Sobre género, trabajo y comunicación

CAMINOS DE LA AUTONOMÍA BAJO LA TORMENTA – 28 de abril de 2021

Los humanos tenemos múltiples lenguajes en nuestra vivencia, uno de ellos es la palabra, pero también tenemos otros lenguajes como el gesto del cuerpo o las imágenes, una hipótesis es que estos lenguajes humanos expresan símbolos, no algo definido y específico, sino expresan simbólicamente algo que se presta a muchas interpretaciones. ¿Cómo nos entendemos entonces? ¿Cuál es la manera de entendernos si cada quien interpreta lo que quiere, si cada quien cuando habla está diciendo algo que simbólicamente es distinto a lo que el otro está interpretando?

Normalmente nos dicen que comunicación es: “quien dice qué a otro”, pero muchas veces se trata de “quien quiso decir qué y qué entendió o escuchó el otro”, más bien es interpretación porque no siempre dices exactamente lo que querías decir y no es una cuestión de lenguaje distinto, porque ocurre hablando el mismo idioma.

Hay comunidades en donde no se habla de trabajo sino de labor, pero hay veces que cuesta usar la palabra trabajo porque hay comunidades en donde también dicen “voy a trabajar al campo” y aunque usen la misma palabra no se están refiriendo a trabajo asalariado, están más cercanos a la noción de labor. Usamos las mismas palabras para referirnos a cosas distintas, a veces aparentemente nos estamos entendiendo, pero no estamos hablando en realidad y a veces también, podemos hacer ese intercambio de datos sin necesidad de estarnos hablando. ¿Cómo descolonizar esta idea del trabajo tan occidental? el dinero va convirtiéndose en una sombra que va opacando todos los espacios.

Hay una frase que dice “me paso la vida trabajado” un compa de la sierra mixe decía yo no me paso la vida trabajando, “me paso la vida viviendo”. De acuerdo a esta forma occidental de ver el trabajo separamos lo que es la vida del trabajo y ahí hay una pérdida del gozo, hace 20 años, una encuesta decía que 83% de las personas en la ciudad de México no les gusta su trabajo, por lo tanto, no les gusta su vida. Mucha de la separación viene del tema del ingreso económico, si estoy ingresando económicamente estoy trabajando, si estoy trabajando en mi huerto y no hay ingreso entonces no es trabajo y de ahí viene toda una desvaloración.

 Trabajo quiere decir tortura originalmente, así nació la palabra y más que hacer la asociación con salario, es decir que trabajo es lo que se tiene que hacer a huevo, con dinero o sin dinero, y la actividad que uno quiere hacer no es trabajo -aunque implique sin duda esfuerzo físico-, normalmente cuando la señora hace las tortillas en su casa o el campesino se va a la milpa está tendiendo una actividad, pueden algunos verlo como productiva pero está haciendo lo que le gusta hacer, lo que tiene ganas de hacer, y entonces podemos ver el proceso en el cual la señora ya no hace las tortillas porque quiere sino porque tiene que hacer las tortillas, ¿qué pasó ahí?, cómo se organizó esa casa de una manera en que ya no quiere hacer las tortillas, sino tiene que hacerlas, y el campesino tiene que ir a la milpa y entonces es donde empieza una relación económica, la exigencia de tener que hacerlo para ganar dinero.

Hay una crisis de sentido dentro de lo que llamamos trabajo en el capitalismo, porque ya se integró además la racionalidad y cualquier cosa que no se haga bajo esta lógica automáticamente queda fuera. Siempre estamos entre la romantización del trabajo o del tiempo libre, que son las divisiones de la racionalización del trabajo, la chamba tiene muchas facetas y también cansa, pero trabajo es como nuestra contribución a la vida tenemos que comer, que movernos, hacer cosas.

Cuando se piensa en Oaxaca en términos de indicadores económicos se dice que más del 80 por ciento de la población no está dentro de la población económicamente activa, ¿quién clasifica el trabajo? En ese más del 80% hay mucho del gozo dentro del trabajo integrado a la vida. Esa manera de decir que el campo está bien pesado, es una percepción muy colonial porque no hay una paga, la gente piensa que el trabajo mientras mejor pagado esté es mejor, no importa que me latigueen. Pero en las comunidades ir al campo también se disfruta y también es una forma de vida.

Silvia Federici propone que la acumulación originaria no hubiera sido posible sin el trabajo de las mujeres, que se les ha impuesto hacerse cargo de los cuidados sin ninguna visibilización por ello, siendo finalmente la clase oprimida de todas las clases incluyendo la obrera.  Los conocimientos que tenían las mujeres de la tierra se les fueron arrancados, resignificar la tierra tal vez sí sea una mirada femenina y con ello habría que decir no necesariamente de cuerpos feminizados o de mujeres. Estamos haciendo muchas cosas para recuperar la conexión con los cuerpos, y conectarse con los demás, sabemos que el patriarcado simbólicamente lo entendemos como lo masculino y como lo superior y lo jerárquico, estamos en un momento en donde la naturaleza, la tierra pide a gritos que la honremos, que conectemos con los ciclos de la vida, lo femenino como una cualidad que le pertenece a la naturaleza.

Por otro lado, nos reconocemos como una especie sobre las demás especies que tenemos derecho a controlar, a dominar a explotar, a desaparecer. ¿El ser humano clasifica a la naturaleza o la naturaleza clasifica al ser humano?, cuántos millones de especies hay en el planeta? Las especies están desapareciendo antes de que podamos nombrarlas, esto nos plantea la ridiculez de querer entender lo que no entendemos.

¿Somos un cuerpo individual? ¿tengo yo un cuerpo o el cuerpo me tiene a mí? qué significa una cosa y otra. El aire que tengo en este momento en mis pulmones sin el cual no puedo vivir ¿es mi cuerpo o no es mi cuerpo? ¿me pertenece?, ¿cuál es la forma en que nos separamos de lo demás?, ¿dónde empieza y donde termina una montaña? ¿dónde en la realidad existe esa montaña separada de todo lo demás?

Estamos construidas en una jerarquía relacional, una vida en relación al éxito, la pareja, tener hijos o hijas y consumir, que imposibilita ver las demás formas de relacionarnos y de afectarnos. La heteronorma en una dinámica de poder imposibilita otras formas de relación desde la hermandad, la amistad, con la tierra y las otras especies. El holobionte es una nueva definición del ser a partir de otro entendimiento de la ecología, es interesante que los microbios en realidad en cuanto a número de células terminan siendo más que las células de tu propio cuerpo, sin estas en el intestino uno no podría digerir la comida, vivimos en una simbiosis con estos otros organismos, ¿realmente somos un individuo si somos un cuerpo? Sin la coexistencia no podríamos hacer muchas funciones.

No somos un cuerpo individual, somos millones de bacterias, de células, etc., y entonces ¿quién carajos somos? ¿no hay forma de distinguirnos unos de otros? No somos un individuo en términos económicos, sociales, políticos, culturales, físicos, ni nada, Ilich decía “ya sé quién soy porque puedo verme en los ojos de mis amigos”, eso significa que cada uno de nosotros es una multitud, es cada una de las personas que hemos creado en la interacción con distintas personas, familia, amigos, seres, no somos una cosa, un individuo, un ser separado, somos una red de relaciones, pero no una sino múltiples que se definen por nuestras relaciones.

Respecto a lo difícil desaparecer el sexo, no estamos cortando penes y destruyendo vaginas, no tiene nada que ver, son construcciones sociales que tienen que ver con muchas otras cosas, el sexo económico es el único sexo que hoy está en circulación, es una forma de clasificar a las personas por ciertos rasgos y características culturalmente determinados, hasta hace poco, la clasificación abarcaba solo hombres y mujeres, ahora abarca una amplia variedad de clasificaciones. No somos ni hombres, ni mujeres, ni transexuales, esa reducción a hombre, mujer transexual, es una arbitrariedad que además tiene implicaciones económicas de clara y abierta discriminación hacia la mujer ¿qué queda en una sociedad que no tiene sexo, que no clasifica a las personas por su sexo?

¿Estamos construyendo el género desde lo privado?  ¿o desde algo más colectivo? El género en esta sociedad fue destruido y no puede existir, Ilich dice que no puede reconstruirse, que no vamos a poder recrear el género, que es algo que existió en el pasado pero que ya no puede existir.

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