TRANSGREDIR LA COLONIZACIÓN Y EL LENGUAJE

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA.
Relatoría 07 de octubre del 2020

En el conversatorio anterior iniciamos hablando sobre la amistad. Cuando nos preguntamos ¿cómo se construye comunidad para quien no ha nacido con una comunidad? o ¿cómo hacen comunidad los que han sido formados como individuos en una ciudad? hemos dicho que el camino es la amistad. Que no es una ideología, no es un grupo artificialmente creado, sino un grupo de amigos y amigas. Con ese nosotros uno puede empezar a crear y se puede empezar a construir.

Por otra parte, el 12 de octubre es la conmemoración burocrática de lo que se llamó el día de la raza, pero ahora ya no se habla de raza, se habla de la conmemoración de los 528 años. Se asume la conquista de América, en la que se impuso a los pueblos del territorio una lengua.

Según las palabras que usamos, así vemos y entendemos el mundo. Las palabras son las puertas de la percepción. Nos han impuesto un lenguaje patriarcal, masculino, ajeno a nosotros, que niega nuestras realidades, estamos viendo como hasta hoy seguimos colonizados. Ya no tenemos el dominio territorial, ya no tenemos el dominio político directo de España, pero seguimos viendo y experimentando el mundo con ese lenguaje.

Ser vuelve urgente empezar a pensar con otras palabras.

Aprendemos de los pueblos originarios, como los tojolabales no tienen «yo» y «tú», sólo pueden usar el «nosotros». En mixteco los abuelos hablaban en una forma muy parecida, hablaban del nosotros.

Se nos enseño que los pensamiento y sentimientos están separados y que hay una especie de verdad objetiva, pero con sólo decir sentipenasar estamos diciendo que no se puede pensar sin sentir ni sentir sin pensar, que no puede haber una verdad objetiva porque toda verdad tiene un sujeto; los científicos son sujetos que también piensan y tienen sentimientos e intereses, que influye en lo que presentan. Una sola palabra nos desmantela lo que hemos creído.

El 12 de octubre se está preparando con muchas cosas, eventos de los maestros del CNI. Los Zapatistas enviaron recientemente un comunicado, cuando hablan de ir a España dijeron que era para hacerles saber dos cosas: la primera es que no nos conquistaron y la segunda, que no nos tienen que pedir perdón, porque a través de eso se siguen justificando las peores atrocidades, como el asesinato de Samir Flores. No se trata de pedir perdón, sino de asumir nuestra responsabilidad y ubicar el lugar que tenemos, darnos cuenta de cómo estamos relacionándonos en formas desiguales, raciales, formas de discriminación, de envidias, y entonces, asumiendo esa posición plantearnos cambiar esas relaciones con los demás. Cómo poder cultivar ese nosotros; siendo amigos, amigas o al menos convivir en comunidad respetando esas diferencias.

Como gente del pueblo, yo no quiero adaptarme a la palabra indígena porque no existe, en mi lengua nos decimos paisanos, pero no indígena, no tenemos esa palabra. En un contexto histórico existen dos épocas, la de ayer y la de hoy, ¿cuál ha sido la de ayer y la de hoy? ¿es la misma o ha cambiado de cara? Debemos ser muy conscientes de esas dos luchas. El Estado nos está invadiendo, hay conflictos con las compañías mineras, eso también surgió desde la época colonia, pero aún sigue presente en viarias regiones. Nos hemos olvidado de lo que somos. Como gente del pueblo, discriminaron nuestra lengua, cuando en nuestra lengua está el conocimiento, aquello que no está en el papel; la cosmovisión, la relación del hombre con la naturaleza, el gran ritual, que la conquista llamó idolatría o brujería, esa resistencia aún sigue hoy. Los viejos zapotecos tenemos que recuperar la memoria histórica de ayer, de hoy y ponerlo sobre la mesa en la asamblea comunitaria.

¿Cómo formar la comunidad? se puede formar dando tequio, dando servicio, participando en la asamblea comunitaria, con su sistema normativo indígena muy arraigado a las obligaciones, pero también se puede formar desde el cariño, desde la amistad. Se vale decir que somos comunidad, se vale el hacer y el vivir la comunalidad, como una forma de ser, de pensar, de actuar. En Capulálpam se dejó de hablar la lengua, también por una campaña del mismo Estado, los abuelos ya no hablaban. Recientemente, cuando vino el problema contra la empresa minera se presentó un amparo, nos cobijamos en las leyes que protegen a las comunidades y nos dijeron que la autoadscripción no funcionaba con nosotros porque no hablábamos la lengua, nos dieron razones por las que no podíamos acudir a esas leyes, porque ya no éramos indígenas. El Estado se atreve también a negarnos lo que somos. Esa es una de las falsedades de las leyes mexicanas, la supuesta autonomía y libre determinación de los pueblos, pero en los hechos es el Estado quien determina.

Hago comunidad y me autoadscribo porque vivo al comunidad, hago trabajo comunitario, convivo, dialogo. Podemos incluirnos en una comunidad desde el apoyarnos y hermanarnos de alguna manera. También nos seguimos relacionando con la comunidad más allá de la territorialidad, cumpliendo nuestros compromisos y responsabilidades, los migrantes, por ejemplo, cumplen sus cargos en donde quiera que estén o asumen su multa, pero continúan en relación con la comunidad.

Cuando hablamos de la lengua, muchos se sienten los grandes eruditos de la lengua española y entonces, cuando las compañeras feministas hablan para referirse a ellas o a todos o a todes, ellos se descarrilan, se vuelven locos, pero esos es importante, transgredir la colonización y la estructura del lenguaje. El hecho de ser indígena es también transgredir al sistema.

Uno de los relatos del viejo Antonio habla acerca de la palabra rendirse, porque en varios pueblos de Chiapas decían que esa palabra no estaba en sus lenguas y por lo tanto nadie se rinde. Entonces podemos dejar de usar ese lenguaje que no nos representa o no nos corazona.

El primer acto que tenemos para transformar la realidad es nombrarla. Aspiramos a que le lenguaje no sea un adoctrinamiento patriarcal. Lo más importante para que no repitamos el horror que teníamos serán las palabras que vamos a usar, si seguimos usando las palabras de ayer, vamos a repetir lo que ayer pasó y como es irrepetible, vamos a cometer un error peor del que tenemos ahora.

Además de usar un lenguaje colonial, ese lenguaje colonial está empobrecido y estamos usando palabras vacías, palabras que no significan nada. Después de la segunda guerra mundial Illich y otro lingüista (Uwe Poerksen) hablaron de las palabras amibas o palabras plásticas, que antes tuvieron un sentido claro para decir algo, pero que después se destruyó ese sentido, son palabras que las estamos diciendo todo el tiempo: energía, estructura, sexo, problema. Entonces usamos en nuestras conversaciones esas palabras vacías y creemos que nos estamos hablando, pero no nos estamos diciendo nada. Estamos tratando de decir cosas con palabras que no nos funcionan, una de las palabras amiba más clásicas es comunicación, que es una palabra que usamos todo el tiempo. El sentido técnico de la palabra comunicación es la unificación en un código común, eso es lo que quiere hacer el capital, el gobierno, por eso se llaman medios de comunicación, porque quiere que todos nos unifiquemos y tengamos un código común preciso. Eso hace todo el tiempo todos los gobiernos.

Nos nos estamos diciendo las cosas que queremos decir, pero usando palabras desprovistas de sentido. Tenemos un reto muy grande: o inventar palabras o resignificar buenas y viejas palabras, que tenemos y que les podemos dar un nuevo sentido. Podemos inspirarnos en los que no han perdido su sentido, los pueblos zapotecos, mixes, tojolabales, mixtecos…

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