Del Estado no esperamos nada

Universidad de la Tierra – Oaxaca

Conversatorio Caminos de la Autonomía Bajo la Tormenta

Relatoría del 11 de agosto de 2021

Comenzamos retomando la discusión sobre la importancia de la justicia en el contexto de la fallida consulta popular para enjuiciar a los expresidentes.

Sobre la consulta popular, se confirmó lo que ya sabemos todos, algunos pocos tienen un proyecto político, mientras que el resto de la gente está solo sobreviviendo al capitalismo. El proyecto del juicio no estaba legitimado, no estaba adoptado por las personas y por lo tanto, la gente no salió a votar. El poder se demostró a si mismo que no tiene poder.

Cuando le preguntaron alguna vez a Javier Sicilia sobre el castigo que otorgaría a los expresidentes, este contestó que los pondría a trabajar, para que se hicieran gente. Recordando a Foucault, cada momento histórico ha tenido su forma de entender el castigo. Esta forma, ha sido una parte medular de cómo funciona el sistema. Mediante el castigo, unos tratan en destruir la otredad para hacerla a su manera propia. Se busca transformar la otredad en comportamientos aceptable. Esto puede ser observado actualmente en el caso de las compañeroas no binarias, así como con los pueblos indígenas.

La justicia se va construyendo a lo largo de un largo camino. Para los familiares de desaparecidos, es importante caminar con la palabra. No permitir que te callen o que el poder robe tu palabra. En una experiencia en Oaxaca, cuando miembros de comunidades indígenas escuchaban a familiares de desaparecidos, las personas de estas comunidades reaccionaban y se sensibilizaban. Se rompía el cerco mediático y llevaba a procesos transformativos. Es necesario construir espejos donde podamos interpretar nuestra situación, pero también a la situación de las y los otros.

¿Cómo se puede lograr la no repetición? En muchos casos no solo depende de las madres de desaparecidos, sino que hay muchas más partes implicadas. Los perpetradores y los victimarios tienen que reconocerse y estar dispuestos a transformar la realidad.

Algunas compañeras platicaron sobre la experiencia de la toma de las instalaciones de Bonafont en Puebla. Esta iniciativa comenzó con la participación de 13 comunidades, y ahora 17, decidieron hacer un plantón en la fábrica de Bonafont. El 22 de marzo de 2021 decidieron armar el plantón, sin dejar pasar a nadie. Durante el primer fin de semana de agosto de 2021, se hizo un juicio popular en el que las comunidades se reunieron para juzgar a la Bonafont. Se hizo espacio para los representantes del gobierno, más estos no asistieron. Entonces se realizó un juicio en que participaron los voceros de las comunidades y concluyeron que se debería hacer la ‘Casa de los Pueblos’ en las instalaciones de la Bonafont, misma que tenía dos pozos que acaparaba el agua de las comunidades. Este ejercicio deriva de un proceso asambleario. Se instalaron las comunidades durante 4 meses fuera de la Bonafont, pero desde antes las distintas comunidades habían llevado un proceso de diálogo. Durante los procesos organizativos previos algunas comunidades empezaron a visitar a otras comunidades preguntando “¿Qué hace falta para promover la vida? Las comunidades respondían cosas diferentes, pero coincidieron en mejorar las condiciones de salud, aprendizaje y oportunidades para la juventud, y de ahí que se decidió generar la ‘Casa de los Pueblos’. 

No sólo es la Bonafont sino que son una multitud de empresas que están instaladas en esas zonas. También, es de resaltar, que el socavón de Puebla al que atañen causas relacionadas a la agricultura, está a menos de un kilómetro de las instalaciones de Bonafont. Las comunidades concluyeron que la toma de las instalaciones era el castigo mínimo para la Bonafont. 

En los procesos de búsqueda de justicia, la verdad es uno de los primeros pasos. Son importantes la verdad, justicia y reparación. Por ejemplo, en el caso de la Bonafont, hubo funcionarios que firmaron y empresarios que decidieron hacer eso. Es por ello que la verdad es importante, para reconocer que fue lo que sucedió, porque sucedió, y como se puede prevenir que ello vuelva a suceder. Justicia, refiere a adjudicar las responsabilidades a quien lo realizó. La reparación, tiene que ver con resolver y también transformar el sufrimiento y la rabia en algo constructivo, para enmendar lo que sea enmendable y aprender para el futuro.

Pensando porqué se mete un tren turístico a las zonas mayas. Puede ser un reflejo de como una persona de la Ciudad de México interpreta al resto del país. Piensa al país como turista, y por tanto se imaginan en resto del territorio con las categorías que ven en su propia ciudad. Si un tren en su ciudad es de gran utilidad y ahorra tiempo, suponen que cumplirá la misma función en otras regiones. Sin embargo, el tren Maya, se acerca muy poco a las verdaderas demandas que tienen los pueblos Mayas de la península de Yucatán.

En esta pandemia hemos visto como se ha tratado de romper todo el tejido social y la cooperación. Incluso algunas de las compañeras más autónomas y más independientes, han caído oprimidas. Por lo tanto tenemos que romper con un montón de creencias ingenuas. Debemos despertar, debemos volver al cuerpo, fortalecer y valorarlo, volver a conectar con la vida y el universo, y desconectarnos del sistema.

No podemos confiar en el narcogobierno. Dejemos de soñar y pedirle justicia a quien no nos van a dar nada. Se necesita coraje, organización y fuerza de voluntad. Nadie va a venir a salvarnos, debemos movilizarnos. Este es el momento de actuar.

¿Qué hacer con aquellas personas que piensan que el poder y el dinero es todo? ¿Aquellas personas que niegan estas realidades? ¿Qué hacer con todas esas personas que se la creen redondita? Una forma de llegar a los otros, puede ser a través del hacer lo que toca. No hay de otra. Sacar a los monstruos de nuestros pequeños territorios. Comenzar a liberar nuestros espacios. En esta praxis hay una pedagogía. No nacimos sabiendo resistir y sabiendo hacer las cosas, necesitamos caminar con reflexión y acción. La gente puede verte compartiendo esa vida, esa alegría, esa rabia. Entre más vamos caminando, más vamos contagiando. Es increíble ver como compañeras que entran a la lucha por afectaciones personales, en pocos meses, aprenden mucho y transforman sus vidas para luchar no solo por ellas sino por otras que están en circunstancias similares.

Un antropólogo decía que antes del 94, en San Cristobal de las Casas, era observable como los indígenas caminaban por la calle y los mestizos caminaban por en las banquetas. Sin embargo, luego del levantamiento Zapatista esto se transformó. Es necesario transformar las asociaciones simbólicas y las prácticas. Actualmente los que viven en ciudades están trepados en un aparato de comunicación que dispone de etiquetas y clasificaciones, que nos pone metas inalcanzables. Nos encadena a un mundo imposible y racista, que forma parte del andamiaje del vivir diario y donde se conforma nuestra subjetividad.

Las compas otomíes que tomaron el INPI, a quienes se les arrebató la posibilidad de tener una vida digna, están caminando cierto camino hacia la justicia. Por otro lado, los compas de Puebla en la Bonafont, caminan hacia otra justicia, pues ya no están buscando justicia del Estado. Del Estado no esperamos nada, del estado solo esperamos lo peor. Lo que toca es construir autonomía. 

Vamos caminando y vamos encontrando a compañeroas en el camino. Imaginemos y soñemos otro mundo mejor. Luchemos y transformaremos los problemas, seguramente nos encontraremos otros problemas, pero éstos serán, otros problemas mejores.

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