Transitar la realidad – Relatoría 23.noviembre

­­­­­­­­Para esta sesión, tomamos algunos textos detonantes, entre ellos, el libro pandemia al sur, también el artículo “Comunalizarnos” de Gustavo y el documento oficial del nuevo plan covid-19 en el estado de Jalisco, esto último, porque Jalisco ha sido uno de los estados más polémicos en sus soluciones ante la pandemia y que son medidas que lo único que han logrado es convertir a las personas en un fenómeno estadístico. El planteamiento de jalisco es irónico, utilizan imágenes absurdas para la regulación del comportamiento, marcan cómo ser un buen ciudadano comprando frutas en el centro comercial y no haciendo fila en la carnicería del mercado local, pero esos planteamientos son también una invitación a desobedecer, una desobediencia de creación de redes de solidaridad. En los textos de Rita Segato y Gustavo, hay una coincidencia en el tema de la desobediencia, sobre cuáles son los retos y posibles soluciones para esta nueva perspectiva de futuro y son la solidaridad, cooperativismo, creación y pensar como formar comunidad. Aunque, el tema de la desobediencia puede surgir desde un planteamiento fascista, que detone estigmatizaciones y miedos de quienes están desobedeciendo e incumpliendo con el manual de cómo ser un buen ciudadano

Una de las estrategias que hemos dicho que está en nuestras manos es la alimentación, pero, ¿hasta qué punto es un tema de privilegio el comprar comida fresca o cultivarla? y ¿qué tanto este asunto tiene que ser un intercambio colectivo? Estamos en esta situación por que venimos de una larga vida de malos hábitos, de ideas arraigadas que no podemos eliminar, como el problema de la lactancia en México, cuyo índice varía entre el 11% y el 17%, lo que nos da pista de por qué estamos así. Aumentar el índice de lactancia es complejo, pero es una de las medidas indispensables para enfrentar este tipo de virus. Más que vivir asépticos con las medidas, tenemos que hacer una transformación de largo alcance, ir a la raíz del asunto, aunque es difícil visibilizar cambios a largo plazo cuando los esquemas de la política reinante en muchos países son pensar en soluciones inmediatas y sin sentido. Tenemos que regresar al cuerpo, eso que dejamos de lado, al cuidado de la vida, estamos viendo las consecuencias de dejar de lado la vida por ponderar la economía y el consumo.

Toda la discusión sobre el virus, la pandemia y demás, está asociada al cuerpo y tenemos que reflexionar seriamente sobre lo que vemos y sentimos como cuerpo, este cuerpo construido socialmente y si vemos en serio esta construcción nos resulta inmediatamente un inmenso disparate. Lo que vemos como nuestro cuerpo -que ahora se cuida de la pandemia y que estamos protegiendo del virus- no tiene ninguna existencia real, es una invención artificial y perversa que nos está destruyendo. Tenemos que retomar otra noción para saber quiénes somos, somos ante todo un cuerpo individual y separado, un cuerpo con órganos, con una serie de características que separan la esfera mental, física, espiritual, es un disparate decir que no somos seres de relación y que estamos separados de la realidad. Somos seres de relación física y social, no podemos imaginarnos seriamente como algo separado de la realidad natural y social. Con la pandemia hemos visto cómo estamos todo el tiempo funcionando en torno a esta idea de cuerpo individual convertida en una cifra estadística y es importante repensar esto de transitar la realidad,  de pensar realmente qué carajo somos porque no podemos seguir pensando que somos un cuerpo, una mente, un espíritu, y que estamos separados de los demás, que debemos juntarnos con los demás para poder existir, somos cada uno un ser social y naturalmente en en relación, somos seres de relación, somos nudos de esas redes de relación y sería importante empezar a pensarnos de esa manera.

En México es dramático, hay ancianos de más de 90 años que desean morir en casa, pero las políticas no lo permiten. Las medidas impiden el acceso a estar al lado de los familiares enfermos, el poder que tienen frente al cuerpo creado es muy fuerte, cómo es posible que una persona vaya a estar sola en el momento ms difícil de su vida o en uno de ellos, sin compañía de su esposa o sus hijos, el poder de la medicina hace que a través de una ley pueden crear soledad y aislamiento en momentos de la despedida del mundo, es riesgoso enfermarse en estos momentos y la respuesta de la gente ante esto es que en ningún caso quieren que lxs lleven al hospital, y eso parece la única actitud sensata ante lo que está pasando.

A veces la diferencia de pensamientos produce polarización, y en vez de eco hay silencio, no hay discusión ni escucha, ¿qué formas de comunicación podemos crear con esas personas que están convencidas de que la vacuna es el camino y de que el hospital es protección? es difícil tratar de convencer a otras personas de que hay otras miradas y otras reflexiones, porque la ciencia en el circulo laboral de muchos de nuestros conocidos está muy pegada a que el estado está haciendo lo mejor, ¿cómo entrar en dialogo y crear puente para abrir las miradas hacia otras perspectivas? ¿cómo se pueden sumar estas formas de pensar? Este espacio es una casa segura, hay libertad y colectividad, pero es difícil abordar con quienes no compartimos pensamiento, en la cotidianidad se vive en la polarización, la individualidad, ¿cómo abrir nuestra mente a una concepción del ser humano desde las conexiones?, ¿cómo conectar con los de extrema derecha, conservadores, o fanáticos de la ciencia?

El asunto de la polarización es serio y peligroso, quizá tenemos que pensar que cuando a la gente le quitan el piso debajo de los pies recurre a fundamentos y estos son diversos, lo que tenemos que pensar es que estas gentes que se convierten en enemigaxs, gentes que eran nuestros amigxs y que de pronto están del otro lado, están muertos de miedo, tenemos que ponernos de pronto de su lado y en lugar de discutir quién tiene la razón, pensar en su miedo, y pensar cómo espantar ese miedo de la otra persona y mi propio miedo, para encontrar un terreno de encuentro, porque tenemos que encontrarnos con ellxs, inclusive con esas gentes que están contra nosotros porque estamos todos viviendo esta realidad, ¡cómo salir del miedo y cómo contra el miedo está la esperanza¡

¿Por qué hay miedo? ¿Cuál es el problema de la pandemia? Ya casi en nuestros pueblos está desapareciendo la postura de que el virus no existe y más que negarse el virus, se discute cuál es la gravedad del problema, en qué medida estamos amenazados por el virus, en qué medida esos cuerpos construidos están amenazados por el virus que está circulando. López Gatell llegó a decir apenas hace unos días que México no tiene ningún precedente, que es un caso extremo de crisis por esta mortalidad, es una locura, no tenemos que revisar el pasado, pero sí ver la mortalidad de otras enfermedades virales, pues hay otras enfermedades virales que han matado a más personas y niños por la falta al acceso de agua potable, y otras tantas del pasado, asociadas al problema real que no se quiere ver. El primer ministro canadiense dijo que era la peor crisis de salud de la historia humana, es una barbaridad y lo están diciendo personas que parecen respetables ¿cómo es posible que se digan estas atrocidades?

Alemania, es uno de los países que realmente tiene menos víctimas o afectados con el covid-19, pero está experimentando una ola de protesta y en muchos lugares del mundo se preguntan ¿por qué ahí? en un país un que dio a los artistas 5 mil euros para recuperar sus primeras pérdidas. Se observa que esta porción pequeña ha crecido de unos 20 mil por manifestación de los así llamados negadores del coronavirus, 30 o 40 mil participantes, pero lo que se observa cada vez más es una desafortunada alianza, hay una alianza desafortunada con la ultraderecha, el movimiento de los pensadores laterales. La protesta ha tenido razones muy buenas pero los derechos tienen corte individual, han sido aprovechados de una manera egoísta, pocos en las manifestaciones cuidan las distancias, se pierden de vista las trampas importantes. Ha empezado a circular la idea de sindemia, y es un camino muy fértil de discutir o también viendo los frenos que ponen algunos países frente a la posibilidad de una vacuna pronto, y las tendencias a monopolizarlo, de reservarlo y no permitir que haya algo que pudiera apoyar y sea de uso común, habría muchos frentes que serían importantes discutir.

Cuando usamos “sindemia” hablamos de algo que corresponde a otra naturaleza distinta, nos lleva la atención a que este modo de vida nos está enfermando a todos, de que se agravan una serie de condiciones crónicas porque vivimos de una manera insana, ¿qué cosa es lo que tenemos que hacer si reconocemos que existe la sindemia? Enfrentar la causa de la sindemia, la causa común de las enfermedades y esa es la manera en que vivimos. Estamos comiendo mal, todo lo que comemos está mal, tiene razón Galeano cuando dice que en esta sociedad, quien no tiene al hambre tiene miedo de comer, porque sabemos que todo lo que nos venden en el mercado es tóxico, sabemos que está mal y se trata de ver cómo enfrentamos ese problema, es un problema del modo de vivir, no de una política de gobierno, ni de que modifiquen sus políticas sino la manera enfermiza, dependiente y patológica en que vivimos y esto es lo que tenemos que cambiar. ¿Cuál es la perspectiva alternativa radical? Una es cambiar la sensación de catástrofe, si no cambiamos no habrá largo plazo, tenemos que percibir la catástrofe de destrucción real del planeta, la destrucción del clima, el ritmo inmoral de destrucción de una clase dominante que sigue usando la pandemia para avanzar, sino lo paramos no habrá planeta a largo plazo. Por un lado entonces, percibir la catástrofe en que estamos y por otro la urgencia  de pararlo, no se trata de ir a naciones unidas para pararlo, y pedir peras al olmo, no es pedirle a Monsanto que deje de intoxicarnos, es cambiar nuestra mirada, en vez de mirar hacia arriba, se trata de modificar lo concreto, vivir de otra forma con la gente a nuestro alrededor, los cambios en el mundo son cuando la gente empieza a hacer cosas en el mundo concreto en donde están.

Europa necesita descolonización, está el caso del asesinato de Bertha Cásares y con el contexto del proyecto del desarrollo, la hidroeléctrica en Honduras, mientras ellos tenían razones para decir que “ayudaban” se ayudó más bien a la creación de paramilitares, antes del proyecto había paz en esa área, había auto sustentabilidad y ahora con ese sistema se convierten en consumistas, dependientes del trabajo que en realidad es poco, como se ha visto en Oaxaca y muchos otros lugares. En la comunidad San Andrés Zautla (zapoteca), las abuelas hablaban de cómo había sido la transformación de olvido de algunas historias o de cómo era antes la comunidad, de cómo se olvida la importancia de no cazar vendados y no talar el bosque, de que los venados son sus hermanos. Esto se relaciona con la alimentación, desde el pensamiento occidental hablamos de cómo comer orgánicamente, pero lo ecológico no es el producto, lo ecológico es la acción de compartir, de intercambiar, de tener una relación distinta con nosotros, con lo que comemos, con los otrxs, con el lugar que habitamos, toda la acción y lo que transforma en nosotrxs. Olvidar las historias de los abuelos es olvidar de dónde venimos y hacia dónde vamos, y eso nos hace entrar en formas de actuar que explotan productos y explotan a los otrxs, habría que retomar la descolonización para no relacionarnos desde la explotación y la competencia, para recordar de dónde venimos.

La UNAM tiene un observatorio de geopolítica donde han mapeado las zonas de violencia con la explotación de los recursos naturales o las inversiones extranjeras, estas cosas a nivel geopolítico dejan más claro por qué es tan complejo y cómo no se resuelven las cosas con tener un presidente que tenga más apertura a la participación de los grupos indígenas -porque como vemos, el tren maya está ahí-. Por otra parte, el presidente de Bolivia, hacía una apología del pensamiento indígena sudamericano y evocaba a otros pueblos indígenas de otras regiones, pero esto deja una inquietud de conocer más a fondo los problemas, porque no son una cuestión solo social y política, sino también económica, de explotación de recursos y de la gente, y aunado a esto, las asociaciones delictivas con el narco. ¿Es posible tener una relación distinta de los pueblos indígenas con el estado? porque acaba de elevarse a rango constitucional la inclusión de lxs indígenas, lo que se consiguió con el movimiento Zapatista ya aparece en la constitución y esto nos lleva a pensar que el estado debería tener nuevas políticas públicas en cuanto a incluir las lenguas indígenas, pero entonces ¿ha cambiado la relación de los pueblos indígenas con el estado? ¿es una ilusión?  ¿hay posibilidades?  ¿o hay que darle la vuelta al estado? La cuarta transformación sigue la tradición de destrucción que queda de los pueblos indios, se usa una bandera de bendiciones a los pobres para terminar de destruir y despojar lo que les queda a los pueblos indígenas.

El valor que tiene la ciencia hace que la homeopatía o los proyectos Waldorf de antroposofía se vean como algo esotérico, sin tener en cuenta que abordan una conceptualización del cuerpo no sólo es física, sino anímica y espiritual. La homeopatía no causa un daño en el cuerpo, como sí lo hacen los antibióticos que se han convertido en otra de las condiciones que aumentan la morbilidad en la pandemia por la resistencia que crean. ¿Cómo podemos descolonizar nuestro pensamiento? ¿Cómo aprender a sentirnos tranquilxs por tener concepciones alternativas del cuerpo y desde la experiencia? Estamos dándole vueltas al papel que se le ha dado a la ciencia en este proceso de pandemia. A veces uno sigue teniendo en el fondo -por el respeto que a uno le dieron desde la escuela a la ciencia- la idea de esta capacidad de observación, experimentación y construcción de ciertas hipótesis y del papel que ha tenido lo que llamamos ciencia en la construcción de la sociedad moderna o en el conjunto de la construcción humana, pero más que discutir la cuestión epistemológica y el valor de la ciencia, pensemos que estamos ante lo que hoy se pregona como ciencia, las verdades científicas que se suponen fundamento de las políticas del mundo son una porquería, no tiene fundamento, esta ciencia no ha podido plantear ninguna forma de prevención y tratamiento razonable del virus ni ver el problema en su contexto, está mostrando una increíble ineptitud, lo que exige que lo tratemos en serio, somos cuerpos inventados y construidos medicamente y el clasificar tener un hijo como una “enfermedad” lo comprueban, ese horror se está convirtiendo en una manera general, nos están aplicando un tratamiento que es muy aberrante y que va a ser peor cuando venga lo de la vacuna, pues representa un peligro enormemente grave y que quizá resulte peor que el virus, no es como las vacunas anteriores, no tiene ninguna de las características de las vacunas anteriores. Todos hemos estado participando en la lucha con los transgénicos, contra el maíz transgénico y la vacuna nos convertía en seres transgénicos, es un peligro muy real, y vale la pena discutirlo. Es posiblemente un recurso desesperado de los gobiernos para escapar del agujero que se metieron, como si después de eso se resolviera el problema.

Hace meses hablamos de las mujeres, estamos todos en una situación donde las dimensiones y grados del patriarcado varían, se ha incrementado la violencia hacia la mujer a raíz de la pandemia, ¿cómo se ponen las mujeres al centro zapatistas? está pendiente el tema del feminismo comunitario. El patriarcado es una doctrina de muerte, y en su agonía final en la que vive hoy, está matando más que antes, y es el patriarcado y no el virus, el virus vino a llover sobre mojado, es secundario y se vuelve importante porque andamos todos muy mal, y por eso morimos de un catarro, de una gripa. ¿Qué podemos hacer para corregir esto que está mal?, se trata en todos los casos de nuestra recuperación completa.

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