Reconocer las manifestaciones del patriarcado implica reconocer nuestras relaciones, incluyendo nuestra relación con la naturaleza.

“Caminos de la Autonomía bajo la Tormenta” Relatoría del 24 de marzo de 2021.
Imagen principal: Esepe1

Las mujeres estamos luchando, articulándonos, sanándonos, acompañándonos y los compañeros ¿qué estamos haciendo frente a esta realidad de inequidad?, ¿cómo el patriarcado afecta la vida de los hombres? El vehículo de esta quimera que llamamos patriarcado es el orden social basado en género, con actividades diferenciadas y expectativas según el sexo con el que se nace.

El padre útero como iniciador de vida suena realmente a una quimera. Otra dimensión de la quimera es la castración, el sistema patriarcal lo que hace es castrar a todo varón y esto implicaría que ha sido formado en la convicción de no tener capacidad de existencia autónoma como un ser completo, porque ha sido privado de lo que lo define como varón. Dejar atrás el patriarcado para un varón es luchar contra una convicción con la que desde bebé se le está castrando, y esto hace que podamos ver más frecuentemente entre varones que entre mujeres la convicción de la necesidad de alguien que nos gobierne.

No solamente se les castra a los varones por tener un falo, sino también en lo simbólico a las mujeres, en la parte de la inteligencia, es una castración apoyada por la religión cristiana oficial. Dios en Mexica es Ometéotl: Dios padre, Dios madre. Hay una negación de lo femenino en la imposición del cristianismo oficial, y ahora luchamos para decir que también pensamos, que también somos parte de ese útero, de ese Ometéotl.

Desde el campo de los varones el problema es cómo vamos entendiendo esta castración, sanando la pena, el dolor que la causa sin dejar de reconocer los privilegios. La fraternidad en los hombres no es el equivalente a la sororidad entre mujeres, la fraternidad es una manera elegante de ponerle reglas éticas a la competencia desencarnada que hay entre hombres, el origen de ese pacto patriarcal tiene que ver con la conveniencia egoísta de protegerme a mí está enraizado en la forma en que somos educados, es una construcción social y por eso creemos opinar sobre todo el mundo y justificamos de manera patriarcal las políticas para territorios completos.

Es muy difícil desprogramarse para tener una visión diferente a la competitiva frente a otros, la búsqueda está en encontrar ese balance de reconocer los privilegios y al mismo tiempo buscar una manera de ir sanando las castraciones y las afectaciones. Los hombres hemos tenido despojos, como el cocinar o los otros tipos de inteligencia como la intuición, nos han quitado esa capacidad de demostrar qué sentimos. ¿Nos suicidamos como machos, como hombres?, ningún hombre sabe cómo ser un hombre renovado o no macho, fuera del patriarcado, pero siempre la tentación está en acabar con el macho de la manera más macha posible, en el momento que concibes que voy a matar el macho dentro de mí, entonces estás dentro del mismo sistema patriarcal. Queremos ya no ser machos, pero no sabemos qué otra forma ser. No podemos ver una fórmula para un cambio sistémico para desmantelar el patriarcado, pero sí podemos ver contribuciones muy concretas en los ámbitos concretos de acción.

¿Cómo pasar a esta otra forma de relación y de existencia?, ¿cómo no negar o invalidar la energía masculina y la femenina y poder aceptar ambas?, crear desde lo femenino y mantener ciertos procesos con esa fuerza masculina sin que sean oposición, sino más bien que se genere un complemento, que más allá de nuestro género todos los seres traemos hacia adentro. ¿Cómo poder recuperar esa existencia plena, donde no marcábamos una diferencia entre relacionarnos con hombres, con mujeres, con la naturaleza? ¿Hasta dónde el macho como tal desde la biología y de la testosterona puede dejar de competir? Y pasar a otro nivel de vínculo, de relación de vivencia de existencia.

Algunxs pensamos que la biología sí influye en nuestra forma de ser o expresarnos, que si no reconocemos ese vínculo esta es una forma de separarnos de la naturaleza, que tal vez sería más fácil de entendernos o problematizar estos conceptos de la biología y de cómo entendemos lo que es el sexo si volteáramos a ver lo que está pasando a la naturaleza con otras especies, porque somos el reflejo de lo que está allá afuera. Pero, hay que estar atentos en este tipo de comparaciones de lo que hace el conocimiento científico moderno que coloniza la realidad, de leer el comportamiento de los animales como si fueran humanos. Por otro lado, también está la reflexión de que no es un asunto de biología, de hormonas o de selección natural, que es un asunto que hemos normalizado y que fue creado por la misma sociedad humana.

Cuando creemos que el género es un constructo social, lo femenino y lo masculino también se difuminan un poco, nada de lo que es masculino o femenino lo podemos ligar en toda circunstancia a un cuerpo con pene o vulva, el género es una construcción y a veces esencializamos mucho. Ilich dice que el género como una condición social tiene muy poca relación con penes y vaginas, que no es una cuestión de penes y vaginas, es otra cosa totalmente distinta, y que ahí se puede plantear en términos de la complementariedad asimétrica ante estos géneros…

Una hipótesis que nació en este conversatorio es que el lenguaje es una invención femenina, y que ha sido un esfuerzo muy decidido de los hombres castrados castrar al lenguaje de su componente femenino, y convertirlos en un instrumento masculino. Tenemos que luchar seriamente para quitar el carácter masculino del lenguaje y ver cómo fue una evolución castrando poco a poco al lenguaje de su manera femenina de existir.

Se ha dicho aquí que el cuerpo es el primer territorio y que la defensa territorial contra el patriarcado parte del propio cuerpo, pero sería reducirnos a la comisión individual conformarnos con esa instancia, reconocerse un cuerpo sería reconocerse como algo estrictamente individual, somos nudos de redes de relaciones y eso no puede estar confinado en un cuerpo, los cuerpos son cuerpos individuales, aunque estén conectados a la atmósfera. Nuestro cuerpo lo entendemos desde esta mirada occidental bajo una mirada individualizada, pero nuestro cuerpo está formado por muchos seres al interior, construido por todo lo que nos rodea.

La expresión fundamental del patriarcado es la estructuración jerárquica, ese es un invento patriarcal y lo que hace es crear una forma de organización de la vida cotidiana, de la vida social en donde existe la jerarquía, el problema de la lucha anti patriarcal implica disolver toda jerarquía. Esa jerarquía nos ha cambiado la forma de ver el mundo y ha generado que sólo uno puede mandar, también nos ha generado unos lentes para ver la realidad de absoluta escasez. Cuando uno va empezando a reconocer cómo se manifiesta el patriarcado en uno y en su interacción con la realidad, también empieza a ver que no es solo una cosa de relación con hombres y mujeres o con hombres y hombres, sino también con seres humanos con la naturaleza, con lo que vemos y lo que no vemos, porque esa jerarquía también ha justificado el poner al ser humano en el centro de la creación.

Las mujeres, por padecer por miles de años estructuras jerárquicas opresivas e insoportables, descubrieron hace mucho tiempo como resistir eso haciendo la estructura jerárquica más o menos irrelevante, distante y la externalización de la jerarquía, que ya no se piensa la jerarquía como algo que está ahí, como algo que creo, que reconozco, sino algo enteramente externo impuesto que desafío.

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