¿Cuáles son las narrativas que estamos construyendo?

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA – 24 de febrero de 2020

Iniciamos la conversa con algunas provocaciones, la primera, un fragmento de un texto que nuestra amiga Carosol nos comparte y que nos recuerda que la búsqueda de las palabras es también la búsqueda del ser. La segunda fue en torno a cómo “el país se expresa en la voz de quienes lo dominan y no en la voz de quienes lo están habitando de manera concreta”, la tercera, una provocación de Agamben que conectamos con los acontecimientos del sábado.

El sábado pasado, hubo una organización entre varios colectivos y redes de apoyo junto con el tianguis feminista autogestivo y disidente de Oaxaca para llevar a cabo acciones en nombre del compañero asesinado Samir Flores. Los vecinos de la zona centro recibieron mensajes por parte del gobierno de que una organización de tianguistas pensaba instalarse de manera permanente, por lo que salieron a defender. Esta estrategia tiene un antecedente de agresión y represión, pero ahora enviaron a la clase media o alta para provocar. Después de meses de pandemia se rompió el silencio, ya tenía rato que no se hacía una manifestación y no tenemos que pedir permiso, el espacio es público no es propiedad de nadie.

Agamben dice no hay estado nación, no hay estado de derecho, ni posibilidad de gobernar de otra manera, no tiene sentido seguir apelando a las normas, ese régimen ya terminó. Lo que nos crea una provocación inmediata, ¿el sábado íbamos a vernos nosotros unos a otros, a entendernos, a tratar de hablarnos y reconocernos?  ¿o íbamos como en las movilizaciones del pasado a pedirle algo al gobierno? Parece que eso de ir a pedirle algo a los gobiernos ya no tiene sentido, ya saben cómo no oírnos. Es distinto el ejercicio autoritario del estado de excepción cuando hay un personaje en el gobierno que tiene carisma y cuando no tiene carisma. Trump, Bolsonaro, López Obrador son personajes que logran atraer un gran número de gentes y que están gobernando al margen de la ley de manera totalmente arbitraria e imponiéndose por voluntad o con la violencia. Es peligroso que no haya ninguna norma, que no haya estado de derecho, que no haya más que estado de excepción para el despojo general. La muerte de las democracias burguesas de que habla Agamben ya es un problema porque no está claro qué tenemos en lugar de eso, ¿qué estamos construyendo en lugar de eso que ya se acabó?

Una pista podría ser por una parte la cuestión de pensar al estado en esta entidad abstracta, y luego pensar más bien de manera concreta en cómo se expresa o a través de quienes, ver una expresión del estado a través de los policías o los inspectores que golpean, por ejemplo, pero al mismo tiempo la carga de una cuestión simbólica, como los honores a la bandera y todos estos rituales, esa sería otra dimensión de lo simbólico en donde se expresa… En el caso concreto, están los megaproyectos y la minería, en lo abstracto el estado que pinta muy bonito las cosas hacia las comunidades, de querer buscar un falso desarrollo, apoyar a los campesinos, el turismo, pero en lo concreto lo que busca es el despojo de la tierra y llevarse todo lo que hay en ella. Cuando inicia la resistencia de las comunidades es cuando el estado usa estos métodos más directos para crear ese estado de excepción, y justifica diciendo que es un conflicto intercomunitario y criminalizando la protesta.

Si el estado de excepción es una muestra de que ya es inexistente e insostenible, ese estado de excepción es el último recurso que tiene el mismo estado nación para tratar de sostener esa imagen, ¿cómo podemos estar bajo ese estado de excepción cuando claramente no existe estado de derecho? ¿Hacia dónde nos está llevando esta transformación de la 4t que parece que ya van a hacer tareas judiciales?

En una parte se usa la ley para pretender que todavía estamos en un estado de derecho, pero esa ley que se usa es una ley para destruir la ley, para destruir la legalidad, para destruir el orden legal. Tienes que seguir una serie de normas que yo te impongo arbitrariamente al margen de la constitución de la ley, pero lo digo como si fuera una ley, parece que estoy usando una ley, que todavía vivo en un estado de derecho, pero es lo contrario. Las leyes eran supuestamente un orden constituido por la voluntad general para protección de las gentes, en este momento eso se hace a un lado, se dice ya no sirve, ahora yo decido en qué consiste proteger a la gente, y nos confinan de manera arbitraria, unilateral, con una ley que destruye la legalidad, ¿cómo le hacemos frente a esa situación? Anteriormente podíamos decir esa ley no me gusta, voy a movilizarme para que cambiemos esa ley y así cambiamos muchas leyes, en este momento eso ya no tiene sentido, ha cambiado todas las reglas del juego.

El derecho viene de unas fuentes muy patriarcales donde la cosa era controlar el dinero, tener a alguien que represente a las demás y desde ahí se basa un poco esta estructura del estado, es muy risorio pensar que poniendo a una persona adelante esa persona va a saber las necesidades y las soluciones de territorios muy distintos, hay otros tipos de organizaciones, la gente que se organiza hombro con hombro a partir del cariño, del arraigo, va más allá del estado y de los derechos y leyes… Hace algunos años no se podía cuestionar el tema de la mexicanidad, el peje sigue esa narrativa de querer rescatar lo que sea esta cosa que llamamos mexicanidad o lo mexicano y Yásnaya habla de lo violento que es esto…

Desde hace años que el estado nación se viene cayendo a cachos, es un proceso que tiene que ver con todo este neoliberalismo en que se está construyendo una estructura de gobierno de salvación, que van más allá de los estados nación y de la ficción y narrativa. Seguimos transitando en un momento en el que ese estado nación se está cayendo, pero la ficción continúa y muchos estamos todavía creyendo en ella, seguimos recurriendo al estado para que nos resuelva problemas, pero solo nos están haciendo creer que el estado de derecho funciona y nos va a amparar. Lo único que está construyendo ese estado nación, esa ficción, es recurrir al control más perverso de la violencia, porque al final, es el monopolio de la violencia a partir de un discurso de derechos. Estamos en un momento de quiebre ms fuerte del estado, pero, ¿cómo vamos a construir las autonomías? ¿Qué otras historias estamos construyendo? ¿Qué alternativas a esa imposición hegemónica?

La narrativa patriótica implicó que millones estuvieran dispuestos a dar la vida y lo que ahora es importante ver es que esa narrativa está siendo cuidadosamente reconstruida, la de la patria abstracta, la bandera ya no la cree mucha gente, pero están reconstruyendo una narrativa que está emocionando a millones de personas. El estado nación se crea y se le da como principal instrumento el monopolio de la violencia legítima, pero lo que vemos hoy es que no tiene ni el monopolio de la violencia ni legitimidad, se han multiplicado las formas de violencia, estamos en un momento en el que ya no hay forma de trazar una línea diciendo esta es la violencia criminal y esta es la violencia institucional, no podemos en estricto rigor distinguir la violencia de la guardia nacional a la violencia de cartel y de grupo de choque, porque están cumpliendo en la práctica las mismas funciones en los mismos lugares y esto significa que se va a usar una violencia claramente ilegítima para imponer un gobierno de salvación.

¿Qué narrativa tenemos en lugar de la alternativa de la salvación? ¿Cuál es la narrativa que estamos poniendo sobre la mesa? Los zapatistas que fueron geniales en la construcción de otra narración, nos han dejado en silencio, no están dando esa nueva narrativa, están haciendo las cosas, pero invitándonos a inventar, organizarnos y construir. ¿Cuál es el gobierno que sale de nuestras iniciativas? No en el sentido de un aparato que gobierna, sino en el sentido de la capacidad de gobernar comportamientos, ideas…

¿Qué es eso de vivir tranquilos que dijeron los compas de 4 venados? Nosotros le ponemos nombres como el buen vivir o vida digna, ¿cómo construir una nueva narrativa a partir de las palabras más aterrizadas? Hay quien dice que si le pongo cualquier adjetivo a la palabra vivir crea un modelo que voy a imponer, la narrativa que necesitamos es “las narrativas de vivir” simplemente sin ningún apellido o agregado, se trata de vivir, no queremos una narrativa que reduce todo a un modelo.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *