Oaxaca no es folklor, Oaxaca es rebeldía.



Relatoría de Caminos de la Autonomía Bajo la Tormenta – 3 de agosto de 2022

En esta conversa nos acompañaron compas de colectivxs de distintos lugares, entre otros Unitierra Califas. Hablamos de la Guelaguetza, la migración y los aprendizajes fronterizos.

La Guelaguetza tiene un origen convivial y comunitario, sin embargo se ha mercantilizado profundamente. La Guelaguetza tiene muchos nombres: Goza, Guendalizá, Gueza, Gozona. La Gozona en la sierra es: hermana, hermano, ¿Cómo te puedo ayudar? Allá un elemento central ha sido el cultivo de la Milpa, se trabajaba en comunidad para recoger la cosecha para la fiesta. La Gozona no es un concepto aislado, es parte de la educación, de esa ayuda mutua necesaria para mantener la vida. Algo parecido intentamos hacer aquí en la Unitierra cuando nos preguntamos ¿Cómo te puedo apoyar? ¿Cómo podemos avanzar juntxs?

Mientras que Murat y familia se promovía para la presidencia, en la Guelaguetza de los pueblos originarios, la autoridad no tiene presencia, la gente toma las riendas. No hay competencia y se decide entre todos: ¿Cuánto se debe gastar? ¿Cómo se debe gastar para las danzas? ¿Cuánto aportaron los que están en Los Ángeles? ¿Cuánto aportaron los que están en la Ciudad de México?

En la Ciudad de Oaxaca, la Guelaguetza pareciera estar muy lejos de lo que originalmente ha significado para las comunidades. Los paisanos de la Sierra Juárez no participaron en esta ocasión. En parte, porque a los indígenas se les maltratan cuando vienen a la Ciudad de Oaxaca. Los ponen a dormir en petates y les regalan una torta ahí de vez en cuando. Incluso hoy en día, la Guelaguetza se puede convertir en una forma de silenciar la violencia, una forma de llevar al olvido de las formas de violencia que se viven en Oaxaca. ¿Cómo organizamos los momentos de resistencia? Y ¿Cómo se puede ejercer la otra Guelaguetza desde nuestras realidades? Oaxaca no es folklor, Oaxaca es rebeldía.

Una compañera comentaba que en algunas comunidades, cuando se presiona a las mujeres para ejercer un cargo, terminan por realizar las labores de reproducción del hogar, además de las labores del cargo. Lo que representa más trabajo no remunerado para ellas, vulnerándolas. Sin embargo, el percepción de equidad de género es diferente en la ciudad y en las comunidades. Hay otro tipo de coordinación entre el hombre, la mujer e incluso los niños. No obstante, es importante seguir volteando a ver cómo se manifiestan los machismos en todas partes.

Toda la producción tiene explotación. Hay una desconexión con nuestros territorios, y de las maneras que tenemos de entender la vida. Algunas comunidades se están vaciando, ya no están habitando estos territorios. Al final tenemos un desplazamiento forzado, un desplazamiento económico, y con eso incrementa la desconexión con la lengua y los territorios. Encontrar la vida en otro lado también es difícil, un racismo exacerbado y la interiorización de una inferioridad. Hacer migrar a las personas por medio ambiente, es tan viejo como la acumulación por desposesión. Sin embargo, la violencia y la delincuencia también están generando desplazados en Guerrero. No es generalizada la Gozona, donde no hay bosque, donde no hay vida, donde hay violencia. Nuestro análisis tiene que estar presente en la vida actual.

En las migraciones, para los jóvenes hombres de los 15 a los 17 años, se genera un desgarramiento. Es un movimiento traumático perder a un miembro de la familia para mandarlo a otro lado.  A través de este circuito de migración-desplazamiento, se hieren profundamente nuestros cuerpos-territorios.

Mientras incrementa el flujo de migrantes rechazados por Estados Unidos se presenta una sequía fuerte en el norte de México. En Reynosa, por ejemplo hay unos 10,000 haitianos viviendo en un área de 10 calles. Normalmente, los gobiernos no se involucran en estos asuntos. Solo organizaciones sociales e iglesias tratan de solventar algunos de sus problemas. Por ejemplo, los compas de Solidarity Engeneering están actualmente construyendo los sistemas de agua potable.

La frontera entre México y Estados Unidos, no debería existir, no está solo para protegerse de los migrantes, sino para producir blanquitud. Las naciones son cercamientos sociales que fijan aspectos de unos humanos que los separan de otros. Se crean estos cercos para que un grupo se pueda criminalizar al otro, para que disfruten un tipo de vida unos con base la explotación de otros. Un grupo pequeño de humanos disfruta su vida a partir de desposeerla de otros. A esto le llaman en la Unitierra Califas: ‘despotismo democrático’. Sin embargo, hay momentos en los que algunas personas escapan del capital para producir cuidados, dar algo sin esperar nada de regreso. Cuando las personas combaten el capital deliberadamente, a esto le llaman en la Unitierra Califas: ‘cuidado aguerrido’. La autonomía puede verse como un proceso constante. Los migrantes están en constante movimiento, una caravana va produciendo saberes a lo largo del camino. Por ello la importancia de la investigación militante.  

¿Puede el norte global aprender del sur global? Cada vez parece más difícil. Podemos dar un reconocimiento recíproco entre luchas por las autonomías de norte y sur. En Unitierra Califas aprenden de Oaxacalifornia. Aprenden del sistema de cargos, del tequio, de la milpa como alternativas para regenerar la vida.  Estas herramientas se pueden re-aprender. Es una gran oportunidad encontrar herramientas que sirvan para luchar contra de las formas industriales de producir la vida. Podemos adaptar y utilizar dichas herramientas para combatir desde nuestros distintos contextos. ¿Qué significaría abandonar las necesidades alrededor de la propiedad, la nación, las jerarquías, la raza?

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