Sobre montañas, intuición y tejidos



Caminos de la autonomía bajo la tormenta, 26 de enero 2021.

Frente a este panorama de destrucción, un acto de rebeldía es practicar la horizontalidad, no de manera plana, pero en forma de montañas, reconociendo nuestra diversidad. Frente a este panorama de destrucción, un acto de rebeldía es conectarnos con nuestra intuición y confiar en nuestra sabiduría. La colapsología puede servirnos como una guía de saberes, de sentires, de experiencias vividas, de errores, sobre los cuales podemos tejernos y caminar juntxs.

Cuando caminamos por la calle podemos observar la cantidad de cosas que están hechas para el consumo masivo. ¿Será posible dejar de ser parte de la masa? ¿es posible dejar de ser parte de algo que sea enajenante? ¿Es posible renunciar a la guerra y promover la sanación de nuestras comunidades?

Para que haya guerra se necesitan dos, para que haya una discusión se necesitan dos. La guerra no solo es el uso de armas, sino una guerra que se inserta como parte del proceso civilizatorio. Ha acompañado a la civilización desde sus orígenes. A la guerra se le combate con la verdad. En nuestra guerra, en este territorio que llaman México, esta semana tres periodistas murieron por contar verdades. Las muertes de periodistas en Tijuana, la desaparición de Irma Galindo, los cuerpos que encontraron en la Mixteca, 3 años del asesinato de Samir, todos estos hechos dibujan el sombrío panorama de guerra de nuestras tierras.

Frente el neoliberalismo y la guerra, han surgido los movimientos sociales, sin embargo, pareciera que no alcanzan frente a este panorama de devastación. Hagamos responsables a las personas que son responsables por la muerte. Necesitamos una comunidad frente a este panorama de muerte. Demandar el regreso con vida de nuestros desaparecidos no es siempre un esfuerzo en vano, algunas veces es posible que regresen con vida.

Un compañero compartió como toda su familia se enfermó de Covid. Narró como enfermaron todos los miembros de su familia, y luego una noche se dio cuenta que él también estaba enfermando y por intuición, decidió no comentarle a la Familia. Sólo él y otro hijo faltaban en enfermar en la familia. Entonces, siguió a su intuición y les dijo “les tengo una propuesta, ya no usemos cubre bocas”. Su intuición fue que a todos les diera Covid ya, y de esa manera ya todos seguirían la vida normal. Así frente a esta situación en lugar de seguir lo normado por las instituciones hay que seguir los sentidos.

En una de las comunidades incluso prohibieron que se usara el término de Covid. Los tiempos que estamos viviendo son los tiempos que hay. Toda estrategia estrategia de números, es una estrategia para encerrarnos dentro de una ‘pandemia’. Hay muchas historias del mundo, sin embargo, la guerra mundial no se luchó en todo el mundo. Es importante trazarnos más allá del cajón de la pandemia para poder ver y vivir más allá.  Ya llevamos dos años en esto, y el gobierno sigue sin dar información sobre la prevención tanto en términos de nuestros alimentos (físicamente), como en términos de nuestra vida interior o espiritual. La estrategia del Covid no dista del pan y circo, donde ahora, por ejemplo, en Ecuador, permiten que se realicen eventos multitudinarios de futbol, pero se inhibe la convivencia diaria. Según toda la información, confiable y no confiable, la información actual, implica que el Covid es equivalente a cualquier gripa de temporada. Contagia mucho, y hay algunos más afectados que otros, pero parece una gripe de temporada. Y si estamos frente a eso, a una gripe de temporada, tenemos que relacionarnos así con la enfermedad.

Es importante colectivizar la lucha por la vida. Todos padecemos los efectos del colapso climático, pero no todxs la vivimos de la misma manera. Es importante mantener vivas esas historias de resistencias, que esas resistencias sean documentadas y que sirvan para aprender. Estas historias de resistencias surgen de los manantiales de la comunidad. Es importante seguir escuchando estas historias de las abuelas. A través de la oralidad, contarnos esas historias, que nos ayudan a entender el lugar en el que estamos, lo que estamos viviendo.

Con relación a las redes, no solo basta con ser una red, sino que tener los nudos necesarios y los espacios necesarios en el tejido para dejar pasar. El tal ‘Ch’ulell’ es el destino, y el destino es como un hilo que puede dar muchas vueltas en el universo. Con este hijo tejer dentro de las posibilidades que presta ese hilo. Con ese hilo debes vestirte, tienes que cuidar como hacer esa vestimenta, que partes quieres proteger. Y por ello es importante hilo porque eso nos protege, y luego se comienza a hacer una red, como esa magia del destino. ¿En que redes queremos estar?, ¿qué queremos contener?, y ¿qué queremos sacar?

Algunas compas y pueblos, pertenecen a redes muy pequeñas, que pasan sus historias desapercibidas. Por ejemplo, una compa de Guatemala describía una red pequeña, donde con impunidad se exterminan comunidades, y se desaparecen a infantes. Estos infantes, son vendidos a foráneos a través de adopciones fraudulentas. Vivas se las llevan, vivas se quedaron y vivas las están regresando a Guatemala en algunas ocasiones. Algunas volvieron a sus madres, incluso cuando a algunas ya les habían dicho que habían muerto y no podrían ver sus cuerpos. 

Alguien comentó: “Haz cosas que tienen sentido para ti, con que estés haciendo cosas, van a ir pasando cosas a nuestro alrededor.”

Algunas palabras o imágenes de este conversatorio, arrojan elementos para la imaginación, para la contemplación: las redes, el saber tomar, y el saber soltar; ese dejar pasar y decidir que contener; también la horizontalidad de cordillera nos hace pensar que hay altibajos, y distintas cumbres.

Ch’ulell, es el término Maya que le dan al espíritu, no al nahual, sino al sinónimo de espiritualidad. Nuestras luchas que son políticas, frente a la guerra que nos ha hecho el sistema. Las compas peruanas del Abya Yala dicen, “vivimos porque resistimos, porque tenemos la necesidad de seguir vivas”. Esta resistencia que estamos haciendo, es una re-existencia a la vida. Cuando hablan de progreso, sabemos que hablan de cemento y de luz, y del trabajo institucional por un pago. Se pasan la vida transportándose. El sistema nos hace dependientes, este progreso no nos permite vivir, nos hemos hecho adictos. En esta contemplación para recuperarnos con la naturaleza, primero hay que renunciar a todo esto que nos han dicho que es la vida.

Para los pueblos del Ecuador, el tejido tiene gran importancia, y la iguana es una imagen común sobre la vida que el tejido muestra como algo propio. A nosotros, que estamos todavía colonizados, nos han enseñado a separar lo animado y lo no animado, pero con esta comprensión de los tejidos esto es diferentes.

La reflexión pasó hacia el 80% de la población que no ha heredado nada y que vive al día, con una constante preocupación por sobrevivir. Una compañera, narró cómo ha vivido constantemente situaciones muy agudas de desesperación. Invitó la reflexión hacia como esta desesperación puede llegar al extremo en que una mujer decide morir con gas junto con sus hijos. El colchoncito de tener una tierra está disminuyendo. El aislamiento es grande en las ciudades y nos es difícil encontrar un lugar, encontrar una comunidad donde podamos acceder a la tierra y vivir bien ¿Cómo empezamos a encontrarnos y tejernos? A su vez, hay quienes no tienen donde vivir, y también hay mucha gente que tiene espacios que no se usan ¿Cómo pueden vincularse? ¿Cómo podemos conectar a los tienen demasiado con los que tienen poco?

Un elemento para recordar, es que el Sub-Marcos señalaba que vivimos un tiempo especial. Para entender nuestros tiempos hay que mirar hacia atrás. La mayor parte del mundo está viviendo en esta circunstancia, donde no saben cómo van a comer mañana, y lo que sabemos es que el futuro ya no está ahí. Regresar del futuro, significa que antes podíamos determinar los empleos. Había muchos empleos a los que se podía acceder, había cierta predictibilidad. Hoy ya no existen esas circunstancias. Hoy, todo está cambiado y no vemos nuestro lugar en ese futuro. Tenemos que enfrentar que vivimos en una incertidumbre radical. No sabemos que clima va a haber. Todo se ha vuelto imprevisible. La guerra original del capital, era la guerra contra la subsistencia autónoma, trataba de despojarles de sus capacidades autónomas para que dependieran del capital. Ahora se está deshaciendo de los trabajadores.

Podemos vivir mucho mejor de lo que vivimos, si dejamos de pensar en las necesidades que nos han creado, y entonces nos podemos a generar nuestras propias necesidades. Y comenzamos a pensar en nuestras propias necesidades. Retomar el principio de suficiencia. Toda propiedad es pérdida, porque se pierde la posibilidad de compartir.

En los hechos la mayor parte de la gente siente que vive al borde del colapso, hay una desesperación, Todas las esperanzas se han ido al carajo, ¿dónde está la posibilidad de supervivencia? No hay un futuro, sin embargo, para poder vivir, para poder saber a dónde vamos, necesitamos ver hacia adelante. Ese mundo en que confiábamos que estaba ahí, ya no está ahí. ¿Cómo vemos hacia adelante, a partir de voltear hacia atrás?  ¿Qué cosa sería construir una esperanza que nos sirva realmente?

Dejanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *