LA GUELAGUETZA Y LA OTREDAD



Comenzamos hablando del horror de la crisis climática y, efectivamente, hay un cambio. Dicen nuestros abuelos que ya no llueve como antes y que entonces debemos hacer espacios de aprendizaje con ellos y los niños, justo para que a partir de estos saberes ancestrales podamos vivir de otro modo este horror.

Compartimos distintas experiencias sobre el sentido de la Guelaguetza, sobre ese sentir profundo acerca de esta fiesta, y coincidimos en que la Guelaguetza actual solo es de un ámbito “comercial-turístico”. Antes, esta celebración tenía como sentido compartir, danzar, hacer rituales y de esta forma celebrar a la Diosa Centéotl (diosa de la agricultura y el  maíz), mientras que el término Guelaguetza tiene sus orígenes con nuestros ancestros zapotecas, quienes definieron la palabra Guelaguetza de la siguiente manera: Guela que significa «milpa con espiga» y Guetza que significa la tortilla. En sí, nuestros ancestros zapotecas la definieron como aquello que nos une al maíz.

Actualmente  se le conoce como “Gozona” en la Sierra Norte. El gozón representa solidaridad, pero no una solidaridad abstracta sino una desde sentimiento de amor y cariño.

Don Melitón nos compartió una anécdota de su infancia y nos decía que cuando tenía ocho años, mientras que su padre limpiaba la milpa junto con unos amigos, su madre les preparaba una olla grande de comida para que al final del día, después de haber terminado la cosecha, pudieran compartir los alimentos. También nos platicó que en su comunidad tienen como costumbre dar un pedazo de tortilla a lxs otrxs, y tiene como significado dar el corazón.

Finalmente el maíz es el eje central del amor, el cariño y el respeto. Esta celebración en las comunidades tiene un sentido más profundo y no se espera algo a cambio un pago, sino que se solidariza.

Fue un ejemplo para visibilizar la diferencia que había antes ante lo que implementó el Estado para el habilitar el capitalismo, pero aun así disfrutan del sentimiento comunitario y engañan a los turistas con costosas campañas.

Se ha perdido el sentido y respeto de los pueblos originarios. Concluimos en que el sentido de la Guelaguetza es dar sin esperar nada a cambio.

Nos cuestionamos: ¿cómo hacemos ese vínculo con la otredad? ¿Cómo vamos construyendo nuestras certezas y cómo las ponemos a duda con el otrx?

A veces creemos que el otrx tiene una “imagen” o una idea de nosotros mismos, como si nos conocieran mucho, y es impresionante luego darnos cuenta que ser de “derecha” o de “izquierda” no nos define con los otrxs ni define el concepto que tiene el uno del otro. Lo que nos define es cómo nos vinculamos sintiéndonos bien, expresando cariño, solidaridad y respeto. Y es justamente ese primer vínculo, la familia, y desde la pedagogía del cariño, la manera en que enseñamos a nuestrx niñxs a querer y compartir.

También hay veces en que nos cuesta “encajar” o de alguna manera tener relación con algún grupo. Por ejemplo, cuando tenemos alguna actividad juntxs en donde no hay disposición hacia la comunidad o colectivo.

Debemos de aprender más sobre el amor, mirar arriba pero también abajo y escucharnos, más que hablar, para solucionar nuestras diferencias. Siempre partiendo desde el cariño y abiertos a que aprendan de nosotrxs y no dejar que se nos salga ese fascista que siempre llevamos dentro.

Y tiene que ver también con la comunicación no violenta, es decir, con cómo expresar o actuar sin dañar al otrx. Debemos mirarnos hacia adentro, imaginar y confiar en nuestra sabiduría para poder abrir esas posibilidades de diálogo y vínculo con la otredad, siempre teniendo en cuenta la ternura radical.

También nos cuestionamos: ¿Cómo podemos sentir cariño hacia un otrx que puede incluso ser egoísta?

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