La sanación como apuesta política

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA – Relatoría del 17 de marzo de 2021

En esta conversa retomamos las discusiones sobre 8M y el combate al partriarcado. Abordamos la diversidad dentro de los feminismos, distinguiendo entre distintas aproximaciones geográficas, los feminismos comunitarios e indígenas, los feminismos liberales y la interseccionalidad. Enfatizamos sobre la dimensión espiritual y de sanación como una dimensión central, la cual se ha de lado en muchas ocasiones.

Como hemos discutido, el patriarcado ha sido un elemento central del capitalismo, pero también del colonialismo. Los feminismos negros nos han enseñado el concepto de interseccionalidad, incorporando clase, raza y otras categorías para pensar la realidad. Dicha aproximación es necesaria ‘si queremos rebasar los simplismo y dicotomías de occidente hasta el día de hoy’. Las distintas expresiones de los feminismos han abordado esto: ‘vivimos una realidad múltiple dentro de una realidad universal, no vivimos en una realidad homogénea’. ¿Cómo se están viviendo los feminismos en diferentes lugares?

En Francia, tradicionalmente el feminismo tenía que ver más con el modo de vida moderno donde la  mujer se liberaba en lo individual y trabajaba, pero recientemente y sobre todo con la influencia de las mujeres musulmanas y del Abya Yala esto ha cambiado en parte. Ahora se cuestionan más las aproximaciones feministas más liberales o conservadoras y se comienzan a abordar muchas más dimensiones. Sin embargo, sigue existiendo una tendencia de mirar hacia abajo a aquellas mujeres que no son ‘liberadas’ en el modo blanco, moderno y predominante.

Los movimientos de mujeres en Abya Yala se plantean desde otro lugar y con formas distintas. En Bolivia por ejemplo las compañeras, desde los grafitis y los barrios enfrentan al patriarcado. La jerarquía tradicional de otros movimientos ha roto y han entrado en otra dinámica. Aunque los movimientos son más fuertes y grandes que nunca, no alcanzan las luchas para lidiar con la dimensión del problema.

También hay algunas alianzas que son difíciles en los movimientos de mujeres actuales, por ejemplo con las mujeres institucionales, o con quienes tratan de capitalizar con la lucha. A su vez ¿cómo los feminismos pueden cohabitar distintos posicionamientos?, ¿por ejemplo con relación a las mujeres trans? En este sentido es importante tener claridad sobre el horizonte político: ‘la lucha contra el patriarcado es lo que nos une’.

 En algunas ocasiones es importante reconocer las diferencias, reconocer que venimos de lugares diferentes y que nuestras luchas son diferentes. Debemos identificar las opresiones y de donde vienen para poder transformarlas. Es muy importante problematizar. ¿Qué hacemos cuando nosotros somos en parte opresores? Es necesario pensar también sobre nuestros privilegios. Por ejemplo, el hecho de estar pensando el mundo en este momento (o estar leyendo esta relatoría) es un privilegio, porque necesitamos de una serie de condiciones materiales, de tiempo, de socialización, etcétera, para poder hacerlo, unas circunstancias que no todos podemos tener. ¿Cómo reconocemos nuestros privilegios? ¿Qué hacemos con ellos? ¿Cómo podemos solidarizarnos con otras luchas?

Otro aspecto de gran importancia es abordar la sanación como una agenda política. Sanar, para el movimiento de mujeres, es de gran importancia. Acuerparse entre mujeres, sanar entre mujeres, recurrir al cariño y la ternura. La sanación es elemental para poder seguir adelante, para seguir con el cuidado de lxs otrxs. Todas las violencias pasan por nuestro cuerpo. Por eso es tan importante el autocuidado de nuestro cuerpo-territorio. Nuestro cuerpo es una extensión del territorio, de eso estoy hecha y de eso dependo. Por eso es importante cuidarlo todo junto. ¿Cómo me estoy relacionando con los alimientos? Cada vez hay menos conexión con el aire, con la naturaleza, con la vida. Somos seres espirituales también, necesitamos reconectar con el espíritu de la naturaleza para poder sanarnos.

En el mundo de las ideas parece que estamos en una crisis de sentido, donde nace un nuevo mundo, pero seguimos usando las palabras del mundo pasado. ‘Se puede decir que quizá estamos transitando del desierto de las ideas al oasis de la imaginación’.

También las colectivas mujeres ofrecen estos espacios de auto-compasión y auto-sanación. Honramos nuestras violencias cotidianas, transformándolas. Es a través de la ayuda a otras y otros que podemos generar la unidad, y es así que se sanamos y no repetimos los patrones de violencia. Tenemos una fuerza tremenda cuando nos juntamos, y no debemos minimizar a otras para que puedan sacar esa fuerza. Antes esto era un murmullo, pero hoy es un grito.

Todxs tenemos un lado masculino y femenino y es importante reconocerlo y equilibrarlo. Muchas jóvenes hoy en día lo tienen muy claro. Por eso que algunas veces dicen que van más allá del feminismo, pues cuestionan el género mismo, lo ven como algo fluctuante.

Las mujeres indígenas han trabajado desde la tierra y por la tierra. Se dice que los hombres fueron los primeros en perder la lengua y las mujeres han sido quienes la han mantenido. Al igual, son las mujeres quienes siguen cuidando los cuerpos-territorio y mantienen vivos los saberes del cuidado de la vida.

Las mujeres tenemos esa potencia creadora, es pues que parimos. Los hombres y las comunidades también pueden parir, pueden parir vida, pueden parir muchas cosas maravillosas. Pero parece que los hombres quieren defender sus privilegios y su posición, y se niegan a parir, se niegan a crear y vivir un mundo nuevo.

Sigamos caminando este camino para sanar, para parir algo nuevo, para ‘reconocernos como parte de la red de la vida’.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *