Nuestras raíces rompen el cemento CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA – 25 de agosto de 2021

Comenzamos nuestra conversa abordando ¿Qué es lo que llamamos colonialidad? ¿Qué son las relaciones coloniales? ¿Cómo nos afecta esta categoría? Al colonialismo lo podemos interpretar como un tipo de violencia contra formas de vida diferentes y saberes diferentes. También se puede ver al colonialismo como el aprisionamiento o subyugamiento de ciertas formas culturales, conductas o saberes. Si la colonialidad es una camisa de fuerza que nos oprime por muchos lados. ¿Cómo podemos liberarnos de ella? La colonialidad ha implicado un silenciamiento de las voces indígenas. La resistencia que sigue existiendo, hoy se sigue silenciando. Aprender a escuchar es un camino para descolonizarnos, sensibilizar nuestros oídos a otras voces. Solamente si me pienso separado de otra, de otro, es que puedo dominarlo. Si me pienso igual que toda la vida, no daño, porque al hacerle daño me hago daño a mí misma. Para descolonializarnos debemos despatriarcalizarnos. La colonialidad creó un tipo específico de machismo, no es que no hubiera machismo antes, pero con la fusión colonial, la estructura jerárquica se agudizó. El proceso de descolonización debe incluir quitarnos las ideas de dominación sobre las mujeres y la opresión sobre la naturaleza. Para liberarnos del velo colonial, tenemos que desquebrajar la mirada jerárquica heteropartriarcal. Recordando a Claudio Naranjo que escribió mucho sobre el patriarcado. Mencionó que éste se nutre por un desequilibrio interior por 3 partes: lo instintivo, lo emocional y lo mental. Él menciona que el patriarcado ha logrado un predominio de la mente sobre las dimensiones emocionales y las instintivas. Lo instintivo puede ser interpretado como lo lúdico, lo salvaje, lo creativo. Lo emocional por su parte, puede ser interpretado como el cuidado, el mirar a lxs otrxs, y como un puente para relacionar con el corazón. El problema no es que haya mucho ingrediente mental, sino que hay un control de lo emocional, pero sobre todo la represión de lo instintivo. Es a través del patriarcado mental que se corrompe los sistemas vivos y sus los equilibrios, y por tanto sufren distintas partes del sistema. En las culturas heteropatriarcales castramos la parte emocional e instintiva, porque se considera inferior, se le relaciona con la femineidad. Hay un predominio de las cualidades ‘masculinas’ y un desdén de lo ‘femenino’, y por tanto, se ven con desdén las dimensiones que abordan el cuidado de la vida. Las compañeras invitan a los compañeros a confrontarse: “Si quieres combatir bien el patriarcado, confronta a los que te rodean.” Parece algo difícil transformar a los compañeros, ya que los hombres consideran inferiores a las mujeres en ocasiones, quizá es mejor invertir nuestra energía en otras cosas y hacernos responsables de nuestrxs actos. Pero de igual manera, considera una compañera, que a través del cariño se puede incidir en la transformación de los hombres en nuestras vidas. Una compañera narró su adaptación al llegar a la ciudad de Oaxaca tras salir de su comunidad indígena. El imaginario de “un vida mejor” con más “oportunidades” penetra a distintos niveles las sociedades, y su contexto de origen no fue la excepción. En el proceso de adaptación a ciudad, para poder pertenecer a la dinámica capitalista-urbana ella pasó por un proceso de vergüenza por su identidad indígena y sus formas. Para poder volver a estar orgullosa de su origen y su identidad, ha pasado por un largo y doloroso proceso de revalorización. Una compañera enfatizaba en la importancia de reflexionar sobre ¿Cómo nos nombramos? ¿Quiénes somos? Aunque nos mudemos a la ciudad nuestras raíces permanecen. Nuestras raíces rompen el cemento de la ciudad. ¿Cómo recuperamos nuestras raíces en los contextos urbanos-capitalistas? Dentro de las comunidades indígenas también existe un proceso colonizador todavía. Hay una discriminación de los ‘educados’, de los ‘rolleros’, de los que se ‘desindigenizan’ hacia otros miembros de la comunidad. Para ellos, estar en la comunidad es estar jodido, quedarse inútil. Tenemos que cambiar nuestra mente y la forma de ir sintiendo la vida en nuestras comunidades. Algunas personas al interior de la comunidad que tratan de romper con la cultura, y en algunas ocasiones señalan que la gente de la comunidad indígena está mal, que es gente mala. Sin embargo, no es el caso, lo que pasa es que esas personas entran en conflicto con la cultura, con el modo tradicional, y por tanto entra en confrontación al interior de la comunidad. Sin embargo, se puede vivir en armonía también. No se ha acabado el colonialismo, está en todas partes. ¿Cómo podemos comunicar esto a las nuevas generaciones? ¿Cómo podemos analizar nuestra propia historia y contar la historia de otra manera? Queda en nuestra familia, en nuestras comunidades definirnos y decidir nuestra historia. ¿Desde dónde contamos la historia? ¿Desde dónde interpretamos el colonialismo? La educación ha jugado un rol muy importante en el proceso de colonización. El mayor etnocidio había sido realizado por el magisterio. Volteando a ver a la clase política, a través de la institucionalización de las estructuras coloniales, podemos seguir viendo a los españoles entronados. Este proceso de colonización y de desarrollo ha sido un proceso de ‘ladinización’. Para poder encajar en las ciudades, territorios colonizadores, tenemos que despreciar otros saberes y a lo feminino, avergonzarnos de ello. Una compañera relató la situación del colonialismo en Europa. Todavía existe una tendencia hacia defender las ‘naciones’ blancas ‘originarias’. Por lo tanto, la resistencia, la crítica de este proceso colonizador al interior de Europa, habla del mestizaje, habla de identidades híbridas que derriben a las violencias coloniales. Dice un compa: “Yo soy el prototipo del desarraigado”. ¿Qué hacemos con los que dejamos nuestras tierras? Por ejemplo cuando pensamos de los migrantes o refugiados, cuando los lazos de nuestro origen se debilitan. Para él, se construye el arraigo donde puedes compartir lo que amas. ¿Cómo podemos construir otros tipos de identidades en circunstancias de desarraigo? ¿Cómo recuperamos en las ciudades y otros lugares los saberes indígenas que mantienen el equilibrio con la vida? ¿Cómo es que podemos vivir juntxs y en diferencia?

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