¿qué vamos a sembrar? En todos estos procesos había hermandad, había amor. Pero la educación vino a romper con todo esto, ahora los padres quieren que sus hijos aprendan la raíz cuadrada o que aprendan a manejar un coche, a ser unos más que otros. Es mejor tener un buen celular que una buena comida “Yo quiero ser chingón como los otros”. Igualmente, el machismo ha venido de fuera. Antes el hombre sembraba por delante el maíz, y luego la mujer sembraba el frijol. Se hacía esto con cariño. También la salud ha sido afectada, antes con solo tocarle la panza a un bebé podía saberse si tenía un empacho, causado por comer comida fría, de zonas frías, en tiempos de invierno, o por comer comida de zonas calientes en tiempos de calor, mientras que debería ser lo opuesto. ¿Cómo podemos recuperar nuestros valores perdidos por la educación?

Cuando abordamos la desescolarización, no deberíamos buscar que nuestros niñxs se integren de una nueva forma al capitalismo. Sino que a través de la desescolarización romper al capitalismo mismo. La educación es el arma principal del capitalismo. Y tiene por objetivo generar personas obedientes. El capitalismo destruye la subsistencia y la subsistencia es vivir bien. Por tanto a través de la desescolarización debemos retornar a la subsistencia, aprender a como ser autónomos y no ver cómo se van a acomodar nuestros niñxs en el capitalismo. No desenchufarnos de una cosa, sino de todas las cosas: Liberarse de la producción, liberarse del consumo, liberarse del mercado ¿Cómo es la subsistencia autónoma en el siglo XXI?

Una forma para crear la subsistencia autónoma pude venir desde el soñar juntas. Hilar desde el cariño con aquellas personas con las que creamos vínculos. Pensar en replantear nuestras vidas, empezar a trabajar juntas, puede ser visto como otra forma de tequio o de ayuda mutua. En la práctica hay muchas formas en las que podemos transformar nuestras vidas, desde utilizar la bicicleta, transformar lo que comemos, re-pensar nuestras actividades, o dejar de consumir productos destructivos como bolsas de plástico o desechables, tal como hicieron en Alemania luego de una demanda social.

Otros ejemplos de autonomía y solidaridad han surgido luego de momentos colectivos difíciles. Por ejemplo, con lo sucedido recientemente con la línea 12 del metro de la Ciudad de México, vimos una gran solidaridad y ayuda mutua, los taxis, los vecinos, las farmacias, todas contribuían de alguna manera para solucionar el problema. Igualmente, durante el terremoto de 1985, los ejemplos de cooperación y apoyo mutuo fueron excepcionales. La cuestión es ¿cómo podemos mantener y extender estos momentos de profunda solidaridad?

Otra alternativa puede ser, en lugar de desaparecer el dinero, verlo solo como uno de tantos elementos de nuestras vidas, y no como uno primordial. Se encuentran muchas formas de intercambios y trueques que siguen funcionando en las comunidades. En un ejemplo, cuando se le pidieron 5000 canastos de pino a la cooperativa de productores Rarámuri en la sierra tarahumara, devino una complicación, pues los productores solo trabajan las artesanías en tiempos libres, entre tiempos de siembra y cosecha. Además no tienen una visión del trabajo como los “occidentales”. Sin embargo, lograron dicho pedido, pero bajo sus propios tiempos y términos, y sin cambiar su vida.

También podemos pensar en los esquemas de pro-sumidores, es decir, cuando nos asumimos como consumidores y productores a la vez. También con relación a las herramientas y tecnologías, las redimensionamos, las usamos, pero no dependemos de ellas.  La energía tiene un rol de gran importancia en la producción de la vida. Es decir necesitamos energía para las actividades y para generar nuestros alimentos. Por tanto, la energía también es un tema mediante el cual podemos re-pensar nuestras actividades. También fue uno de sus temas centrales para Illich. 

Pareciera que estamos presos del dinero, de tenerlo y de gastarlo. La ‘Compartencia’, es decir, basar la subsistencia en compartir, también es una alternativa para la autonomía.  Una forma de acercarnos a la autonomía en lo personal es preguntarnos ¿Qué cosas puedo hacer yo mismx? Y cada semana ir haciendo una de estas cosas.

Sin embargo, también es necesario pensar que en lo colectivo, y más allá de nuestras acciones individuales, y como demandamos o boicoteamos a las grandes empresas que dejen de realizar sus actividades destructivas. La palabra boicotear tiene su origen en Irlanda como una protesta no violenta para la redistribución de las tierras. Es necesario identificar las actividades destructivas de gran escala también como parte de nuestra estrategia: demandar y boicotear. Sin resistencia, la destrucción sigue su curso.

Ivan Illich controversialmente sugería, que en el siglo XX las reformas y las revoluciones no sirvieron de gran cosa. Para él, lo que realmente se necesitaba, era una nueva narrativa. Una nueva historia sobre una nueva forma de vivir. ¿Cómo podríamos crear estas nuevas narrativas?

Es posible observar dos formas de ver la vida, aquella del pensamiento lógico-científico, que divide y ordena todo lo que analiza, y la forma narrativa que parte de imaginar y crear lo posible. La forma narrativa nos arroja al vacío buscando otras posibilidades.

Actualmente no tenemos el lenguaje que nos permita pensar de otra manera. Sin embargo, también se puede volver a las lenguas de los pueblos para buscar lo que ya se sabe, lo que se ha hecho en el pasado, lo que han hecho los pueblos. Las lenguas de los pueblos nos pueden dar elementos para encontrar estas nuevas narrativas.

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