Nos han quitado todo, incluso el miedo

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA – 28 de julio de 2021

En el contexto de la consulta del 1 de agosto, en este conversatorio hablamos sobre la violencia que aqueja nuestros territorios y las situaciones que nos han hecho sentir vulnerables y víctimas. 

Doña Mari, una mujer de Michoacán quien  tiene desaparecidos a  4 de sus hijos, tras mucho tiempo en silencio, por fin se animó a hablar en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado por el poeta Javier Sicilia. Para ella la justicia, no tenía que ver con castigar o meter en la cárcel por toda la vida a los culpables , sino que justicia para ella es que eso no le vuelva a pasar a nadie. En el contexto de los últimos 40 años, habría que preguntarnos ¿De qué manera nosotroas nos sentimos víctimas? ¿Qué hemos perdido nosotroas en este periodo? 

Un compa compartió que en Sinaloa, su lugar de origen, se ha vuelto invivible estar ahí. Se vio expulsado de ahí, para vivir al Estado de México, donde se encontró lo mismo: narcotráfico, delincuencia organizada, abuso policial, y otros. Pareciera que nuestra situación de origen nos afecta, entre más abajo estemos, más violencia y vulnerabilidad encontramos. Si bien, la violencia del narcoestado estaba regionalizada, ahora también se ha expandido a las regiones indígenas. En Huautla, Tuxtepec y la costa de Oaxaca también la violencia se está generalizando. 

Una compañera relató como Zacatecas pasó de ser un lugar muy seguro, a ser un lugar muy peligroso. Ahora las balaceras son comunes, y se vive con mucho miedo. Ella perdió a un primo en una balacera, y todo mundo conoce a alguien con familiares desaparecidos. La compañera comenta que lo que más le ha afectado, es que le hayan robado la paz. La violencia ha compenetrado de manera profunda y en tantos niveles en nuestras sociedades. 

Las desapariciones también han afectado a varios compañeroas. Quien se ha opuesto a los poderes se ha puesto en riesgo. En los 1980s, un compa que luchaba por la recuperación de tierras fue desaparecido por la policía, hoy esas tierras que fueron arrebatadas  a los caciques regionales a fuerza de lucha y organización comunitaria, hoy son perforadas con la técnica de fracking, generando daños ambientales y a la salud. Actualmente, los activistas medioambientales son nuevos objetivos de agresiones, acoso y gran vulnerabilidad, baste decir que durante la actual administración han sido asesinados 91 personas defensoras asesinadas. 

Frente a este panorama de guerra, muchas mujeres violentadas tratan de darle la vuelta, siguen adelante, por un impulso de vida. Muchas compas se vuelven feministas, no siempre por aculturación, sino porque todas hemos vivido mucha violencia y tenemos heridas. No conocemos una sola mujer, que no haya probado la violencia. Sin embargo también se es feminista por decisión, ya que hay muchas mujeres que han sido violentadas mas no se declaran feministas. Pero no nos quedamos a ‘lamer nuestras heridas’ sino que seguimos adelante y las transformamos. 

Los compas de 4 venados también, en medio de una imperante violencia que atenta contra sus vidas, no se detienen, siguen hacia adelante. La violencia es la partera de la historia. La niñez también es otra víctima. Se contó la historia de un niño de temprana edad que concluía, viviendo en medio de esta guerra, decía: ‘el miedo también es bueno’.

Nuestra capacidad de empatía, nos permite construir algo más allá de esta violencia estructural, porque ‘nos han quitado todo, incluso el miedo’. El dolor nos puede ayudar a movernos si nos preguntamos, ¿qué podemos hacer con este dolor?, ¿Cómo reconocemos y nos conectamos con los dolores de otroas? 

La cárcel y los castigos del estado parecieran no acarrear justicia. Incluso los mecanismos organizativos fuera del sistema pueden ser de mayor efectividad para transformar las violencias. Los grupos de hombres, donde hablan de sus problemas también pueden ser muy transformativos. 

Un compañero compartió su dolor. Nuevos sueños y proyectos se pueden replantear, pero la pérdida de los amigos de lucha es más complicado. Platicó su historia de cómo conoció en 1996 a un brillante abogado Mixe, que estaba involucrado profundamente con los zapatistas. Él organizó el Foro Estatal Indígena, donde dan a conocer los distintos problemas de las comunidades, y se toman importantes acuerdos y decisiones. En su séptima sesión de 1997, incluso declaran que la escuela ha sido la principal arma del Estado para deshacer los pueblos indios. Unitierra incluso se funda en ese contexto, en una coalición de pueblos indígenas y no indígenas, y el abogado Mixe es parte de esto. Sin embargo, dicha persona que participó en tantos esfuerzos, deja un día la trinchera y se une al gobierno y la 4T, y termina aliándose con lo que tanto criticaba. ¿Qué ocurre en este mundo para que se dé una traición moral de este tipo?, ¿para que pudiera traicionar todo por lo que luchaba? 

Hay razones de mucho peso para poner énfasis en la violencia directa. El gobierno, hoy en día, celebra que se disminuyen el 10% de los asesinatos diarios. Sin embargo, paralelamente aumentan los feminicidios. Algunas de las violencias directas, las podríamos llamar lineales, son muy identificables, están quienes las perpetran y quienes lo reciben. Sin embargo, por ejemplo con los desaparecidos, no se sabe bien lo que pasó, creando incertidumbres, generando una afectación terrible en la familia, así generando violencias indirectas. 

Un aspecto que se ha olvidado hasta cierto punto es la guerra sucia, la guerra contra la juventud, la cual fue criminalizada en Sinaloa. El narcotráfico erradicó a las guerrillas de izquierda en los 1970s y 1980s en este territorio. También se ha dispersado, precarizado e individualizado a la juventud. Muchos de los secuestrados (y desaparecidos), terminan trabajando en condiciones muy precarias en el fracking, para luego morir y ser desechados en  fosas clandestinas. 

Esta violencia es estructural y sistemática, ejerciendo violencia heteropatriarcal, que impacta tanto a mujeres como hombres. Los hombres todavía están en pañales en reconocer los problemas del heteropatriarcado. El ejercicio de reconocimiento de la violencia propia es el más doloroso. Al interior del CNI y del Zapatismo,  también hemos visto la necesidad de reconocer el patriarcado que nos habita como algo indispensable para enfrentarlo y revertirlo. Hemos visto que la violencia que recibe el hombre se reproduce en el subordinado, y así subsecuentemente. La violencia sistémica se vuelca hacia abajo, en tanto  la violencia heteropatriarcal se manifiesta más allá de las parejas, en muchas dimensiones. Las violencias se exteriorizan contra las mujeres y luego contra los niños, y luego los niños se hacen hombres y reproducen esta violencia aprendida y naturalizada.  Nuestros cuerpos forman parte del engranaje heteropatriarcal capitalista. Somos parte de una generación que con sus actos, su indiferencia y excesos a provocado un ambiente adverso y violento para las actuales y futuras generaciones, por eso no es de sorprender que las generaciones más jóvenes ya no tengan esperanza en las promesas de cambio de las generaciones adultas, ante ello es necesario que reconozcamos nuestra responsabilidad en lo personal, pero también en lo colectivo. 

Una compañera comenta que se ha dado cuenta que han tenido una infancia frustrada y por tanto somos adultos disfuncionales hasta cierto punto. Otro compañero narra su dolor de ver a sus sobrinas crecer en un lugar con tanta violencia Un compa relata que no sabe qué hacer con toda la violencia que ha vivido. No sabe cómo sacarla. Es por ello que la digna rabia le resuena, pues de alguna manera es una forma llevar su circunstancia. Recordamos las palabras de Bretch que dicen: “La lluvia no regresa hacia arriba, cuando la herida ya no duele, duele la cicatriz”. 

Voltear a ver a las víctimas tiene mucho sentido. No se debe ocultar la violencia del Estado, tenemos que hablar de ella, es por ello que el comunicado de los Zapatista con relación a la consulta nos hace voltear a ver hacia atrás, pero también hacia el momento actual y hacia el futuro.

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