Somos iguales porque somos diferentes

Caminos de la Autonomía bajo la Tormenta. Relatoría 21 de marzo de 2021.

En esta sesión hablamos de una variedad de temas incluyendo la cuestión del arte, las profesiones, el género vernáculo y la descolonización del tiempo.

Las representaciones que llamamos artísticas, son productos la división de las actividades humanas dentro del capitalismo. Quizá en el pasado, lo que hoy denominamos arte, pudo haber cumplido una función completamente diferente, como por ejemplo las pinturas rupestres, las cuales pudieron haber servido como registro del grupo o para cualquier otra razón que no podemos entender con las palabras y conceptos de hoy.

Los llamados ‘técnicos humanistas’ del pasado, como Leonardo Da Vinci, desarrollaron una multitud de facetas, tales que podemos asociar hoy con la filosofía, la biología, la astronomía, la ingeniería y el arte. Las diferentes actividades eran compatibles y no era necesario clasificarlas o dividirlas. Francisco Toledo, quien hacia tantas cosas como pintar con la tierra, también resistió hasta su muerte la clasificación como artista. Podríamos decir que el arte es común a todos los humanos y por tanto podríamos hablar del arte de vivir; el cual, a su vez, se expresa de manera diferente en cada lugar, y entonces podemos hablar de distintos artes del vivir. La capacidad creativa se encuentra en todas las personas en todos los contextos, y por tanto se producen expresiones y saberes en todas partes.

Asimismo las expresiones se tienden a individualizar en el capitalismo, y de esta manera se diluyen las expresiones colectivas. También, hay expresiones que pueden ser asociadas con el ‘arte’ en los ejercicios de resistencia y en las acciones políticas. La lucha contra los partriarcados en este sentido, requiere de gran creatividad; ir más allá de lo que se denomina ‘arte’ para desmantelarlos. Actualmente vemos la perdida de creatividad y el riesgo de perderla aún más. Vemos esta necesidad de creatividad en los movimientos sociales pero a su vez también las condiciones del sistema capitalista parecieran diezmar cada vez más las condiciones para que surja esa creatividad.

Los países del norte, en nombre del progreso o desarrollo, han clasificado lo que es arte frente a naciones del sur, las cuales son pensadas como incapaces de ‘apreciar’ o ‘preservar’ dicho arte. Buena parte de aquellas piezas que clasifican como arte son en realidad herramientas cotidianas de otras culturas. Entonces surge la cuestión ¿Quién puede definir lo que es el arte? ¿De dónde surge esa legitimidad?

La clasificación y mercantilización de la creación artística del capitalista nos inhibe de la creación artística propia. Haciéndonos pensar que, si nuestras expresiones no son lo suficientemente buenas como para mercantilizarles, no deberían hacerse. El capitalismo le pone límites o rigidiza la entrada al arte, siendo que podría ser una actividad liberadora donde se puede balbucear y más, incluir los sentimientos y los pensamientos. A modo de protesta podríamos hacer de todo, no importa si está bien o mal.

Si esta lógica capitalista está acabando fracturando las actividades humanas y la creatividad ¿Cómo acabamos con el capitalismo? Una alternativa por ejemplo, puede venir de recuperar los ciclos de la vida, descolonizar el tiempo. Volver a conectar con los tiempos de nuestros cuerpos, los elementos, la luna, Venus y sus tiempos. Relacionar estos tiempos con las necesidades de gozo, descanso, placer, disfrute de la comida y repararnos. Tanto las compañeras como los compañeros son parte de estos ciclos, sin embargo los compañeros muchas veces son incapaces de percibirlos. Hay que recordar que no somos parte de la naturaleza, sino que somos naturaleza. El capitalismo y la colonización de nuestro cuerpo-territorio, nos hace entrar en un ritmo lineal ajeno al de la naturaleza. Descolonizar el tiempo puede ayudarnos a recobrar esa creatividad natural que todos tenemos dada.

Otra alternativa viene desde el soñar. Así lo hacen loas compañeroas Zapatistas que llenan de imaginación su gira a tierras Europeas en el escuadrón 421 y su barca, plasmando ahí sus sueños y a su vez compartiéndonos una visión contra el capitalismo.

El arte en los pueblos originarios no se vive igual. Por ejemplo, para organizar una danza en la fiesta patronal, debe haber un gran ritual, un gran pedimento a la madre naturaleza. Muchos miembros de la comunidad participaban con sus habilidades específicas. Los danzantes no necesitaban una formación especial pues la obtenían en la comunidad. En la comunidad, aquellos que hacían algo bien, disfrutaban el reconocimiento de sus miembros y no necesitaban otra certificación. Pero al salir de las comunidades el papelito habla, necesitan de un tarjetón que los reconozca. Y poco a poco los jóvenes han caído en la trampa de tener que estudiar o tener un diploma. Sin embargo, las habilidades para vivir en el campo no son dadas en las universidades. Los jóvenes regresan a las comunidades sabiendo cosas que no sirven para la vida comunitaria. Como pueblos originarios no debemos caer en ese error. 

Pareciera que el sistema de profesiones nos ha llevado a una crisis de sentido, y a desaprovechar nuestras capacidades. Cada vez hay más requerimientos para poder hacer cualquier actividad, y esto parece limitar nuestra potencialidad. En este sentido puede ser una buena idea repensar nuestros objetivos comunitarios y romper con los parámetros que nos pide el sistema de profesiones dentro capitalismo, para volverle a dar sentido a nuestro quehacer.

Retomando la discusión sobre el género vernáculo de Ivan Illich. Discutimos la importancia de esta aproximación para cuestionar las versiones de género más urbanas o liberales, las cuales en ocasiones pueden dejar de lado las distintas formas de vida y culturas. La visión de Illich nos permite visualizar los saberes asociados al género y como dichos saberes hacen posible la vida en las comunidades. Los saberes asociados al género vernáculo son los que organizan la siembra y cosecha de milpa y como resolver conflictos. Desde el género vernáculo son las diferencias las que nos permiten ser iguales. En el género vernáculo éramos tan diferentes que no necesitábamos envidiarnos nada.

Si aceptamos con Iván que el género ha sido destruido, como una de las transformaciones antropológicas más importantes del capitalismo. Y lo que tenemos es el sexo y esto es el causal de algunas de las peores formas de explotación ¿Cómo acabamos con el sexo? ¿Cómo sería una sociedad en la que no tuviéramos este sexo creado por el capitalismo?

Nos han empobrecido porque nos han impuesto la idea del dinero. En las comunidades no existe la pobreza. Recordamos un ejemplo que señala que en las comunidades casi siempre hay suficiente alimento y todo lo necesario para la vida. En las ciudades necesitas dinero para poder hacer cualquier cosa, para simplemente sobrevivir. El dinero se ha vuelto un dispositivo de control. Yendo entonces más allá ¿Cómo podemos acabar con el consumo y el empleo?

También con relación a los códigos comunes que impone el capitalismo, las palabras son símbolos que pueden ser interpretados de maneras diferentes, sin embargo la escuela y el capitalismo nos han impuesto un modo único de interpretar dichos símbolos. En los pueblos todavía la palabra puede ser interpretada de muchas maneras, y esta es una gran riqueza. Entonces ¿Cómo destruimos la comunicación impuesta por el capitalismo?

En las próximas sesiones podríamos discutir sobre los saberes y los conocimientos, como los distinguimos, y como apreciamos y revaloramos los saberes de los pueblos. También podríamos retomar estas preguntas ¿Cómo sería una sociedad donde no tuviéramos el sexo creado por el capitalismo? ¿Cómo podemos acabar con el consumo y el empleo? y ¿Cómo podemos acabar con la comunicación?

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *