Tejiendo resistencia

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA – 30 de junio de 2021

En esta conversa abordamos el zapatismo, la cuestión del estado-nación y el confederalismo, y la distinción entre tejido y organización.

Varios de nosotrxs recalcamos la gran importancia y profundidad del escrito del SupGaleano, de junio del 2021 “La travesía por la Vida: ¿A qué vamos?”, escrito en el contexto del arribo de loas Zapatistoas a tierras Europeas. Dentro de las múltiples contribuciones de este texto, se resaltó la descripción del zapatismo no como una respuesta, sino como un montón de preguntas, en el que incluso, la más pequeña, puede ser la más inquietante. También llamó la atención del escrito, las aclaraciones y descripciones sobre género, el uso de lugares clave en la historia, y la descripción de la intención de la visita Zapatista, señalando, que los objetivos de la visita, tienen que ver con contrastar conclusiones, espejearse en el pensar del otro, abrazar la diferencia, agradecer a lxs otrxs su existencia, e importantemente “susurrarles que vale la pena”.

Recordamos también que en 1983 llegan Marxistas-Leninistas a Chiapas tratando de convencer a las comunidades indígenas a tomar las armas. Sin embargo, dicho intento de guerrilla, termina en los siguientes 3 años. Aun así, las ideas Marxistas-Leninistas permearon al interior de las comunidades y años después, surge el Zapatismo. En este contexto el SupMarcos, en algún texto señaló que el Zapatismo actual, no es Marxista-Leninista, sin embargo, tampoco es puramente Maya, es decir algo nuevo surgió, se gestó un cierto tejido, una nueva interpretación.

Recordamos que en 1991, durante la gestación del EZLN, se consultó a los pueblos involucrados en este tejido, quienes decidieron formar un ejército. Y desde entonces, el EZLN, se convierte en una organización con cierta jerarquía y disciplina. Es por ello que la sexta declaración de la Selva Lacadona del 2006, señala que, debido a esta verticalidad de mandato, el EZLN está contaminando a las comunidades, y es por esto que decide retirarse a las montañas. Tienen sus armas listas y no renuncian a ellas, pero prefieren no utilizarlas. En 2006 se da un viraje muy sustantivo en el Zapatismo, tras el fracaso frente al Estado. También, en este momento, se crea una clara distinción entre las comunidades de base y el EZLN. En la sexta también se apunta hacia un mirar colectivo que es de otro tipo, que no tiene que ver con la razón ni con occidente, ajeno a nuestro entender. Incluso dicen los Zapatistas que iban a empezar a escribir al revés. Ellos siguen insistiendo, que la propuesta más profunda es la 6ta declaración, que llama al encuentro y al diálogo, señalando que nos vamos tejiendo en el comprendernos.

Otro tema que abordamos en esta conversa es el asunto del Estado y las alternativas que tenemos. ¿Qué hacemos con las múltiples manifestaciones que tiene el muerto Estado? Hay una sensación de miedo tras quedarnos sin un Estado. Hay algunas cosas en las que sabemos cómo relacionarnos con el Estado, pero en otras no. ¿Cómo nos organizamos? Si no queremos el Estado, entonces ¿Qué si queremos?

Hay circunstancias en las que debemos movilizarnos a través de los mecanismos del estado, por ejemplo, en el caso de Fidencio Aldama, para lograr que lo liberen íntegro e inmediatamente. Al igual debemos negociar agresiones concretas, ya que es de urgencia detenerlas y se debe hacer por cualquier medio posible.

Es irónico que el fascismo vuelva a surgir en Europa. Sin embargo vale la pena aclarar, que quizá lo que surge es algo peor que el fascismo.  En estricto rigor, el fascismo es un hecho histórico de los 30s. Sin embargo, el fascismo surge como un pacto con las organizaciones sindicales del Faccio, las brigadas obreras. Tiene una base social, un partido. Tiene un componente socialista, el cual actualmente no tienen los movimientos actuales. Lo que vemos hoy es una exacerbación del autoritarismo, un fanatismo rampante, muy visible en las movilizaciones de Trump o Viktor Ordán. Este fanatismo resulta particularmente peligroso. En México, tenemos muchos ejemplos de estos fanatismos. Recordamos también a Arendt y la ‘banalidad del mal’, señalando que las personas normales son capaces de generar catástrofes. Esas personas, que no se cuestionan a profundidad lo que hacen, su situación y sus privilegios, son capaces de generar desastres.

Hay algunos grupos que sugieren alternativas, una ejemplo es Globalizar la Solidaridad. La Rojava Kurda, también nos muestra una organización política distinta, no con base étnica, sino basada en la convivencia en un mismo territorio. Una confederación democrática. Discutimos sobre el origen de dicha perspectiva, la cual en parte, se inspira en la tradición norteamericana federalista y a su vez en el municipalismo libertario de Murray Bookchin. Suiza, es otro ejemplo de confederación con antecedentes diferentes.

Sin embargo, también tenemos una multitud de historias acumuladas horrorosas al interior de las comunidades. Como por ejemplo, una muchacha violada que es obligada a casarse con el violador, o un asesinato justificado por la comunidad tras un adulterio. En este contexto, una pregunta que surge es ¿Puede la comunidad por sí misma, resolver sus horrores? ¿Será que la comunidad puede  aprender a confrontar y resolver al interior de la comunidad?. O si por el contrario, las comunidades no pueden, por lo tanto, ¿necesitamos delimitaciones como del tipo de los Derechos Humanos? Sin embargo, la cuestión es compleja y vale la pena seguirla discutiendo.

Los horrores del patriarcado también han llevado a las compañeras a luchar al interior de sus casas. Es importarte voltearnos a ver a nosotras mismas, para ver cómo estamos replicando al patriarcado. Requerimos un espejeo crítico, revisar con seriedad cómo nos entendemos. Quizá, también debemos cuestionar las historias que nos han contado, y cómo es que podemos contar una nueva historia, una historia que no se base en la violencia. Ahora las mujeres estamos construyéndonos desde otros sitios. Somos conscientes que hay una guerra contra las mujeres, y por eso mismo nos tejemos y construimos desde otro sitio.

Con relación a la discusión sobre el tejido y la organización, algo que ayudó a una compañera a distinguir entre estos, es la distinción entre el verbo y el sustantivo. Quizá no es solo elegir entre tejido y organización, sino ir más allá de elegir, dar cuenta de cómo vivimos el proceso. Se va generando un tejido desde el cariño, algo que une nuestros corazones. Un hilito que nos corazona y desde ahí nos tejemos. Y ese hacer, tiene relación con cómo nos organizamos. A partir de ese tejido encontramos que debemos hacer, y así como organizarnos. En por tanto que en circunstancias específicas nos organizamos.

En respuesta a esta visión del tejido y la organización, una hipótesis sería, todo grupo humano, desde dos personas, hasta 7mil millones, habría de ser tejido para no tener un sentido patriarcal. Por muchísimos años, los humanos vivimos en organizaciones matriarcales. Y es a través del establecimiento de una organización, que se establece una jerarquía. Cualquier acción colectiva requiere jerarquía y disciplina. Hay que organizarse para cualquier cosa, ahí una persona manda y por tanto demanda que se hagan las cosas de una forma u otra. Incluso en la creación artística, se exige disciplina. La acción concreta, requiere una forma de disciplina y jerarquía, pero la asociación humana puede no requerirla. Por ello es que pueden generarse tejidos, y por tanto relaciones no patriarcalizadas.

Muchas acciones colectivas requieren de jerarquía, organización y un mando. Por ejemplo, en las protestas del 2006, en cada barricada había una jerarquía y había un mando. Incluso algunas barricadas persistían en contra de la voluntad de casi todos los que participaban en las barricadas. La jerarquía se da en muchos niveles y muchas circunstancias, desde el hogar, hasta el ejército.

Sin embargo, vale la pena distinguir la jerarquía y la disciplina. La disciplina también tiene que ver con el compromiso. Incluso, recordando a Illich, dentro de la amistad debe haber cierta disciplina, cierto compromiso. También en el Anarquismo existe el asunto de la autodisciplina, autoconvocarse, de autoproponerse ir a cruzar el mundo cuando no hay esperanza de otra cosa. Los zapatistas mismos también lo hacen, en una cierta disciplina. Hay momentos en que es individual, aveces es colectivo. Te pones en función de lxs otrxs, por la necesidad colectiva. También el zapatismo nos inspira, porque cada quien, yendo para su lado, se va trenzando. Y así los zapatistas continúan trenzándose, tejiendose.

Algunas cuestiones que podemos continuar dialogando en posteriores conversatorios son. El ‘avance de la travesía’ del SupGaleano y si  ¿Puede la comunidad misma resolver sus horrores?

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