Dignidad en resistencia.

Conversatorio Caminos de la autonomía bajo la tormenta.

Relatoría 7 de julio de 2021

Empezamos esta conversación retomando la situación actual de ataques permanentes a comunidades indígenas y a quienes defienden sus territorios, como los ataques del día de ayer hacia los compañeros de cuatro venados, antier el asesinato de un compañero de las Abejas de Acteal y unas semanas atrás lo que sucedió con los compas Yaquis. Y así, los ataques constantes que nos hacen regresar a la pregunta que planteaban los zapatistas ¿y tú qué?, también nosotros nos preguntamos ¿y nosotros qué? ¿qué hacemos contra la guerra?, ¿qué vamos ha hacer para defendernos?, ¿nosotros qué barca estamos construyendo para sobrevivir a la guerra?

Los colectivos que se organizan en Austria para recibir la Travesía Zapatista están mirando que de su lado las culturas y grupos que allá habitan no pueden vivir en condiciones de subsistencia, pues hay una dependencia fuerte al dinero. Ya no es posible crear un sostén que venga de la tierra, y entonces ellos se preguntan ¿cómo pueden construir este sostén?, su apuesta es a través de los lazos de colectividad, similares a la familia, y estas opciones son las que ahora quedan para los sin tierra.

Organización y tejido

Retomando la discusión sobre la organización y el tejido. Por una parte, debemos de estar juntos, unidos, cada quien, en su grupo, barrio, etc., desde un grupo, en el que nos tejemos con apertura, flexibilidad y cariño que da un tejido, sin embargo al actuar este tejido debe de estar organizado. En el tejido no debe de haber rango de jerarquía, mando ni estructura de poder, sin embargo en la acción, en la organización, sí es necesaria la jerarquía. El tejido puede servir para sentar las bases para la organización y la acción. Retomando el ejemplo de los zapatistas, vemos como sus bases de apoyo, comunidades, municipios autónomos y juntas de gobierno, funcionan como tejido, que funciona a través de la Asamblea. Mientras el EZLN es una organización jerárquica, con comandantes y tropa.

¿Es posible la neutralidad frente a la guerra?

Para la cultura de paz y la transformación de conflictos, no puede haber completa neutralidad, eso no existe, en todo caso pensamos más bien en no tomar partido, o tomar partido para todos. Entonces, ¿es posible conectar con quienes no compartimos valores?  En Guerrero por ejemplo se han hecho ejercicios de tener vínculo con gente de los carteles del crimen, y se dieron cuenta de que este vínculo lo podían hacer a través de las nuevas generaciones y jóvenes de las comunidades que el crimen organizado está armando, encontraron que el camino era desarmarlos. Pero a veces los caminos se cierran y se cierra la posibilidad de relaciones.

Retomando la idea de banalidad del mal de Hannah Arendt, a veces cuando nos aferramos a nuestra propia palabra podemos dejar de mirar al otro, sin embargo, cuando no se toma partido, también se puede caer en el lado del opresor. Pensémoslo en el caso de las comunidades que están amenazadas por la minería. Allí no podemos tomar una postura de no tomar partido, no es posible tomar partido por las comunidades y a la vez por las mineras, eso no es posible, entonces tendríamos que pensar ¿cómo hacemos la defensa cuando la violencia es evidente?. Cuando están amenazando a tu familia ¿te defiendes, negocias, o tratas de escapar? En las condiciones de violencia es necesario actuar en defensa, aún cuando no se quiere actuar la violencia. Hay que plantearse como tema central ¿hasta dónde toleramos? ¿Hay momentos en que tendremos que cambiar nuestra posición y dejar la postura de no violencia?, pensando en que queremos y estamos obligados para defendernos.

En los feminismos hay una reflexión a esto de la guerra.  Para las compañeras que han vivido y experimentado estas reflexiones llegan a la conclusión de que esto es defender la dignidad. Partimos desde la no violencia, y nos movemos a la autodefensa a través de la formación y el aprendizaje. Lo principal es que tu vida vale, y merece ser defendida.

Desde la perspectiva de la justicia restaurativa, se preguntan cómo evitar las medidas punitivas y evitar el sistema carcelario. ¿Qué pasaría si se transita a medidas de tratamiento y sanación?. A veces confundimos los conceptos de justicia con los de sanación. La justicia es un concepto occidental.

El Sup Galeano dice en uno de sus comunicados: “hay una guerra entre el sistema y la naturaleza, o se está con el sistema, o se está con la naturaleza y la vida”. ¿Cómo podemos hablar de paz en un contexto de constantes ataques? ¿cuando nuestros niños son asediados por el narco?, ¿cómo hablar de paz cuando las mujeres viven con el temor de no regresar a casa? ¿Podemos caminar entonces por la paz? Y pensando en los zapatistas, encontramos posibles respuestas, y nuestra respuesta es la dignidad. ¿para nosotroas qué es esto de la dignidad?

La vida no se cuestiona, todo lo vivo al ser parte de la naturaleza es digno, lo cual nos lleva a preguntarnos ¿qué tan apreciada es la vida? La defensa de la vida cada vez se complejiza más, por ejemplo, cuando pensamos desde el especismo. Como humanes hemos llegado al punto de proteger sólo lo que es benéfico para nosotroas, y nos olvidamos de la multiplicidad y diversidad de la vida.

Algunas veces podemos responder a la violencia con formas creativas desde la no violencia, pero cuando esta creatividad se acaba, puede existir la necesidad de poner el cuerpo. Y entonces habría que pensar de manera diferente la respuesta a la violencia, incluso desde la destrucción y el caos, como acciones directas. A veces simplemente nos guiamos por la intuición, y el instintos de con quiénes nos sentimos afines. Algunas veces también es necesario que los grupos oprimidos y violentados reaccionen con violencia para defender sus vidas o las de las otroas, y esto hace entendible el desacato, el bloque negro y la desobedencia.

Sobre esto de la organización y el mirar hacia loas de abajo, también podemos mirar hacia el Sur. En el caso de Chile, se vivió en años recientes múltiples protestas y una gran violencia que en parte derivaron en la buena noticia de que hoy Eliza Loncón sea la presidenta de la Comisión Constitucional de Chile, una mujer mapuche que por méritos propios y el reconocimiento del pueblo presidirá el proceso Constitucional de este país que vivió meses de violencia, destrucción, y décadas de despojo que llevaron a la rabia y revuelta del pueblo cansado. Su mensaje de nombramiento fue dirigido a las mujeres, al pueblo mapuche a las infancias y las generaciones futuras, un mundo distinto emerge.

Un ejemplo más sobre la neutralidad en medio de la guerra, las recientes noticias de lo que sucedió con los pueblos originarios en Canadá en las escuelas donde el gobierno envió a los niños y niñas de los pueblos originarios, en un ejercicio de control y exterminio de estos pueblos, y la respuesta que ha habido en los últimos días de quemar la iglesias tras el descubrimiento de decenas de cuerpos de estas infancias que fueron violentadas. Desde hace un par de años, el gobierno de Canadá ha planteado la reconciliación con los pueblos originarios, cómo si esto fuese posible. Es así que en estos días tras el descubrimiento de los cuerpos de las víctimas surgió la rabia. Cuando no hay justicia por tanto tiempo, la capacidad de sanación es olvidada. Desde la visión de alguien que creció en Canadá, deben los “canadienses” asumir su responsabilidad.

Pensando en la violencia estructural, a veces cuando trabajamos, generamos un montón de expectativas basadas en ideas de consumo y comodidad que nos han creado. Y así vamos  reproduciendo la violencia para cubrir estas expectativas. Por lo tanto, es necesario resistir a todas estas expectativas que nos han hecho creer, como una forma de detener la violencia asociada al modo de vida capitalista.

Valdría la pena recuperar la obra del filosófo, y activista jesuita, Martín Baró y el enfoque psicosocial, con el cual se busca entender que las diferentes violencia son parte de una estructura que las articula, desde la violencia machista, la institucional, la familiar, las desapariciones y otras más, y cómo las personas que han vivido esta violencia van saliendo de ella a partir de reconocer que esta violencia es estructural más que proveniente de individuos aislados, y que las víctimas desarrollan una serie de habilidades de  afrontamiento  que les permite salir del lugar de víctimas, y reconocer el valor de sus vidas, su dignidad como personas, y las múltiples capacidades que tienen para afrontar las violencias, sobreviviendo a ellas y a sus violentadores con habilidades y capacidades que articulan en un impulso por la vida desde la dignidad.

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