Repensar la Pandemia 17.Agosto

Para esta sesión retomamos la era de los sistemas y la alfabetización lega de Ilich, además, partimos el debate con un texto que nos compartió la compañera Claudia, que conjuga una serie de críticas a las acciones que se han impuesto tras la pandemia. Por ejemplo, se habla de que no existe en medicina el confinamiento de personas sanas y que este es más bien un método militar propio de dictaduras genocidas, que las cuarentenas generan pobreza y aniquilación de la economía y que las mascarillas son sólo útiles para los doctores y enfermos.

Esta serie de sentencias rescatadas de videos y textos, no son propiamente un texto argumentado y si bien están en contra de la ciencia, son fundadas en nombre de ella, por lo tanto, imponen igualmente la unificación de las verdades. Hay una competencia de creencias; tenemos a la ciencia actuando como religión y siendo usada fanáticamente, pero, por otro lado, están otrxs que fanáticamente usan otra ciencia para enfrentarse a esta. Es importante tener un posicionamiento crítico, no tragar la ciencia como verdad, cuestionarla. Cuestionar es salir de ese fanatismo religioso, hacer ejercicios de reflexión nos puede ayudar a tomar decisiones más pertinentes y contextualizadas a nuestros ámbitos de vida actuales, mirando todas las aristas y no sólo afirmando.

El ser personas alfabetizadas nos lleva de alguna manera a analizar las cosas con ciertos parámetros, por toda la forma en que se ha codificado nuestro pensar y esta es una forma de estar confinados desde antes de la pandemia. El confinamiento mental nos está llevando a buscar certezas y no somos capaces de ver que estamos ante algo nuevo; estamos frente a una riqueza de pluralidad de interpretaciones sobre lo que está pasando, que, si bien la ciencia nos da afirmaciones contundentes, hay toda una serie de interpretaciones que hacen las personas comunes, estamos en el reto de renovar nuestras formas pensar.

La duda nos salva, sabemos que esa alfabetización que hemos tenido está desde una arista, desde un punto de enunciación y eso hace que nuestro conocimiento esté condicionado culturalmente. Habría que dudar de la ciencia moderna, de la medicina occidental, ¿será que no hay otras alternativas? Estamos alfabetizados en castellano, y todo lo que no tenga que ver con esta lengua no lo entendemos, nuestra mente está cercenada hacia otras cosmovisiones. Pero, por ejemplo, En una cárcel de Colombia, dadas las pésimas condiciones, hubo una epidemia de covid y las ultimas noticias son que se está tratando la enfermedad con moringa y con cítricos, esto refleja que se está entendiendo que hay otras alternativas que habían sido deslegitimadas por la ciencia.

¿Cómo funcionan los termómetros y todos los dispositivos que conocemos?, quizá el termómetro es una metáfora de nuestra salud y de cómo se traduce en un número, son esas metáforas que tienen cabida en una mente alfabetizada y que ahora es cibernética. Las metáforas y rituales -en nombre de la ciencia-, se están convirtiendo en parámetros de la verdad, parece que las maquinas no se equivocan, le otorgamos a toda la mentalidad cibernética la metáfora de nuestra vida. A veces, existe la preocupación de ese dispositivo de control que asumimos a través de celulares y computadoras, y al mismo tiempo resulta complicado darse una pausa de la máquina.

¿Qué tan confiable debe ser la vacuna covid-19 y las que normalmente nos ponemos? Hay muchas personas que están en contra y ya no les han puesto vacunas a sus hijxs; arriesgan la vida al no vacunarlxs, así como se arriesga la vida al vacunarlxs. Sabemos que no se debe hacer uso indiscriminado de las vacunas, esto puede ser peligroso, esta forma universal y totalizante no toma en cuenta las dimensiones integrales de cada persona. En el caso de los adultos mayores, existen experiencias acumuladas de que las vacunas antivirales no funcionan o producen lo contrario de lo que anuncian.  ¿Estamos dispuestxs a abandonar las vacunas y los cuidados ante el covid?

Lo peor que puede pasar al estar contagiadx son los nervios, la angustia, el miedo, nos han creado una ansiedad, y esto es lo que agrava las reacciones. Nos corresponde el cuidado mutuo, el descolocar el miedo y la paranoia y ubicarnos en lo que sí podemos hacer, en mantener la esperanza de sanar en colectivo, del gesto de tocar la tierra. Hay que desechar las teorías de la conspiración, más que tratar de explicarnos por qué todos o la mayoría de los gobiernos actúan como hasta ahora, nos corresponde buscar informaciones alternativas de lo que está pasando en el mundo.

Los doctores hablan de datos probabilísticos cuando se dan casos de que una persona da negativo y positivo con una misma prueba, lo que indica que nadie puede saber si tiene realmente o no covid-19 con esas pruebas. Además, la contabilidad de cuerpos -que se hacía solamente en las guerras-, no se hace con una perspectiva adecuada, no se presenta en relación a otra contabilidad de muertos que se producen ahora mismo, por ejemplo, las muertes por accidentes de tránsito siguen siendo más altas que el número de muertes por covid-19, o el número de muertos por enfermedades virales -por falta de acceso al agua potable- son por lo menos el doble de las muerte por covid.

Es importante relacionarnos con los otrxs para hablar de sanación. De algunos colectivos aprendemos que hay que seguir el proceso cotidiano de sanación y no depender de una coyuntura actual, por ejemplo, no centrarnos totalmente en el covid-19, sino dar un seguimiento a la conciencia de estar sanxs emocional y físicamente, o más que hablar de sanación en contra de lo alópata, hablar de una sanación a favor de otra forma de vida, una forma de vida entre acciones colectivas.

El compañero Hermenegildo, también nos compartió un texto, en el que hace una crítica a las instituciones públicas, a la ilusión de algunas personas hacia las vacunas milagrosas, nos hace una invitación a abandonar las certezas de los servidores profesionales, a liberarnos de la enfermedad con los otrxs, a regresar a la naturaleza, a tomar distancia de lo que pasa para poder llegar más a fondo. No hay un complot mundial en el sentido de una prefabricación burda, pero si hay estrategias de estado para continuar con el planeta tierra como arma de guerra.

Estamos ya dentro de la sociedad de control, y no es simplemente lo de la pandemia, nos han robado suficiente información, hay un mercado de futuros del comportamiento, y se va a usar esa información con una serie de algoritmos para influir en la vida de cada uno. Lo que hemos vivido con relación a la pandemia es un ejercicio de lo que antes ya existía, ¿cómo vamos a resistir?, ¿se trata de alejarnos radicalmente de las máquinas?, ¿cómo enfrentar el hecho de estar cibernetizados? quizá debemos hacer cosas fuera de los esquemas, pero a la vez ser responsables.

¿Qué podemos aportar y llevar a las comunidades de Oaxaca respecto a lo que hemos comentado aquí?

Quizá ni siquiera nosotrxs mismxs lo tenemos claro. Podríamos invitarlxs a fortalecer sus costumbes, sus idiomas para no perder la información vital de sus cosmovisiones, tenemos mucho que aprender de los pueblos. Quizá sería importante preguntarles qué están haciendo ellos ante esta situación, y lo único que podríamos decir es qué es lo que nosotrxs hacemos, con la única certeza de que estamos caminando para enfrentar esto.

Esto también tiene que ver con responsabilidad porque tiene consecuencias, Sousa habla de la ecología de saberes en la lógica de entender la  existencia de multiplicad de saberes, esos saberes deben tener algunas metodologías para la validez, él habla de validez contextualizada, hay algunos saberes que funcionan en unos contextos y otros que no, una urgencia es que las comunidades vuelvan a su memoria, y lo mas importante de ello es no solo reconocer su memoria, sino creer en su memoria en las practicas que han sido invalidadas. No hay mucho que ayudar, simplemente hay que estar ahí y a partir de ello van surgiendo posibilidades.

Abrir camino hacia un diálogo frente a esta pandemia o a otras cosas urgentes, tendemos a hablar “sobre” y no a hablar “con”. “Antes de dar un consejo cuenta hasta veinte mil”; antes de escuchar; construir confianza, no apoyar sino acompañar y escuchar mucho más que protagonizar. En la medida en la que hay suficiente espacio y confianza, hay mucha creatividad y potencial de sanación. Más que llegar y dar un posicionamiento, se trataría de abrir el espacio de dialogo, pues de otra forma implicaría ponernos en esta defensa de cierta verdad, y querer dar una opinión que ya lleva el “qué está bien hacer” implícito, y sabemos que cada contexto es distinto. No hay que ser esos extractivistas que llegan y se llevan la información, si queremos hacer trabajos corresponsables en interacción con la diversidad tenemos que construir la confianza. La pandemia nos da un momento para devolverle a los pueblos y más que ir a ver qué resolverles, es ir a decirles que su conocimiento ancestral nos está siendo útil, es una oportunidad de devolución.

Retomando las posiciones de Claudia y Hermenegildo, parecen ser opuestas, pero coinciden en la desconfianza de lo que se nos presenta como verdad científica. Hay una incertidumbre enorme y parece que lo que estamos buscando con cierta ansiedad es cuáles son las experiencias en que podemos confiar, en que podemos basarnos para tomar decisiones sobre cada uno de nosotrxs.

Hay personas que se mueren por un simple catarro, por una simple diarrea, esto quiere decir que estaban en condiciones para morirse y que cualquier factor de perturbación, cualquier desequilibrio puede ser el que precipite la muerte, esto nos indica que es importante cuidar a la gente que está vulnerable, la pandemia ha revelado el increíble descuido en el que teníamos a la gente que tenía un problema serio de salud. Vale la pena reflexionar la observación en una serie de personas que dicen que el confinamiento es una de las peores cosas para defendernos de los virus y bacterias, pues nos debilita, nuestro cuerpo interactúa cada instante con millones de bacterias y de virus, y si nos confinamos estamos debilitando esa capacidad de resistencia. La cuarentena como confinamiento ha funcionado en muchas épocas de nuestra sociedad, pero ahora con la interconexión de las ciudades se vuele impracticable en muchas partes, requerimos redefinir el espacio de nuestra ciudad y de nuestras comunidades.

Es el momento de mirar a las prácticas de sanación que han funcionado en el mundo real. Estamos frente a la crisis mas seria del mundo, de los últimos cien años y quizás de la historia humana, estamos ante el colapso de una civilización, de una era, de la mayor parte de las cosas en que creíamos. Tenemos que tomar en serio ese nivel de la crisis, no obsesionarnos con la pandemia, abrirnos un poco más, ubicar la pandemia en su contexto, en el de una crisis sumamente grave. Una situación absolutamente sin precedentes, requiere comportamientos sin precedentes, tenemos que empezar a hacer cosas que nunca habíamos considerado, se requieren cosas nuevas, repetir no sirve. Tenemos que fijarnos en practicas que funcionan y al mismo tiempo hacer cosas nuevas, estamos en la pura contradicción.

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