Repensar la Pandemia “Es momento de alianzas” – 20.julio.2020

Esta pandemia nos interpela, nos ha llevado a darnos cuenta de que hacer vínculos y comunidad es algo urgente, quizá ya lo sabíamos, pero esta situación lo está haciendo más evidente. Es momento de alianzas y articulaciones, nadie por sí mismo puede solventar su sanación, su aprendizaje, su alimentación, se trata de generar alianzas y hacer consumos distintos, ampliar nuestras redes, vincularnos con las sanadoras de la región. Nos enseñaron por tanto tiempo que somos individuos y que ser independiente es lo máximo, por ello es que desestructurarnos resulta tan complejo. Estamos recuperando la memoria, no es algo que tengamos que aprender de una forma estructurada, son cosas que tenemos que recordar porque está en nuestro ser, no por medio de análisis y lecturas, sino por medio del contacto con nosotrxs.

¿Cuál era la situación del mundo hasta diciembre del 2019 y cómo fue afectada por el covid?, ¿qué cosa podemos hacer a partir de ahora que estamos en una fase distinta del covid 19?

No es la crisis más grave de la historia humana, pero si es la más grave de los últimos cien años, lo que teníamos antes del covid 19 era una crisis profunda y extensa que abarcaba todas las áreas de la realidad. No sabemos si lo que hemos hecho aún tiene remedio, pero sabemos que, si seguimos matando a la tierra, la especie humana no podrá vivir más. Lo que conocíamos como capitalismo y como estado-nación están muertos, subsisten rituales, formas externas, pero ya no pueden resucitar. Lo que tenemos enfrente es una bifurcación; se trata de la peor oleada autoritaria de la historia -que se afirmó con el covid 19-, además del agravamiento a un nivel extremo de la situación de millones de personas en condiciones de hambre, sin empleos ni fuentes de ingreso, y ante lo cual, ni la sociedad ni el gobierno están preparados. En las comunidades indígenas la proporción de muertos por el virus es mucho mayor que en el resto de la población, y la razón no tiene que ver con los genes, sino que tenían condiciones de desnutrición, condiciones débiles de salud, además de la deficiencia de los servicios de salud.

Tenemos una situación de enorme emergencia en el mundo entero, y una de las opciones es que este sistema autoritario utilice la emergencia para activar un estado de emergencia para “salvar a los millones de personas”, eso nos llevaría a un tipo de autoritarismo más fuerte, insensato y agresivo. Pero, al mismo tiempo hay un mundo que está reaccionando, que empieza a organizarse para vivir de otra manera. La única posibilidad seria para sobrevivir en el futuro inmediato es contar con nosotrxs mismos, ni el mercado ni el estado van a poder resolver ese problema y si no encontramos nuestras propias maneras para sobrevivir, una proporción muy grande de la gente del mundo no podría sobrevivir. No se siente el compromiso de salvar a la gente o protegerla sino al contrario, de conseguir una guerra que desaparezca una proporción grande del planeta.

En algunos lugares se han agotado las semillas para sembrar en casa y ha aumentado parte de la producción de alimentos en casa, que no solo es el cultivo sino la producción que incluye el arte de comer. Mas allá de la impotencia científica del sistema de salud, ha habido una movilización muy grande de muchas personas que tienen sobre la mesa dispositivos para prevenir de manera eficaz el sistema inmune, que han tenido grande éxito y que esto es algo que el sistema no ha podido ofrecer.  Hay una amenaza terrible pero también una enorme capacidad de respuesta de gente movilizada.

Es importante aterrizarnos en la realidad que parece aterradora, pareciera difícil salir de las condiciones actuales de vida, pero es importante decirnos entre nosotros cómo podemos ayudar a practicar soluciones, el cambio es difícil pero no se pierde la esperanza. Estos conversatorios, al igual que los temas y documentos compartidos, nos están permitiendo pensarnos e independizarnos a cerca de nuestra manera de leer la realidad, iluminando la búsqueda de nuevas alternativas de vida, nos invitan a mirar con cuidado la información de los medios y también, es una manera de recordarnos las plantas que están cerca de nosotrxs y que la industria farmacéutica las ha borrado de nuestra memoria.

El capitalismo es el mayor de los males, de ahí deviene el autoritarismo, la explotación y la destrucción. La educación juega un papel importante en todo esto, nos forma de maneras individualistas, egoístas y en competencia, una de las mejores herramientas que tenemos para contrarrestarlo es hablar en colectivo, ser conscientes de la realidad en la que vivimos, dejar de hacer caso omiso a los problemas sociales que nos aquejan -aun siendo privilegiados-, el autoorganizarse como herramienta de lucha, tejer redes, autoeducarnos, etc., Podemos pensar en alternativas con los niñxs, el que no vayan a la escuela es una oportunidad para aprender algo diferente con ellos, si al ser humano desde pequeño se le da la oportunidad de aprender de forma libre hace cosas maravillosas, el ser humano tiene la posibilidad de crear y de transformar sus realidades. Además, autoeducarnos nos da la posibilidad de replantearnos el modo en que nos relacionamos con los otrxs y también de emancipar el conocimiento de las abuelas, dejar de apostar al estado y reorganizar nuestras formas de vida.

Además del autocuidado y del apoyo mutuo a través de los lazos del cuidado y del cariño, la imaginación, la solidaridad y la fuerza comunitaria hacen posible que las personas sigan creando vida en sus alrededores, son formas de crear alternativas y es algo que siempre ha estado ahí en las comunidades más pobres. Es necesario regenerarnos entre nosotrxs, nos han cercenado la imaginación y la noción de que somos capaces de hacer las cosas, es necesaria una desobediencia a los mandatos que nos hacen perder la imaginación para recuperarnxs.

Esta pandemia ha sido también una oportunidad de una reflexión en nuestros niveles de consumo, nos ha hecho priorizar lo verdaderamente importante, como consumir alimentos sanos y locales. Todo el sistema dominante que nos oprime se basa en nuestro consumo, y si de pronto hay los millones que no pueden seguir consumiendo porque perdieron empleos o porque dejamos de consumir como una decisión de vivir bien, paramos la maquinaria, y comenzamos a desmantelar el sistema que nos oprime.

Muchas organizaciones de manera autónoma y desde el sentido común, están juntando sus saberes y encontrando la manera de irlos transmitiendo, ¿cuál es la vacuna del covid?, la alimentación sana, la recuperación ancestral de nuestras formas de sanar y las emociones, estas vacunas han estado siempre a disposición de todos, pero nuestro pensamiento colonizador nos hace pensar que la vacuna tiene que estar patentada y distribuida por la industria de la salud.

Estos contactos y discusiones interculturales son muy importantes para reflexionarnos, permiten contextualizarnos desde diversas geografías, por ejemplo, a Finlandia se le considera como un ejemplo de educación, y en el mismo contexto, se ha encontrado en Instagram una red secreta en donde hay mil niñas quienes están hablando de cortarse, de hacerse daño y suicidarse, hasta llegar a cumplirlo. La educación se ha hecho un producto para exportar, pero, los expertos opinan que la escuela da muchas opciones para los que tienen manera de aprovecharlo, pero no para los que no tienen, no todos aprendemos de la misma manera, hay diferentes formas y tiempos, entonces se crea el ambiente de competencia y gracias a esto los jóvenes se deprimen. Finlandia al igual que México, ha sufrido el proceso de pasar de la vida campesina al mundo capitalista, pero también, actualmente muchas personas están teniendo una conexión distinta hacia la naturaleza con el covid, lo que ha llevado a aumentar el cultivo.

En el caso de Colombia, según las estadísticas son mas de 200 muertos al día, las cifras han crecido fuertemente. Hay un presiente que privilegia las grandes empresas, principalmente las de la construcción, y esto a su vez coincide con que hay muchas personas que si no trabajan no comen y tienen que estar saliendo a trabajar, desencadenando más contagios. Las empresas se abren a propósito de las intenciones del gobierno y las personas con hambre salen a trabajar. En Colombia al mismo tiempo, están pasando los asesinatos de líderes sociales, y las condiciones de algunas comunidades del país que hacen denuncias fuertes con respecto a lo que ha pasado con los anteriores gobiernos. Por un lado, aterrorizados, pero por otro haciendo conciencia, se siguen revelando décadas de guerra en los que el estado tuvo mucho que ver.

Un tema que queda en la mesa es el cierre de las universidades. Existe la perspectiva de que primero se transformará en línea, en donde desaparecerán las interacciones humanas y de que este mecanismo llevaría a una reconstrucción de toda la idea de la universidad. Por otro lado, la gente está planteándose seriamente como aprender en libertad, y es también una buena noticia, es una catástrofe generadora de una oportunidad única.

Tenemos esperanza, aun cuando los diagnósticos sean los más terribles, hay esperanza porque mínimo no nos mentimos. Pero, ¿de qué se trataría ser misionero?, ¿de qué se trataría contar la buena nueva?, una de las cosas que Ilich empezó a entender y a vivir tiene que ver con un compromiso al silencio, “el evangelio solo se puede transmitir de forma silenciosa”, de manera solidaria y con testimonios. ¿Qué implicaría esto de transmitir de forma solidaria y con testimonios? Seguiremos entrelazando estos y nuevos temas en nuestras próximas conversaciones. Mientras haya un día a día cotidiano, hay sentires, dudas y muchas reflexiones por tejer en colectivo.

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