GUERRA CONTRA LA VIDA



Relatoría 2 de marzo 2022

Una constante de nuestra sesión fue dialogar en torno de la violencia. Nos impresiona la cercanía en cifras entre los muertos en Ucrania y en México, así como la diferencia de atención que reciben ambas situaciones en los medios.

Sabemos que nadie gana en una guerra, pero también reconocemos las narrativas miopes que predominan en las noticias y posicionamientos públicos. Las potencias de occidente defienden sus intereses en nombre de los derechos, al tiempo que vemos el terrible racismo y machismo por todos lados. No podemos dejar de mencionar la hipocresía de países que bombardean por todos lados pero de pronto no quieren la guerra.

Todo mundo opina. Recordamos un meme que decía: “ya me cansé de ser epidemiólogo, ahora seré experto en guerra”. La cultura dominante se cree más allá del bien y del mal, más allá de la civilización, capaz de juzgar y controlar todo lo que pasa en el mundo. Pero también platicamos de como parte del problema era esta división tan tajante entre lo bueno y lo malo, cuando en realidad todo es gris. La narrativa de los buenos contra los malos termina por hacerle el favor siempre a algunos grupos.

¿Es la locura de Putin? ¡No! ¡Es la locura del sistema!

Creemos que esta guerra es un buen ejemplo del fracaso del horizonte del Estado-nación. Pero también nos preguntamos qué tanto tiene que ver la guerra con dicho horizonte, es decir, la guerra no tanto como su fracaso sino como su consecuencia inevitable.

También es válido no saber qué hacer. No tenemos porqué tener todas las respuestas, menos en estos tiempos. Asumir que no sabemos también es tomarnos enserio lo que vivimos y también es político.

Pensemos en lo más cotidiano. El sistema educativo nos “educa” para la competencia. De ahí hay una línea muy delgada para la guerra.

Hay que especificar y entender bien la guerra en la que nos encontramos, la cual no se reduce a Ucrania. Desde hace tiempo repetimos que estamos en medio de una guerra contra la vida. Un caso cercano que discutimos fue el de Bonafont y La Casa de los Pueblos. ¿Cómo le hacemos para resistir? Hablamos de la importancia de apoyarnos emocionalmente y de acompañarnos.

Si empezamos a identificar la guerra y cuidar la vida en lo concreto, las distintas resistencias pueden cobrar forma en nuestras cotidianidades.

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